Política

OPINIÓN

El acuerdo con el FMI y un quiebre para la Argentina

Es el fin de la narrativa del PRO y el principio del lenguaje del ajuste. La nueva política sostenida por la vieja y un punto de inflexión donde nada será como antes.

Fernando Rosso

@RossoFer

Viernes 8 de junio | 14:25

Habrá un antes y un después del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional. La pomposa “nueva política” terminó acudiendo a la más vieja de las recetas. Los que iban a dejar atrás las antiguas y oxidadas formas de la política con la construcción de una sociedad de diseño, la vigésimo quinta muerte de las ideologías y la bandera desplegada de la despolitización permanente; recurren a la dupla inevitable del realismo capitalista: deuda y ajuste.

La juvenilia alegre y descafeinada de la palabra precisa y la sonrisa perfecta deja el lugar al látigo de los técnicos. Los halcones levantan vuelo y mandan a los “festilindo” a seguir jugando en el pelotero de Twitter. La Argentina real queda a merced del FMI y los funcionarios manos de tijera.

El blindaje de 55 mil millones de dólares viene condicionado por la exigencia de más devaluación (que ya comenzó a producirse este viernes), un recorte fenomenal en el gasto público e impone un ajuste mayor exactamente en coincidencia con el año electoral. Para el excel del FMI también “hay 2019”.

La hoja de ruta de la burocracia que comanda Christine Lagarde está orientada por la inmediatez de salvar a Mauricio Macri de un desastre inminente, antes que por los sueños reeleccionistas de los cambiemitas. Se juega a condicionar a todas las fuerzas políticas tradicionales con el programa que impone déficit cero para el primer año de la futura administración.

La fragilidad del Gobierno quedó evidenciada -una vez más- en el “suspenso” cómplice de la CGT que levantó el paro que no había convocado para aportar su granito de arena a la flamante gobernabilidad fondomonetarista.

Pero además, María Eugenia Vidal y la hija “sensible” del banquero, Carolina Stanley, encargada de contener la eventual explosión de la pobreza, salieron corriendo a visitar al papa para que se sume a la cruzada en los tiempos difíciles que ya llegaron.

Por último, también Vidal, esta vez acompañada por Horacio Rodríguez Larreta, se reunió con quien -pese a su mediocridad- oficia de bonaparte en el empate peronista: Miguel Pichetto. Luego de la derrota por la ley de las tarifas quieren recomponer los lazos con el peronismo, porque sin gran acuerdo nacional de derecho o de hecho, el ajuste puede encaminarse hacia un laberinto del que sea difícil salir, incluso por arriba.

Paradojas de la “hegemonía” PRO: cuando las papas queman sus pilares son la CGT, el papa y el peronismo.

Ya nadie se embarca en el debate inútil sobre los “problemas de comunicación” y el mainstream periodístico criollo descubre a Perogrullo: "La economía va a condicionar a la política". Welcome Carlos Marx!

La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases. También vale -y ahora más que nunca- para la "nueva sociedad" de estos malos poetas muertos.







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