Política Estado Español

ELECCIONES 21D

El Sí a la república catalana gana en votos y escaños las elecciones del 155

A pesar del golpe institucional y la escalada represiva, el independentismo gana las elecciones del 21D. Ciudadanos logra ser la fuerza más votada a costa del hundimiento del PP. Los “comunes” y la CUP pierden escaños, lo que reabre el debate de qué izquierda necesitamos para enfrentar la ofensiva reaccionaria y defender el resultado del 1-O.

Santiago Lupe

Barcelona | @SantiagoLupeBCN

Viernes 22 de diciembre de 2017 | 18:52

Foto: Antonio Litov / ID.es

Con el 84,2% de voto escrutado todos los medios señalan la victoria de Ciudadanos como primera fuerza, con 36 diputados, y, a su vez, el mantenimiento de la mayoría absoluta del independentismo en el Parlament que sumaría 70. Una paradoja que se explica por el fenómeno de concentración de voto producido en el bloque del 155, que ha provocado el descalabro del PP hasta una posición casi extraparlamentaria de 4 diputados y el mantenimiento del resultado históricamente anémico del PSC de 2015, con 17 escaños.

En el bloque soberanista el voto ha quedado repartido entre las dos principales candidaturas, ERC y JxC, que juntas mejorarían en 4 diputados, hasta los 66, el resultado de Junts pel Sí de 2015. La CUP perdería 6 diputados, retrocediendo hasta los 4 y Catalunya en Común-Podem bajaría de los 11 de 2015 a los 8. ¿Qué primeras conclusiones se pueden sacar de estos resultados?

155: un golpe institucional que no logra el objetivo de aplastar al independentismo

A pesar de las celebraciones de Cs, el objetivo de máximo del bloque monárquico no ha sido alcanzado. Ni cesando el Govern, ni disolviendo el Parlament, ni interviniendo la autonomía, ni encarcelando a consellers o los dirigentes de ANC y Ómnium, ni querellándose contra más de 800 cargos públicos y activistas, ni con una Junta Electoral que ha violado sistemáticamente derechos de libertad de expresión e información, que ha impedido a los candidatos presos o en el exilio poder participar... con nada de esto han conseguido infundir el miedo entre los millones de catalanes que aspiran a la constitución de una república que rompa con la Corona y el Régimen del 78.

Si bien el golpe persigue imponer por medio de la escalada represiva que lleva adelante por medio de la Fiscalía, el Tribunal Supremo, el Constitucional y las fuerzas policiales una renuncia de los dirigentes de ERC y el PDeCAT a este proyecto, los cuales ya han dado muestras se su disposición a “retornar a la normalidad”, a quienes no han podido convencer con sus métodos inquisitoriales es a los millones que hoy han vuelto a dar la victoria al bloque independentista.

Se revalida el resultado del 1-O en favor de la república catalana

De hecho, en porcentaje de voto ha habido un ligero incremento de votos. El 47,5% de las y los catalanes han votado a formaciones independentistas, casi idéntico resulta que en 2015 (47,74%), y con una participación histórica por encima del 80% frente al 77,44% de las anteriores. Frente a este bloque los votantes del bloque del 155 suman un 43,5%, logrando una mejora desde el 39,17% del 2015. El espacio de los “comunes” se lleva el 7,3% restante, que no puede incluirse ni en un sí ni en un no. Con lo cual la voluntad mayoritaria del pueblo catalán que quedó expresada en el referéndum del 1-O y las jornadas de huelga del 3-O y el 8N, ha quedado claramente revalidada.

¿Hacia el sorpaso de la derecha españolista?

Uno de los elementos que mayor alcance pueden tener en el mapa político estatal es el hundimiento del PP y el avance de Cs, que consolida su imagen de una nueva derecha, con un discurso más demagógico en lo social y en su pose de denuncia a la corrupción. En Catalunya el partido de Inés Arrimadas ha sabido mostrarse como la mejor apuesta para combatir el independentismo, reclamando el 155 desde mucho antes de su aplicación o pronunciándose abiertamente contra la inmersión lingüística. El PP ha tratado de contrarrestar este avance radicalizando cada vez más su discurso; a su espíritu lepenizador contra los inmigrantes, Albiol ha sumado el querer presentarse como el artífice del encarcelamiento y exilio del Govern.

Esta disputa interna dentro del ala derecha del bloque monárquico está por verse qué consecuencias tendrá en el propio PP a nivel estatal y la estabilidad del gobierno Rajoy. Pero lo que es seguro es que supone un verdadero estimulador del giro a la derecha del Régimen del 78 promovido desde Moncloa con el apoyo de Zarzuela. Rajoy, para no seguir perdiendo terreno, apostará por mantener a todo gas la escalada represiva y la imposición de una recentralización del Estado por medio de jueces, fiscales y policías.

El retroceso de los “comunes” y la CUP, y el reto de construir una izquierda que pelee por un programa anticapitalista y una república de los trabajadores

La candidatura de CECP, encabezada por Xavier Doménech, ha sido otra de las perdedoras de la noche, dejándose 2 puntos y 3 diputados respecto a 2015. La equidistancia de los “comunes” respecto al 155 y la DUI, y su discurso llamando a “pasar página” y subordinar el objetivo de la república y el proceso constituyente a obtener el permiso de gobierno, sus tribunales y la Corona, le ha pasado factura y sobre todo les ha desnudado como una izquierda domesticada y cada vez más integrada al Régimen del 78.

La CUP por su parte ha caído de 10 a 4 diputados. Una bajada que no solo se puede explicar con el “voto útil” a ERC que se haya podido producir en el marco excepcional de los comicios. La política de “mano extendida” y el haberse subordinado a la estrategia del “procesisme”, le ha imposibilitado conformar una alternativa política y en la movilización a la dirección de ERC y PDeCAT que acabaron claudicando y negándose a defender la república.

Ni la política de autorreforma pactada del Régimen del 78, ni la de subordinación a Junqueras y Puigdemont, sirven para prepararse para enfrentar los peligros de los próximos meses. Por un lado, la posibilidad real de que la dirección procesista -que además sale reforzada de las elecciones, incluido Puigdemont y el PDeCAT tras conjurar el sorpaso de ERC – termine regresando al camino del autonomismo y la negociación con el Estado. Por el otro la necesidad de enfrentar la ofensiva represiva del Estado central, conseguir la libertad y desprocesamiento de los presos políticos y querellados y combatir el proyecto de restauración reaccionaria del Régimen del 78 del bloque monárquico.

En contra de una y otra, es imprescindible y urgente avanzar en construir una izquierda independiente de los partidos que ya han demostrado no querer llevar la lucha por la república hasta el final, y se proponga conquistarla por medio de la movilización social y uniendo esta pelea a la conquista de un programa para que la crisis la paguen los capitalistas.







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