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El Gobierno golpista de Bolivia homenajeó a los militares que asesinaron al Che Guevara

La autoproclamada presidenta Jeanine Áñez homenajeó este viernes a los asesinos del Che Guevara, a 53 años del hecho. El ministro de Defensa se dio el gusto de lanzar una amenaza y advirtió a "cubanos, venezolanos, argentinos o lo que fuere que van a encontrar la muerte en nuestro territorio".

Sábado 10 de octubre | 17:19

Cuando falta una semana para las elecciones presidenciales en Bolivia, la autoproclamada presidenta Jeanine Áñez se dio el lujo de no dejar sospechas sobre el carácter derechista y proimperialista de Gobierno surgido del golpe cívico, policial, militar y eclesiástico de noviembre pasado. Ese golpismo, que surgió manchado de sangre con las masacres de Senkata y Sacaba, se encuentra golpeado y desprestigiado, sin embargo no dudó en emprender una ofensa más homenajeando a los asesinos del Che Guevara.

Guevara fue herido el 8 de octubre de 1967, capturado por los soldados del Ejército boliviano y llevado a la aldea de La Higuera, donde fue ejecutado un día después. Su asesinato y la foto, que recorrió el mundo a modo de trofeo, fueron ordenadas por el presidente de facto boliviano, René Barrientos, a pedido del embajador estadounidense y bajo la supervisión directa de la CIA.

A esas mismas fuerzas responde hoy el golpismo boliviano. Así, Jeanine Áñez se encargó de señalar este viernes, al cumplirse 53 años del asesinato que "La lección que dimos los bolivianos al mundo, con la derrota y la muerte de Che Guevara en Bolivia, es que la dictadura comunista aquí no tiene paso, ni la comunista ni la fascista ni la populista". Una reivindicación abierta al sometimiento del país al imperialismo.

En el homenaje, Áñez recordó a los 47 soldados bolivianos que murieron durante los enfrentamientos previos a la captura y ejecución de Guevara: "Hoy rindo homenaje a estos 47 héroes y envío, como Presidenta, como mujer y como madre mi abrazo de todo corazón a las familias que perdieron a sus hijos (...) El mejor homenaje y desagravio a los bolivianos caídos para frenar al Che y a su invasión criminal y comunista, es construir entre todos la libertad y la democracia". Hablar de libertad y democracia ya es un verdadero dislate viniendo de un gobierno surgido de un golpe racista y oligárquico, que se ensañó especialmente con los más pobres, los campesinos e indígenas a los que no solo masacró en los primeros días tras la renuncia de Evo Morales, sino que persiguió durante todo el último años, aprovechando incluso la pandemia de coronavirus para tomar medidas aún más represivas.

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Pero eso no es todo, el ministro de Defensa, López Julio, redobló la apuesta y advirtió a "cubanos, venezolanos, argentinos o lo que fuere que van a encontrar la muerte en nuestro territorio". La prepotencia de los militares y de los funcionarios del golpismo es tal que no tienen problemas en mantener el mismo discurso beligerante de hace medio siglo atrás, solo para alinearse con el Gobierno estadounidense en su cruzada contra Cuba y Venezuela. Esto a pesar que la burocracia castrista en Cuba hace décadas que no apoya ni promueve una sola revolución en el continente, que el Gobierno de Maduro acaba de votar una ley entreguista y privatizadora que sería envidia de cualquier neoliberal, y que además incluye a Argentina, solo porque Evo Morales reside en el país, pero en un momento en el que el Gobierno de Alberto Fernández viene en un franco giro derechista votando junto al Grupo de Lima en la ONU, recibiendo al FMI y sus exigencias o amenazando con reprimir a miles de familias sin techo que ocupan tierras por necesidad.

Jeanine Áñez, que se autoproclamó presidenta tras el golpe de noviembre pasado, renunció recientemente a su candidatura para intentar unificar el voto detrás de alguna de las variantes reaccionarias y de derecha, pero no tuvo éxito.

Las movilizaciones de los meses recientes contra las maniobras para retrasar permanentemente la fecha de la elección tenían como principal bandera el de la caída del Gobierno golpista más que el del retorno de Evo Morales. Un importante sector de trabajadores, campesinos y jóvenes hizo una experiencia política desde noviembre pasado al quedar abandonados por el MAS en medio del la resistencia al golpe, para luego ver cómo avalaban al Gobierno de Áñez en el parlamento. Ante la posibilidad de una derrota aplastante, ya se empiezan a escuchar rumores de fraude, e incluso amenazas de un nuevo golpe.

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El homenaje a los asesinos del Che es, al igual que la foto de su cuerpo 53 años atrás, un símbolo y una advertencia de las fuerzas golpistas y derechistas. En el otro extremo, el mejor desagravio a su figura solo puede venir de las y los trabajadores, y el pueblo boliviano que resistió y sigue resistiendo al golpe, desde las jornadas de paralización en Senkata y los enfrentamientos en Cochabamba, hasta el día de hoy.

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