Juventud

OPINION

El Pacto Social Educativo: legitimador del Plan Maestro en Jujuy

La falsa democracia del Pacto Social Educativo. Su relación con el proyecto educativo nacional, Secundario 2030 y Plan Maestro.

Daniela Muñoz

Estudiante de Lengua y Literatura. Consejera estudiantil IES N°5.

Miércoles 11 de abril | 14:19

El Pacto Social Educativo, presentado por el Gobierno como una instancia de "diálogo" entre la comunidad jujeña y el Gobierno para acordar una política educativa provincial, ha dado mucho que hablar debido al evidente contraste que subyace de éste con las medidas de ajuste y represión a estudiantes, padres y docentes, en un marco donde la crisis estructural de la educación se vuelve más evidente.

Pero, aun así, ante muchos ojos, el “Pacto” se presenta como un nuevo canal para hacer escuchar las distintas demandas de las escuelas, secundarios y terciaros al gobierno de Gerardo Morales.

Sin embargo, el “Pacto Social Educativo” no es un simple método de comunicación, como pretenden presentarlo. En distintas declaraciones a la prensa, en la página oficial del Gobierno, tanto el gobernador Gerardo Morales como la Coordinadora General del Programa, Vanesa Humacata, han afirmado que se trata de una instancia necesaria para “la educación que queremos en 2030”.

Ya Alejandro Finocchiaro, ministro de Educación de Nación, en la convocatoria por el “Pacto” en octubre de 2017, lo calificó de “sumamente importante”; precisando que “Estamos trabajando en lo que va a ser la escuela secundaria 2030, donde se va a trabajar por proyectos educativos, de forma participativa e interdisciplinar, donde los chicos van a llegar a los conocimientos que en la actualidad consiguen por otros medios”.

Si el “Pacto” es “una instancia participativa de los distintos sectores de la comunidad Jujeña” para “pensar la educación que tenemos y la educación que queremos”, ¿Cómo es posible que tenga un plazo establecido para concretarse?, ¿Cómo saben qué vamos a tardar en hacer realidad ese proyecto doce años y no quince, veinte o cincuenta? ¿Acaso ya saben lo que los estudiantes y docentes que participarían de las 956 mesas de diálogo quieren?

El “Plan Maestro” y el “Secundario 2030”

Cuando el Gobierno habla de la "educación del 2030" se refiere al plan educativo nacional que se fija metas a cumplir en un decenio. Este plan se expresa en el proyecto “Secundario 2030”, el cual solicita a cada jurisdicción un plan estratégico de nivel secundario para el período 2018-2025 a presentar antes del 1° de noviembre del corriente año.

El plan elaborado en cada jurisdicción debe apoyarse en la Resolución CFE N° 93/09 y el proyecto Plan Maestro, el cual define un nuevo salto en la precarización laboral de los docentes, de la calidad educativa y que profundiza un sistema de enseñanza para ricos y otro para la mayoría (pobres).

El Plan Maestro está basado en “Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América latina y el Caribe”, un documento realizado por economistas del Banco Mundial (Bárbara Bruns y Javier Luque) que se tomó en varios países de Latinoamérica, donde se apunta a los docentes como centro de las causas de los problemas, quienes resultan perdedores, al igual que los estudiantes de las familias más humildes.

La metodología del “Pacto Social Educativo” de Morales-Calsina es similar a la aplicación del “Plan Nacional Decenal en Colombia 2016-2026” y al “Plan Nacional de Participación Ciudadana para la Reforma Educacional de Chile” lanzado en el 2014, entre otros países, donde las reformas en educación son fuertemente cuestionadas por su carácter pro mercado y por precarizar la situación laboral de los docentes, no docentes y de la escuela pública.

Video 1: Plan Nacional Decenal en Colombia 2016-2026

Video 2: Plan Nacional de Participación Ciudadana para la Reforma Educacional de Chile

Un Pacto armado de antemano

Al igual que en ambos casos, en Jujuy las instancias ya tienen temario definido: Mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje; Educación y trabajo; Educación, innovación y tecnología; Educación Superior; Edificios escolares y Comunidad; Educación, valores, deberes y derechos; Educación y Medios de Comunicación.

Pero sobre estos temas, en las mesas de diálogo los docentes y no docentes solo deben limitarse a responder en una planilla: ¿Qué expectativas tenemos acerca del Pacto? ¿Qué escuela queremos? ¿Por qué es importante que participemos en el proceso de construcción del Pacto Social por la Educación? ¿Qué acciones / estrategias / actividades proponemos para hablar del Pacto en el aula y con la Familia?

