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OPINIÓN

El “Kichi” y las paradojas de los “anticapitalistas” gestionando el Estado capitalista

Una familia irrumpió en el pleno del Ayuntamiento de Cádiz este miércoles denunciando promesas incumplidas en vivienda y empleo por ´Kichi´, alcalde de la ciudad por Podemos y miembro de “Anticapitalistas”.

Diego Lotito

Madrid | @diegolotito

Asier Ubico

Delegado de CGT Telepizza, Zaragoza

Sábado 26 de marzo de 2016

Juan Antonio Albiol Ramírez y Tamara Escarcena Cabello, a cargo de dos niños, irrumpieron en el pleno de partidos denunciando la nula atención que recibieron por el consistorio durante meses. Según han declarado a distintos medios de prensa, esta joven pareja se montó una zapatería con el dinero que les quedó del paro con la intención de sobrevivir al 42% de desempleo que asola la ciudad, uno de los más altos del estado. Tras aguantar la mala situación y estar debiendo el alquiler de la casa, la empresa Eléctrica de Cádiz, contrata del Ayuntamiento, les cortó el suministro de luz “sin previo aviso, sin carta, sin notificación ni nada”.

“Antes de ser alcalde saliste en muchos videos donde decías que en Cádiz había muchas casas de protección oficial vacías. ¿Dónde están esas casas?”, le reprochó Juan Antonio al alcalde, José María González “Kichi”.

Entre gritos y llantos, esta pareja estaba denunciando ante todos los partidos del pleno la terrible situación que viven miles de familias en Andalucía, que a pesar de las promesas electorales que hizo Podemos durante la campaña de las municipales (vivienda y empleo para los gaditanos, que no hubiera desahucios y que a nadie le cortaran la luz), no ha cambiado.

“Yo no estoy a favor de ningún político hasta que alguno demostréis lo contrario. Lo único que hacéis es llenaros los bolsillos. ¡Ya estoy harta de que haya hambre… no me voy a callar ya Kichi!”, gritó Tamara en el pleno. “¡Llevamos 8 años y ningún partido ha hecho nada... no habéis hecho nada por que no os da la gana!”

Tras impedir que fueran desalojados de la sala por la policía, “Kichi” contestó a la pareja que “estamos intentando buscar soluciones” y concluyó diciendo que “ahora mismo está reunida aquí la soberanía del pueblo de Cádiz y nadie puede interrumpirlo, nadie”.

El caso de Juan y Tamara no es la única situación dramática. Otra familia, con tres hijos a su cargo se apostó a las puertas del ayuntamiento de Cádiz para denunciar que la empresa pública de vivienda municipal les había notificado a finales de abril que debían abandonar la casa sin que nadie del ayuntamiento les ofrezca una “solución habitacional”. “El alcalde no es que no nos atienda cuando entra en el Ayuntamiento, es que ni nos mira, como si no estuviésemos”, denuncia José Rodríguez, padre de la familia.

Y no son los únicos. Después de meses de gestión de Podemos en el consistorio por parte este integrante de Anticapitalistas, el Movimiento de Lucha contra el Desempleo y la Exclusión Social de Cádiz o las 37 asociaciones de vecinos de barrio vienen denunciando la situación de pobreza, desempleo y nulo acercamiento del consistorio por solucionar los graves problemas sociales. El problema de las viviendas vacías y los desahucios sigue como estaba. Las Corralas de la Bahía obtuvieron del alcalde el compromiso de tener luz y agua... y aún siguen esperando. Solo hace falta recordar que muchos vecinos de la Bahía siguen sufriendo las desastrosas consecuencias de la deslocalización de la fábrica Delphi que echó a la calle a miles de trabajadores, los cuales, cientos de ellos, siguen exigiendo con sus encierros una solución.

Poco después de los hechos, “Kichi” publicó en su cuenta de Facebook una extensa carta explicando su posición.

