Política Venezuela

CRISIS POLÍTICA

El Vaticano pide suspender la Constituyente en una jornada clave para Venezuela

El papa Francisco mete la cola en la crisis venezolana a horas de la instalación de la ANC. Ledezma vuelve a su casa. Fisuras en el chavismo y la oposición en una jornada clave.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Viernes 4 de agosto | 10:04

Tras un largo período de silencio en el que solo dejó correr su postura favorable al diálogo, el Vaticano se pronunció este miércoles sobre la situación política en Venezuela. Lo hizo en tiempo de descuento, cuando faltan solo unas horas para la instalación de una Asamblea Constituyente cuestionada desde sus orígenes, más allá de la guerra de cifras sobre el número de votos que alcanzó el domingo pasado.

Los voceros del Vaticano hicieron público un llamado del papa Francisco instando al Gobierno de Nicolás Maduro a suspender la Constituyente por fomentar "un clima de tensión".

El "clima de tensión" existe en Venezuela desde hace tiempo y sobre todo en los últimos cuatro meses desde que el gobierno de Maduro intentó quitarle atribuciones a la Asamblea Nacional, en manos de la oposición, lo que desató una escalada de movilizaciones callejeras con represión, muertos y donde la oposición de derecha hizo llamados permanentes a la Fuerza Armada para que le quite el apoyo a Maduro, es decir consume un golpe de estado.

La instauración de la Asamblea Constituyente, que está programada para el mediodía de este viernes, trae consigo un alto nivel de incertidumbre, porque si se arroga todos los poderes plenipotenciarios podría terminar por disolver todo el resto de los poderes públicos y políticos, en lo que sería realmente un salto en la bonapartización (deriva autoritaria y represiva) de un gobierno en descomposición, pero al que la derecha tampoco puede superar ni "el palacio" ni en "la calle".

Es sobre esta situación que se monta el Vaticano, alineándose con las potencias imperialistas y la derecha regional latinoamericana, que buscan intervenir activamente en la política interna venezolana. Mientras que EEUU aplicó sanciones individuales sobre los principales funcionarios del gobierno, incluido Maduro, aún no avanza en una política agresiva sobre la petrolera estatal PDVSA (con la que EEUU tiene negocios y a la que le quiere arrebatar las concesiones que les dio Maduro a empresas Rusas, Chinas y Canadienses). Macri y el golpista Temer por su parte, quieren aplicar la carta democrática del Mercosur a Venezuela, algo que no se aplicó siquiera a Temer cuando usurpó el poder en Brasil, y que tampoco se animó a aplicar la OEA. Se trata para ellos de respaldar lo más posible a la oposición de derecha venezolana.

Entre la tensión y el diálogo

Es entonces, a último momento, que llega el Vaticano: "La Santa Sede pide a todos los actores políticos, y en particular al Gobierno, que se asegure el pleno respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales, como también de la vigente Constitución", y pidió que "se evite o se suspendan las iniciativas en curso como la nueva Constituyente" pues, subrayó, "más que favorecer a la reconciliación y la paz, fomentan un clima de tensión y enfrentamiento e hipotecan el futuro".

El objetivo es ganar tiempo en un momento en el que los "gestos" para algún tipo de negociación se multiplican, al mismo tiempo que escala la tensión sobre el futuro de una Constituyente tan impredecible como deslegitimada.

Tanto de parte del gobierno como desde la oposición de dejaron ver en los últimos días algunas fisuras, mientras que la presión internacional también hace lo suyo con una finalidad similar. Un bloque de tres diputados chavistas se declaró disidente y adhirió al rechazo hacia la constituyente de parte de la Asamblea Nacional. Por otra parte, en lo que podría leerse como un gesto de parte del gobierno, hoy se volvió a dar el beneficio de arresto domiciliario al opositor Antonio Ledezma que había sido sacado de su casa en la madrugada esta semana para llevarlo a la cárcel de Ramo Verde.
La derecha por su parte mostró una fisura importante al declarar el principal dirigente de Acción Democrática (uno de los pilares de la opositora Mesa de Unidad Democrática), que su agrupación participaría de unas eventuales elecciones regionales y municipales, lo que le valió la crítica de alas más duras dentro de la derecha.

Después de un tiempo de silencio el Vaticano aparece en una jornada clave para terciar en este tablero político y presionar hacia las tendencias más negociadoras, que no necesariamente son pacíficas ni progresivas. Detrás de la degradación bonapartista del gobierno de Maduro está el apoyo, hasta ahora, incondicional de las Fuerzas Armadas. Las mismas Fuerzas Armadas a las que la oposición que tiene un ADN golpista llama una y otra vez para que tire a Maduro y se ponga de su lado. Serán un actor crucial en la definición de lo que pase en las próximas horas y días. Un actor que, por otra parte, ha acumulado intereses propios tanto políticos como económicos que los ubica en una posición absolutamente antagónica frente a los padecimientos cotidianos de los trabajadores y el pueblo de Venezuela.






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