Los estudiantes deben completar el formulario con preguntas similares y otras más referidas al contenido de la educación: ¿Qué les gustaría aprender en la escuela / IES?, ¿Cómo les gustaría aprender?; ¿Qué mejorarían en la escuela / IES?; ¿Qué escuela tenemos?; ¿Qué escuela queremos?

También la familia tiene una planilla similar para que dé su opinión sobre la juventud y la educación, en tanto que los directivos responden preguntas un poco más precisas de orden pedagógico o socio-comunitario.

Como se puede apreciar, docentes y estudiantes solo pueden opinar sobre el “Pacto” en sí mismo, que se les presenta como simple forma, un método democrático, y aportar generalidades respecto a qué escuela tienen en la actualidad y la escuela que quieren, en un cuadro que exige brevedad.

Además como “recurso” para guiar la reflexión y el llenado de las planillas se propone utilizar los resultados del ampliamente cuestionado operativo Aprender 2016, que se utiliza para responsabilizar a los docentes de la crisis educativa.

¿Se puede construir un plan educativo provincial con una lluvia de ideas?

La pregunta es casi retórica, y más aún cuando esas ideas corren el riesgo de ser descontextualizadas, definitivamente no. Pero no nos confundamos, Jujuy no va a quedan sin un proyecto o uno lleno de vaguedades, porque ya hay uno predefinido en el Plan Maestro, como explicamos antes.

Mientras la juventud y los trabajadores de la educación llenan esa planilla afirmando que la escuela que tenemos hoy se cae a pedazos por falta de presupuesto o necesita una actualización de los contenidos; el Gobierno ya tiene su propio balance y metas en este plan decenal. El mismo dice que la educación es un desastre y se debe a que hay que exigirles más a los docentes en condiciones más precarias, a que necesitamos una educación que responda a los intereses del mercado y de la “producción” (empresas), que no jerarquice la Educación Sexual Integral, los Derechos Humanos y la educación intercultural -pues son temas que en el Plan Maestro ni se mencionan-. Incluso ya tiene definidas metas a cumplir en el 2021 y 2026.

¿Y para qué son las instancias de diálogo entonces? En Jujuy lo que se hace o deshace en materia educativa no pasa por desapercibido por la sociedad. Lo comprueba el escándalo nacional que fue la violación a la autonomía universitaria por parte de la policía por los incidentes en la Facultad de Ciencias Agrarias, las importantes marchas contra el cierre de carreras en los IES, y lo que sucede con la escuela Helen Keller y ante el cierre de los CEIJA.

El gobierno necesita legitimar esta profundización de reformas neoliberales y qué mejor método que este “Pacto Educativo”, en donde los verdaderos protagonistas de la educación se limitan a completar una planilla sin ninguna garantía de que las ideas sean tomadas, como ya sucedió en otros proyectos de reformas de la educación durante el gobierno kirchnerista y los gobiernos del PJ en Jujuy, que con un parche mantuvo lo esencial de la Ley Federal de Educación menemista, sin dejar de hacer “como sí” la comunidad debatía la nueva Ley Nacional Educativa y la Ley provincial. Mientras tanto, el destino de nuestra educación lo vuelve a definir el Banco Mundial junto con otros organismos internacionales.

El estudiantado y los educadores somos los únicos que podemos frenar esta nueva reforma, informándonos y difundiendo de qué se trata el “Pacto” antes de participar ciegamente en él; exigiendo a los gremios docentes y Centros de Estudiantes asambleas para definir un plan de lucha coordinado entre todos, impulsando la votación de delegados docentes y estudiantes por curso donde no los haya, uniendo fuerza con los sectores de trabajadores/as que hoy salen a las calles en la provincia y en el país contra los despidos, como los trabajadores del Ingenio La Esperanza.

Desde Izquierda Estudiantil, llamamos al estudiantado, a los docentes y no docentes a no participar del Pacto Educativo. Necesitamos instancias democráticas de discusión entre los verdaderos interesados en la educación pública y pelear por poner en pie un Congreso Educativo independiente del Gobierno y del PJ, como también de las directrices de los tecnócratas del Banco Mundial y de las ONG´s para preparar una repuesta de fondo a la crisis educativa y poner la educación al servicio del pueblo trabajador.








Temas relacionados

Plan Maestro   /    Pacto social    /    Jujuy   /    Educación   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO