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CATALUNYA

El PSC se rinde y los Comunes se frotan las manos

Miquel Iceta jura que no volverá a votar diferente a lo que el PSOE ordene. Los Comunes se constituyen y van al abordaje. Cambios drásticos en la izquierda catalana.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Miércoles 12 de abril | 16:29

El Secretario General de los socialistas catalanes ha prometido que no volverán a votar de manera diferente a lo que ordene la dirección del PSOE. El diario “El País” publicó unas grabaciones en la cual el dirigente socialista afirmaba que “Hemos tenido un accidente. En lo que de nosotros dependa no va a volver a pasar que una decisión en la que participamos y votamos luego no la vayamos a acatar”. No se repetirá un voto diferenciado como en la investidura de Rajoy.

De esta manera la dirección socialista acaba de “adecuarse” a las necesidades del establishment del PSOE, o en todo caso, vuelve a su redil (del cual nunca quisieron escaparse). En otro artículo, explicaba que el PSC se ataba de pies manos ante el Comité Federal del PSOE. Eso misma se confirma con las declaraciones de Miquel Iceta.

Las palabras de Iceta vienen a confirmar la trayectoria del PSC. Primero se bajó del Referéndum, luego se bajó de la Vía Canadiense para quedarse con la misma propuesta de siempre: Una España federal, que nunca se materializa. No lo fue con Felipe González, menos aún con Rodríguez Zapatero.

La dirección socialista habla de cambiar la Constitución para un encaje más justo de Catalunya dentro del Estado español. Sin embargo, la única reforma constitucional, la hicieron entre gallos y medianoche pactando con el PP el artículo 135 para pagar la deuda externa, permitir los recortes sociales y favorecer las grandes empresas del Ibex35.

Durante años se protegieron con meras palabras para no tener que tomar una determinación clara. Son “republicanos” que se entienden con el Rey, son “socialistas” y “obreros” que protegen los intereses del Ibex 35 y son “federalistas” que se oponen a la voluntad del pueblo catalán a decidir qué relación tener con el resto del Estado. Hace tiempo que se acabó el “juego” de las medias tintas, por ello el PSOE y el PSC están caída libre.

Esta caída libre se explica en cierta medida por la fuerte crisis del Régimen del 78, por la evolución de amplios sectores sociales que ya no se creen el discurso de ésta democracia para ricos. Sectores que han protagonizado el fenómeno del 15M y que han abierto un nuevo espacio político a la izquierda del PSOE, espacio que pretenden capitalizar los Comunes.

Los Comunes al acecho

La izquierda en todo el Estado ha hecho un cambio importante, pero en Catalunya ha sido espectacular. En primer lugar, el espacio del PSC ha quedado drásticamente reducido. En segundo, las fuerzas de la izquierda “ecosocialista” o “comunista”, como son Iniciativa per Catalunya i Verds y Esquerra Unida i Alternativa han quedado muy descolocados por la aparición de BComú y Ada Colau.

Después de años de Tripartit y colaboración con el PSC, ICV y EUiA se habían desgastado, pero la aparición del 15M en la escena política les había pillado aún más desprevenidos. Han ido a la rastra del nuevo fenómeno político y apenas si han logrado salvar los papeles. La explosión de éste nuevo espacio político arrastró a todos y les llevó a constituir una lista común detrás del liderazgo de Ada Colau y Xavi Domènech.

Finalmente, BComú inició un proceso de fusión con ICV, EUiA y otros grupos. Han originado una fuerza llamada Un País en Comú. Este proceso de unificación, que ha dejado fuera Podem, se postula como un fuerte polo de atracción del voto y el imaginario que otrora concentraban los socialistas catalanes. Un país en Comú ha lanzado una OPA hostil hacia el PSC y probablemente se imponga en esta contienda.

La constitución de Un País en Comú se hizo sobre base de un manifiesto que es muy interesante leerlo y cotejarlo con la práctica realizada desde el propio Ajuntament de Barcelona. Es importante saber qué se dice, y más aún, verificarlo con la práctica. “…se hace camino al andar…” decía Antonio Machado.

