Política

HISTORIA

El Primer Plan Quinquenal de Perón

Hace 70 años Perón anunciaba el Primer Plan Quinquenal que expresó buena parte de los objetivos de los primeros años peronistas.*

Alicia Rojo

Historiadora UBA

Jueves 21 de diciembre de 2017 | Edición del día

Perón asumía su primera presidencia en 1946 después de formar parte del gobierno inaugurado por el golpe militar de 1943.

Los primeros años del gobierno peronista se correspondieron con un período de prosperidad económica excepcional en los años de la inmediata posguerra.

Durante la guerra la Argentina tuvo superávit en todas las áreas comerciales y, por lo tanto, una importante acumulación de divisas en el Banco Central. Los precios internacionales de las exportaciones argentinas se mantuvieron altos hasta 1949, lo que implicó mejores términos de intercambio para el país.

En este marco, el gobierno peronista se propuso reforzar la autonomía relativa del país en el escenario internacional, para lo cual favoreció un crecimiento industrial que le permitía una ubicación menos vulnerable a las fluctuaciones de la economía mundial.

Los instrumentos adoptados para estimular el desarrollo industrial fueron los tradicionales: la elevación de aranceles, el establecimiento de un sistema de preferencias para la importación de materias primas y de bienes de capital y el mantenimiento del control de cambios. Durante los años iniciales del gobierno peronista estas políticas tendieron a favorecer el surgimiento de nuevas empresas industriales y el reequipamiento de las existentes, dando impulso a sectores de industria liviana.

Más afiches que publicitan el Primer Plan Quinquenal

El Primer Plan Quinquenal que se presentó al Congreso en octubre de 1947 y se anunció el 21 de diciembre de ese año contenía buena parte de estas políticas y condensaba muchos de los objetivos de los primeros años peronistas.

Una herramienta central de la política económica fue el IAPI (Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio), un organismo de centralización del comercio exterior. Este organismo asumió las operaciones directas del comercio exterior en exportaciones e importaciones: vendía carne y cereales y compraba diversos materiales en el extranjero. Hasta 1949 pagó a los productores rurales una cotización 50% menor que la que percibía por sus ventas al mercado mundial. Los excedentes obtenidos por esa vía eran usados por el Instituto para algunos de sus variados fines o canalizados hacia el sistema financiero nacionalizado. Junto con su rol de transferencia de recursos del campo a la industria, como permitía cortar el vínculo entre los precios internacionales y los nacionales de los bienes agropecuarios, permitió recortar los precios nacionales de los alimentos, alentando el aumento de los salarios reales.

Uno de los ejes centrales de la política del gobierno pasaba por asegurar al régimen una base social de apoyo constituida por el movimiento obrero. En función de este objetivo una de las metas del primer gobierno, desde 1946 a 1948, fue el aumento de los salarios reales y el pleno empleo. La política industrialista y este objetivo en particular están íntimamente relacionados, ya que el pleno empleo y el aumento de los salarios reales impulsaban un mercado interno consumidor de bienes producidos en el país. Entre 1946 y 1948 los salarios reales se incrementaron un 40%, la participación de los asalariados en el ingreso total pasó del 37% a casi el 40% y siguió aumentando hasta alcanzar un nivel del 47% en 1950.

Otro aspecto central de la política peronista lo constituyeron las nacionalizaciones. Estas incluyeron, además de los ferrocarriles, los teléfonos, las usinas eléctricas, las empresas de gas, los puertos con sus elevadores, las plantas de servicios sanitarios, los seguros y los silos de campaña. Así surgieron nuevas empresas estatales: la Empresa Nacional de Energía, Yacimientos Carboníferos Fiscales, Gas del Estado. Además, se nacionalizaron las empresas alemanas que fueron la base del grupo Dirección Nacional de Industrias del Estado (DINIE) y el transporte urbano de pasajeros de la Ciudad de Buenos Aires.

Del primero al Segundo Plan Quinquenal: la crisis y los límites del nacionalismo peronista

Hacia fines de los años 40, las transformaciones de las relaciones internacionales provocaron la caída de los precios. Esta situación redujo las divisas disponibles obligando a reducir aún más las importaciones, afectando la producción industrial por la falta de insumos que se importaban. Se ponía así de manifiesto la contradicción estructural de la economía argentina que los años de prosperidad peronista no habían resuelto: el desarrollo de una industria basada en el mercado interno dependiente de la disponibilidad de divisas para acceder a los insumos, tecnología y maquinarias importadas. Los límites del proceso de industrialización, que eran evidentes en los años 30 y se profundizaron con el peronismo, estallaron al modificarse las condiciones internacionales.

La necesidad que se ponía a la orden del día desde el punto de vista del sostenimiento del proceso de acumulación capitalista en el país era el recurso al capital extranjero. Nuevamente se mostrarían los límites del nacionalismo de Perón, pero a la vez, se mostrarían los límites del “nacionalista” Perón para liderar la serie de transformaciones que se harían necesarias para atraer el capital extranjero.

La crisis económica que se profundizó en el segundo gobierno iniciado en 1952 abrió el camino para cuestionamientos desde distintos sectores sociales. Aumentaban el número de conflictos laborales, la intervención de sindicatos y la detención de dirigentes, y la oposición buscaba las formas para debilitar al gobierno.

Así, en el Segundo Plan Quinquenal el objetivo de fortalecer el poder adquisitivo del salario trocará en la ligazón de estos a la productividad del trabajo. Y el objetivo de fortalecer la industria pesada estará ligado a la apertura a las inversiones extranjeras.

Frente a la crisis económica, los objetivos nacionalistas y redistribucionistas de los primeros años peronistas demostrarían sus límites a la vez que ponía en guardia a la clase trabajadora que no estaría dispuesta a ceder las conquistas ganadas en los años previos.

*Este artículo es una selección extraída del libro de Ediciones IPS Cien años de Historia Obrera 1870-1969. Una visión marxista de los Orígenes a la Resistencia, cuya lectura recomendamos para un análisis del conjunto del gobierno peronista.








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