“El reto es atender las urgencias, que son muchas, de una forma justa y no arbitraria. Repartir con criterios claros recursos escasos. Dejando hacer a los técnicos, con protocolos más humanos pero sin meter las narices en listas de demandantes de vivienda ni en ofertas de empleo en función de lo que nos venga mejor mediáticamente”, dice el “Kichi”. Y en respuesta directa a Juan Antonio Albiol Ramírez, escribe “Juan, tienes todo el derecho a estar enfadado conmigo. Todo el derecho a protestar. Es la protesta la que cambia las cosas. Pero no puedes pedirme que sólo piense en tu familia porque no puedo hacer eso. No puedo atender las urgencias una a una y, sobre todo, ayúdanos a ayudaros. Cuando os pedimos papeles o esperar un orden no es por capricho, es porque es nuestra obligación. Supongo que no querrías a un Alcalde que repartiera techo o trabajo en la puerta del Ayuntamiento como si fuera el señorito de un cortijo. Yo no puedo y no quiero ser eso. Lo siento, Juan, lo siento Tamara, es que no puedo hacer eso.”

La carta buscaba salir al paso de la campaña que buena parte de la prensa y sus “tertulianos” de la derecha montó inmediatamente para atacar a los “gobiernos del cambio”, mostrando las imágenes una y otra vez, para deslegitimar a “Kichi” por haber hecho “populismo” en la campaña electoral y prometer cosas que “no se pueden lograr”. Un insólito grado de cinismo cuando la trágica situación de miseria, desahucios y penuria que viven millones (no solo en Cádiz, sino en todo el Estado), es la consecuencia directa de las políticas que han aplicado el PP-PSOE en las últimas décadas.

Pero repudiar los ataques de la derecha no oculta una realidad: “Kichi” y otros militantes de “Anticapitalistas” dentro de Podemos llegaron a ocupar en Cádiz el gobierno municipal prometiendo que por la vía “electoral” y con “un pie en las instituciones y miles de pies en las calles” iban a cambiar y revertir la crisis social. Hasta ahora, sin embargo, solo se han visto sus “pies” en los plenos del ayuntamiento y muy pocos en las calles.

La respuesta defensiva de “Kichi” a la pareja diciendo que él no se pondrá a repartir trabajo “como si fuera el señorito de un cortijo” es inobjetable. Pero muestra también los límites del discurso y la ilusión gradualista de que se puede gestionar las instituciones de esta democracia para ricos y ponerlas “al servicio de a gente”.

La escena vivida esta semana muestra la impotencia de los reformistas gestionando las “miserias” del capitalismo. Una “gestión” en la que no tienen nada que ofrecer, porque para hacerlo no bastan las buenas intenciones, ni el “discurso del cambio” y la denuncia a los responsables de la crisis: hay que enfrentarse a los poderes fácticos del capital.

Un claro ejemplo de esta impotencia lo vimos a poco de la asunción de “Kichi” como alcalde, protagonizando un frustrado intento de parar un desahucio que cobró resonancia mediática. Después del penoso intento -que lejos de fortalecer al movimiento antideshaucios sirvió para dejar claro que ni el mismísimo alcalde podía detenerlos-, el “Kichi” firmó un acuerdo con los jueces de la provincia con el único fin de que el Ayuntamiento fuese avisado con tiempo de los desahucios. Una medida completamente formal, alejada de cualquier intento de enfrentar la “legalidad” que permite a los bancos y constructoras tener en sus manos miles de viviendas vacías mientras los pobres son desahuciados.

Transformar el Estado y el poder implica transformar las relaciones sociales sobre las cuales se sustentan. En la sociedad capitalista esto no puede hacerse sin imponer un programa que cuestione la propiedad privada. Ya sea a nivel estatal como municipal, lograr una verdadera “democracia” es imposible sin poner en movimiento poderosas fuerzas sociales que puedan generar un poder alternativo al de los capitalistas.

Sin una perspectiva de autoorganización obrera y popular y sin cuestionar la propiedad privada, las experiencias de los llamados “gobiernos del cambio” vienen demostrando que la “lógica de la gestión” se impone irremediablemente. Ya lo vimos en Andalucía con Izquierda Unida, cogobernando con el PSOE y haciéndose co-responsable de despidos masivos y recortes. Un espejo en el que deberían comenzar a mirarse el “Kichi” y Anticapitalistas.

Después de haber ocupado los medios esta semana santa por esta tragedia social, “Kichi” no tuvo mejor idea que marchar en procesión, como penitente, detrás del “Nazareno de Cádiz”, con su vela morada y la Cruz de Cristo, siendo ya “hermano de la Cofradía” de dicho Nazareno. Pareciera que este es el modo que encontró el alcalde para no recibir tantos ataques de la derecha, sumándose a las marchas religiosas en Semana santa y dejando en el olvido la lucha por la separación de la Iglesia y el estado. Todo un símbolo.






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