Un Manifiesto que choca con la práctica política

El Manifiesto hace una pequeña introducción destacando algunos elementos para determinar de dónde se viene y la situación de los últimos años. Y, acaba con una serie de lineamientos generales en los cuales, la nueva organización se propone trabajar.

En el mismo, se plantea “Queremos acabar con la desigualdad, la pobreza, el paro y la precariedad”. Sin embargo, a la hora de dar pasos concretos desde el Ayuntamiento barcelonés, más bien se los ha dejado de lado en varias ocasiones.

Es el caso de los técnicos de Movistar que aún siguen esperando el Compromiso de Ada Colau con la Revuelta de las escaleras. La precariedad de las empresas, con Movistar a la cabeza, se ensaña con los técnicos de instalaciones. Mientras tanto, la Alcaldesa renovó varias veces el compromiso comercial del Ayuntamiento con Movistar y promovió activamente el Barcelona Mobile Congress.

Mientras Colau empleaba funcionarios que trabajaban bajo el mando de Pujol y Mas con salarios astronómicos, los trabajadores del Metro exigían acabar con la precariedad laboral existente en la empresa. En Asambleas exigían que los trabajadores a tiempo parcial pasen a jornada entera puesto que en TMB se necesitan más horas de trabajo para cubrir la atención en las estaciones, en los convoyes, etc. Al mismo tiempo denunciaban los 600 directivos cobrando sueldos siderales y la opacidad del Ajuntament.

En Barcelona, “ciudad de acogida”, como la postuló Ada Colau, el Consistorio dirigido por BComú y el PSC ha iniciado una campaña de criminalización a los manteros. Campaña que está precedida por la persecución policial en las calles de la ciudad condal. El Manifiesto perfila “Somos un pueblo que se articula por su diversidad, reconociendo que por encima de las diferencias generacionales, territoriales, de género y de origen, venimos a construir una alternativa para todo el país que haga de la diversidad nuestra mayor fortaleza”. Qué contradicción!!

Otro aspecto, no menos llamativo, es el acento que pone la formación naciente en la asistencia a la gente mayor: “Un modelo económico que ponga las personas en el centro, que no ignore el trabajo de cuidados y que priorice su visibilidad, su dignificación y su profesionalización”. Sin embargo, el personal de asistencia domiciliaria, está completamente precario como han denunciado mil veces. Pensar en la gente, precarizando al trabajador. Es como si un trabajador no fuera gente.

Ocupar el lugar del PSC sin cambiar la política “socialista”

La “nueva izquierda”, a diferencia del PSC sí que ha planteado firmemente la necesidad de realizar el referéndum de autodeterminación. Lo dicho de varias maneras diferentes, aunque todas limitándolo a un pacto con el Gobierno español. Sin embargo, queda claro que ni el PP, ni el PSOE, ni Cs quieren pactar dicho referéndum. ¿Cómo creen los dirigentes de Un País en Comú que se podrá realizar un referéndum pactado?

Lamentablemente, la "nueva izquierda" se limita a ocupar el espacio electoral del PSC, sin cambiar la estrategia política de la formación de la rosa. Reflejo de esto es que hace ya varios meses dirigen conjuntamente el Consistorio barcelonés. También es reflejo de esto que la política del Ajuntament de Barcelona no haya cambiado significativamente respecto de los alcaldes Jordi Hereu o Xavier Trias.

De nada sirve cambiar la fachada, si el resto del edificio queda igual. Las reivindicaciones de los sectores precarizados aún siguen esperando. Un País en Comú está dando pasos similares a los que el PSC hizo en la “transición democrática” y los primeros lustros de ésta “democracia”. Ya sabemos a qué lleva éste camino.

Una “nueva izquierda” tiene apoyarse en la movilización de los trabajadores y el pueblo para dar pasos contra el paro, la precariedad y por la autodeterminación nacional, de manera independiente de los proyectos burgueses y patronales. Tiene que proponerse un Proceso Constituyente que haga volar por los aires los candados del 78. Luchar contra el búnker y la izquierda de caviar, sostenedoras del Rey, la Judicatura y el Ejército. De lo contrario, ni será nueva, ni izquierda.






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