Política

BALOTAJE

El #VotoEnBlanco: la campaña y el debate en el Frente de Izquierda

El primer balotaje presidencial de la historia argentina suscita un amplio debate. Nicolás del Caño recorre el país impulsando el rechazo a los candidatos del ajuste y la impunidad. La polémica con los que optan por el supuesto “mal menor”. Un debate con distintas posiciones dentro del Frente de Izquierda.

Fernando Scolnik

@FernandoScolnik

Viernes 13 de noviembre de 2015 | Edición del día

“Votemos en blanco y sentirán nuestra presencia de cerca”

Por estos días, Nicolás del Caño recorre el país llevando un mensaje. En Mendoza, en Rosario, en Buenos Aires o en cada entrevista que da para los medios, deja una idea clara: el voto en blanco o nulo este 22 de noviembre es la primera medida de resistencia contra los ataques que planean contra los trabajadores tanto Macri como Scioli.

Junto a él, el Frente de Izquierda lanzó este martes en conferencia de prensa la misma perspectiva. Miles de militantes y simpatizantes llevan esa pelea a cada rincón del país, con cientos de miles de volantes, afiches, stickers, difundiendo los spots en las redes sociales, debatiendo con sus compañeros de trabajo o estudio.

Esa gran campaña, tiene su expresión por abajo. Un importante sector de trabajadores, mujeres y jóvenes comparte la idea de romper la trampa. No estamos obligados a elegir entre uno u otro.

La versión impresa de La Izquierda Diario, que por estos días pasa de mano en mano, difunde esa idea, pero también recoge las opiniones que nos llegan.

Cristina, costurera de Lanús, hace sentir su voz: “Cuando Macri y Scioli no nos representan, podemos con nuestro voto en blanco decirles que los estamos vigilando, que nos plantamos en la lucha, que no les será fácil imponernos la represión ni sus políticas neoliberales, que deberán cumplir con nuestros derechos, porque aquí estamos, incorruptibles. Basta de elegir el mal peor. Votemos en blanco y sentirán nuestra presencia de cerca”.

Como ella, son muchos los que comparten esa idea. Una trabajadora bancaria nos hace llegar su pensamiento: “Los dos van a tirar para el empresario, por lo cual vamos a seguir siendo los esclavos que laburan con la necesidad de poder llegar a fin de mes. Nuestra clase, como siempre, sigue perdiendo. No me gusta ninguno de los dos. En el anterior voté a Del Caño y ahora voto en blanco”.

Un compañero metalúrgico, por su parte, nos dice que “se vienen tiempos difíciles. Va a haber desempleo, ajuste, hambre. Por eso la izquierda va a tener que estar ahí, al pie del cañón. Con los tapones de punta para poder luchar y enfrentar todas las luchas que se vengan”.

Ellos y ellas son la expresión de un sector de cientos de miles que con conciencia votan en blanco como una forma de prepararse para enfrentar al próximo gobierno. Otros votarán el “mal menor”, perspectiva que no compartimos porque le da fuerza a quienes nos atacan, pero votan con desconfianza. Con muchos de ellos confluiremos en las luchas contra el ajuste.

Distinto es el caso de organizaciones o intelectuales que, por su adaptación o pertenencia al régimen capitalista, se alinean con algunos de los bandos patronales. Desde La Izquierda Diario hemos debatido sobre esto con Patria Grande, Norberto Galasso o Atilio Borón.

El FIT: la tarea de una campaña amplia desde la izquierda

Esta amplia campaña por la que se está peleando en todo el país, buscando resistir ante una polarización que impone el propio mecanismo del balotaje, plantea al FIT fortalecer y ampliar la campaña desde la izquierda.

El Frente de Izquierda lanzó de forma unificada la pelea por el voto en blanco, contra los candidatos del ajuste y la impunidad.

Sin embargo, existe dentro del frente un debate sobre cómo mejor impulsar esta campaña. Desde el PTS hemos llevado al FIT la propuesta de impulsar el voto en blanco o nulo junto con otras organizaciones de izquierda que lo hacen desde una perspectiva anticapitalista, como Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora o el Nuevo Mas, entre otros.

Distinta es la visión de los compañeros del Partido Obrero sobre este punto. En una nota titulada “La lucha por el voto en blanco”, publicada el día de ayer en Prensa Obrera, Jorge Altamira llama a que el FIT se cierre de forma sectaria sobre sí mismo y renuncie a la tarea de liderar una gran campaña por el voto en blanco o nulo desde una perspectiva independiente de todos los bandos capitalistas.

El argumento esgrimido es que para que la campaña no sea “frenteamplista”, es decir, que no sea llevada adelante con sectores que impulsan la colaboración de clases (cuestión con la que coincidimos), debe dejar afuera a todas las corrientes de izquierda que no formen parte del Frente de Izquierda.

Llama la atención este argumento cuando, hace días nomás, en las elecciones estudiantiles de la Universidad de La Plata, el Partido Obrero se negó a conformar listas del Frente de Izquierda (al igual que en la Universidad de Jujuy, por ejemplo), y en cambio participó de frentes electorales con Patria Grande, que llama a votar a Scioli. Mientras el PO defeccionaba así de la principal lucha política del momento, que es el impulso del voto en blanco o nulo de cara al balotaje, para hacerle la segunda a la campaña “Macri jamás”, la Juventud del PTS es la que se puso al hombro esta pelea en una de las principales universidades del país.

Pero este hecho no es más que el último capítulo de un año entero en que el PO intentó diluir el carácter de independencia de clase del Frente de Izquierda. El debate principal al respecto fue el intento del PO de incorporar al FIT a toda una serie de corrientes que, lejos de bregar por la independencia política de los trabajadores, apoyan a gobiernos tales como el de Evo Morales o el de Maduro, que en estos momentos descarga la crisis económica sobre los trabajadores y el pueblo pobre venezolanos. Es el caso, por ejemplo, del partido del “Perro” Santillán, que además calumnia al compañero del PTS Alejandro Vilca, principal referente del Frente de Izquierda en Jujuy, y hoy por hoy amenaza con expulsarlo del sindicato de municipales. Organizaciones otrora aliadas del PO en el debate hacia las PASO para “agrandar” el FIT, como Pueblo en Marcha, hoy no llaman a votar en blanco (e incluso continúa en un frente en Rosario con Ciudad Futura que llama a votar a Scioli).

En el plano internacional, había estado también el antecedente del PO llamando a votar a Syriza, que después pactó con el imperialismo.

Contra esta política de ampliación oportunista del Frente de Izquierda, sin acuerdos programáticos y experiencias comunes en la práctica previas, el PTS contrapuso la idea de ampliar el frente con la fuerza y el protagonismo de los trabajadores, las mujeres y la juventud, bajo el programa del FIT.

Del oportunismo al sectarismo

Ahora, sin corregir, ni balancear, y ni siquiera mencionar su política de “ampliación” del FIT, el PO rechaza una campaña por el voto en blanco con otras corrientes de izquierda. Tiene una política oportunista hacia el FIT y sectaria para impulsar esta pelea política clave teniendo una política activa y hegemónica hacia otras corrientes anticapitalistas, sobre todo ahora que Nicolás del Caño se ha transformado en la principal referencia de la izquierda.

Nos parece correcto que ahora Altamira plantee una postura en contra de impulsar el voto en blanco con corrientes de colaboración de clases. Pero eso nada tiene que ver con rechazar llamar a una gran campaña a todas las organizaciones que plantean esta perspectiva desde un ángulo de rechazo a la colaboración de clases.

El Partido Socialista, Victoria Donda y sectores del massismo impulsan el voto en blanco casi sin que se note y con fundamentos muy distintos de los del Frente de Izquierda.

El Frente de Izquierda es la única coalición que impulsa activamente la campaña por el voto en blanco o nulo desde una perspectiva de independencia de clase, en el marco de una polarización fuerte entre Macri y Scioli.

En este contexto, el millón de votos obtenidos en octubre, y el hecho de ser la principal referencia de la izquierda en el país, nos ponen ante la responsabilidad de impulsar una gran campaña contra los candidatos del ajuste y la impunidad, con todos los que compartan la perspectiva de rechazo a los candidatos de los capitalistas desde una perspectiva de independencia de clase. Negarse a esto con el argumento de que otras corrientes de izquierda fueron en listas distintas en las PASO es debilitar la campaña que está planteada para enfrentar desde el comienzo al futuro gobierno que atacará los intereses del movimiento obrero. Es funcional a los candidatos del ajuste.







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