Política

REPRESIÓN Y CRIMINALIZACIÓN

El Gobierno de los ricos hiere y mata con su violencia social

El Gobierno y los medios aliados hablan de la “violencia” de los manifestantes. Pero la Policía le sacó un ojo a tres personas, atropelló a un jubilado con una camioneta y a un joven con una moto. Saña registrada.

Mirta Pacheco

@mirtapacheco1

Jueves 21 de diciembre de 2017 | Edición del día

Foto Javier Gabino/Enfoque Rojo

El lunes 18 fue la segunda jornada de movilizaciones multitudinarias contra la reforma previsional. El Gobierno aprobó la ley con colaboración del Bloque Justicialista y contando con la pasividad de la CGT que llamó a un paro tardío y limitado.

Mientras, en las calles se montaba un inmenso operativo policial que reprimió a mansalva, disparando a la cara de los manifestantes, apaleando jubilados y dejando heridos de enorme gravedad. El monopolio de la fuerza estuvo al servicio del robo a los jubilados.

El jueves anterior, otra movilización había tenido que soportar la represión salvaje de la Gendarmería. Se trata de la fuerza responsable de que, en esta Navidad y Año Nuevo, las familias de Santiago Maldonado y de Rafael Nahuel sólo tengan dolor para despedir el año. Pero el descontento y el escándalo por la represión lograron que la sesión en la cual el Gobierno quería votar su reforma previsional se suspendiera.

Esa reforma, junto con la tributaria y la laboral, representan leyes de los ricos, para los ricos.

Este lunes fue el segundo capítulo. Sindicatos estatales, metalúrgicos, obreros de la alimentación, partidos de izquierda, miles y miles de jóvenes y ancianos, volvieron a las calles contra lo que representa uno de los mayores robos a quienes trabajaron toda su vida.

Esta vez era la Policía de la Ciudad, alrededor de 1.200 efectivos, la encargada de cuidar ese botín, con policías de civil que se hacían pasar por manifestantes. Aproximadamente a las 14 esa fuerza cargó contra la movilización, incluso contra diputados de la Nación que salieron del Congreso para exigir que parara la represión. La violencia ejercida no se quedó atrás de la de sus “hermanos de armas” de la semana anterior.

Hoy el Gobierno, los partidos patronales y el conjunto de los medios masivos de comunicación buscan instalar que la violencia vino de los trabajadores, los sectores populares y la izquierda que buscaban frenar este avance neoliberal. Lo hacen poniendo el eje en las piedras que se tiraban para contrarrestar la saña policial.

Se trata de los CEO que hicieron su fortuna en la última dictadura y hoy ocupan cargos en el Gobierno. Como dijo la diputada de la Ciudad Myriam Bregman (PTS-FIT), “¿ellos que se enriquecieron en la dictadura nos vienen a hablar de violencia?”

A pesar del enorme operativo mediático que insiste con ese discurso, no pueden ocultar las imágenes -que recorren las redes sociales- de policías desatados rociando con gas pimienta y pegándole a jubilados; de sus camionetas atropellando deliberadamente a personas que ejercían el derecho a la protesta; de un policía que con su moto le pasa por encima a un joven que acababa de caer por las balas de goma que le tiraron a corta distancia; de decenas de personas escapando por las vías del gas pimienta que la Policía lanzó dentro de la Línea A del subte. De todo esto, las empresas periodísticas ni hablan. La brutalidad ejercida por esa Policía, que todo Cambiemos justifica y defiende, fue inconmensurable.

¿Qué cuidan las “fuerzas del orden”?

No es casual que este martes, cuando el Gobierno logró aprobar la reforma previsional, con la colaboración del Bloque Justicialista y otros bloques menores provinciales, los mercados (que no son otra cosa que movimientos especulativos del capital financiero) hayan festejado. No era para menos: acababan de hacer ley un robo de $ 100 mil millones a quienes trabajaron más de treinta años y a quienes hoy sólo cuentan con pensiones sociales. Eso era lo que cuidaban los perros de presa comandados por el gobierno de Mauricio Macri y Patricia Bullrich.

Por eso durante la represión disparaban a la cara de los manifestantes. Así es como hoy dos militantes de la CTEP tienen pérdida parcial de su visión por balazos en el rostro y otro se encuentra con heridas graves. Un obrero del Astillero Río Santiago también perdió un ojo por un balazo de goma. A ellos se suman un militante del PO que sufrió la pérdida del globo ocular y en estos momentos dos más estarían corriendo el mismo peligro, según señalaron integrantes de esa organización.

Hubo decenas de trabajadores de prensa baleados y reprimidos brutalmente, además de casi cincuenta detenidos. Ese fue el saldo de la violencia que el Estado, vía la Policía de la Ciudad, ejerció contra quienes nos movilizamos ese día.

¿Cómo comparar esa violencia, ejercida por quienes detentan el monopolio de la fuerza pública, con el ejercicio de la legítima defensa? Ya las Madres de Plaza de Mayo nos enseñaron eso.

Como dijo en un reportaje radial este miércoles el dirigente del PTS-FIT en Santa Fe, Octavio Crivaro, a propósito de la persecución mediática y judicial que han emprendido contra el militante del PSTU: “Yo fui educado en parte por la lucha de las Madres de Plaza de Mayo, que siempre dejaron muy en claro que no se puede equiparar la violencia que existe en una movilización con la violencia que ejerce el Estado diariamente”.

Te puede interesar: Octavio Crivaro: “Nos oponemos a la violencia social que significa robarles a los jubilados”

Añadió además que “se cumplen 16 años del 20 de diciembre de 2001. Yo estuve en la Plaza de Mayo. ¿Cuántos presos hay del Gobierno de De la Rúa por los asesinatos que hizo el Estado? Cero”.

Es violencia social la que ejerce el Estado, gobernado hoy por la derecha, con sus políticas de ajuste contra el pueblo trabajador. Por eso, con sano instinto y a pesar de la enorme campaña mediática, desde los barrios -en la noche luego de la represión y cuando Cambiemos y parte del peronismo se aprestaban a votar la reforma previsional-, la población salió de a miles con sus cacerolas a protestar. Y esa ruidosa protesta se escuchó en varios puntos del país.

Esa violencia social necesita de sus “fuerzas del orden”. Eso explica la defensa que esgrimió la ministra de Seguridad Patricia Bullrich Luro Pueyrredón a favor de Gendarmería y Prefectura, responsables de la muerte de Santiago Maldonado y de Rafael Nahuel, dos jóvenes solidarios con la lucha del pueblo mapuche.

Esa violencia ejercida por el gobierno de ricos, para ricos que detesta toda manifestación popular, necesita de sus perros guardianes, que el lunes pasado volvieron a cumplir su rol de perros de presa.







Temas relacionados

Reforma previsional    /    Mauricio Macri   /    Represión policial   /    Represión   /    Libertades Democráticas   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO