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CUESTIÓN CATALANA

El Gobierno que perseguía “a los golpistas de las urnas”

Fin de semana "movido" en cuanto a la convocatoria del Referéndum catalán. El Gobierno continúa con su discurso de defender la democracia contra los golpistas de las urnas.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Lunes 12 de junio | Edición del día

La actitud del Gobierno español es más digna de una novela de ciencia ficción que otra cosa. Con la intención de conservar la unidad del Estado español ha llegado a decir que las fuerzas independentistas son golpistas por querer que la gente vote. Ni Isaac Asimov, ni Ray Bradbury y menos aún George Orwell han sido capaces de imaginar algo así. Rajoy supera la ficción por desgracia de nuestra realidad.

Hace ya varias semanas que el Gobierno de Rajoy elevó el tono de las acusaciones. Todos los portavoces “populares” han salido a decir que las fuerzas independentistas deben obedecer la ley y que lo que esté fuera de la ley debe ser perseguido con toda la fuerza del Estado. Incluso, García Albiol llegó a decir que los “nacionalistas totalitarios” buscan un “golpe de estado sin armas”.

Este lunes la Vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría llegó a la risueña afirmación de que los independentistas quieren una “democracia de discurso único”. Qué capacidad que tiene éste Gobierno de dar vuelta la tortilla. El mismo gobierno que votó con su mayoría parlamentaria la ley mordaza acusa de imponer sus posiciones al resto. El mismo Gobierno que ha inhabilitado a cuatro dirigentes por haber puesto urnas.

La Vicepresidenta en todo momento se dedicó a ningunear la postura pro-referéndum diciendo que eran un tercio o el 40% de la población, que el 60% de la población era no independentista y bla, bla. Sin embargo hace más de 5 años que el 80% de los catalanes (independentistas o no) quieren votar.

Los dirigentes del PP tienen que obviar que ha habido varias movilizaciones que superaron el millón de asistentes. También que desde hace 5 años el 70-80% de la sociedad quiere votar en un referéndum. El PP gobierna para las empresas del Ibex 35 en todo el Estado español y las movilizaciones en Catalunya no les importa mucho si pueden rascar votos de otros lados.

Los independentistas de nuevo cuño

Si bien es cierto que los dirigentes de la antigua Convergència y de Esquerra también gobiernan para los empresarios, sobre todo si están en el Principado, tienen un problema en relación con su base. Desde 2010, con la suspensión del Estatut por parte del Tribunal Constitucional y el PP, amplios sectores sociales se movilizan por el derecho social y una proporción importante por la independencia.

Y, precisamente por ello, han debido ponerse a la cabeza de un movimiento en el que no creen, pero con el riesgo de perder su base social. Convergència, ahora PDeCAT, fueron padres de la Constitución que no reconoce los derechos de las nacionalidades y menos aún el derecho de autodeterminación. Durante el Pujolisme se han cansado de hacer negocios con el PSOE-PSC y también con el PP de Aznar (quien hablaba catalán en la intimidad).

Esquerra ha gobernado durante años junto con los socialistas (también estaban Iniciativa y Esquerra Unida) sin mencionar la palabra “independencia”. Para ellos estar en la Generalitat y otros ayuntamientos era la plataforma para disparar sus negocios. Y, el Estatut de 2006 era parido gracias a la labor del PSC y ERC entre otros. La pela es la pela.

El hámster en la rueda

De todas maneras, hay que reconocer que hoy día están a la cabeza del movimiento democrático. Tanto PDeCAT como Esquerra dirigen las fuerzas independentistas, aunque lo hacen de una manera peculiar. Lo hacen como el hámster que corre con fuerza dando vueltas en su rueda, sin moverse de la jaula. Desde el 9N han logrado sacar a las masas de las calles, salvo las díadas.

Esto que parece extraño obedece a una lógica precisa. Tanto Convergència-PDeCAT como ERC han votado unos presupuestos de fuertes recortes sociales (igual que el PP) descargando los costes de la crisis sobre los trabajadores y el pueblo. Durante años han compartido negocios con el poder de Madrid y el Rey como se pueden ver en los casos Palau, del 3%, de Prenafeta, de las sedes embargadas, y tantos otros. Es lógico que no confíen en las masas. Y que las masas tampoco confíen ciegamente en ellos.

Por la otra parte, la crisis económica ha hecho encoger el pastel del Estado español. No estamos en la época de Rodríguez Zapatero que repartía inversiones a diestra y siniestra. Todos sabemos que quien reparte se queda con la mejor parte. Rajoy con su mayoría apretó a las comunidades “díscolas” y Catalunya recibió mucho menos que antes. Esto llevó a que Convergència que gobernó, al principio, con el apoyo del PPC tuviera que buscar socorro hacia la izquierda y se encontró con las movilizaciones más grandes en décadas pidiendo la independencia.

El Referéndum será si las masas lo llevan a la práctica

El President y Junqueras, junto a los diputados de Junts pel Sí y la CUP, han presentado la voluntad de hacer un referéndum el domingo 1 de octubre y con la famosa pregunta clara y binaria. Pero aún no han hecho la convocatoria oficial para evitar la impugnación del Gobierno y el Tribunal Constitucional. Pero esto es ridículo, no es posible pactar con Rajoy, ni con Sánchez o Rivera. Seguro que cualquier cosa que hagas será impugnado por el TC. El domingo se movilizaron unas 30-40.000 personas apoyando el referéndum.

Si de verdad estuvieran por convocar el Referéndum lo hubieran llevado en el programa electoral de Junts pel Sí. Si de verdad quisieran, el 9N hubieran desobedecido al Constitucional y lo hubieran organizado con ese 80% que quiere votar. Llevan más de cinco años sin convocarlo. ¿Qué puede pasar?, ¿Que te llamen los golpistas de las urnas? El problema es que si las masas se movilizan no solo habrá referéndum. Comenzaran a cuestionar los recortes sociales, los beneficios para empresarios, los subsidios al opus dei, ocupación de empresas que quieran despedir, etc. Precisamente por esto hay una desconfianza mutua.

Para que el día 1 de octubre se celebre el Referéndum, es clave movilizar a ese 80% de la sociedad. No es posible dejar en manos de ERC y Convergència que vienen dando vueltas a la rueda la realización del mismo. Es necesario que la CUP, los Comunes y Podemos rompan con las reglas del Régimen del 78 y la obediencia a Junts pel Sí para llamar a la movilización social y hacerlo efectivo.






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