EDUCACIÓN

El Gobierno continúa con su campaña de adoctrinamiento en las escuelas

Los ministerios de Interior y Educación ya han sacado a la luz su unidad didáctica sobre “terrorismo” para impartir a los alumnos de 4º de ESO en las comunidades autónomas que se presten.

Aníbal Maza

Zaragoza

Viernes 6 de abril | 18:39

El pasado 1 de abril el Ministerio de Interior informó que el proyecto educativo «Memoria y prevención del terrorismo» ya ha comenzado su andadura puesto que los consejeros de Educación de La Rioja, Madrid y Castilla y León ya cuentan con el resumen de la Unidad didáctica sobre el Terrorismo en España.

Los alumnos de 4º de ESO (15 años) estudiarán estas unidades didácticas en la asignatura de Geografía e Historia. Interior pretende que este proyecto educativo esté implantado en todo el Estado durante el próximo curso.

Dicha unidad ha sido elaborada por los ministerios de Interior y Educación, la Fundación Victimas del terrorismo (FAVT) y el Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Éstas dos últimas organizaciones están fuertemente vinculadas al Ministerio de Interior. Lo ejemplifica el caso de la FAVT entre cuyos dirigentes se encuentra el subsecretario de Interior, Luis Aguilera recientemente imputado por prevaricación el pasado mes de enero.

Este plan ha comenzado con algunas experiencias piloto en colegios de Madrid, donde ante más de 4000 alumnos se ha llevado a una víctima a relatar su experiencia personal. Es muy probable que cuando se generalice el plan las víctimas que lleven a estos colegios pertenezcan a la AVT u otras organizaciones de víctimas con fuertes vínculos con la ultraderecha. No creemos que nos encontremos en estas charlas a familiares de los abogados de Atocha, de los asesinados por el GAL o por la Brigada de información durante el franquismo.

¿Que pretenden los promotores de este adoctrinamiento escolar?

Las declaraciones del ministro de Interior José Ignacio Zoido ya nos van guiando sobre cuál es la agenda oculta que hay tras esta nueva iniciativa de Interior: que “el relato de lo ocurrido no da lugar a alternativas”, “que las próximas generaciones sepan la verdad de lo que pasó”. Y sobre todo conseguir que “nadie pueda equivocarse”.

En estas tres frases ya tenemos clara la agenda orwelliana del gobierno: conseguir que no haya ningún relato alternativo a las versiones oficiales. Que no se hable del terrorismo de Estado, y preferentemente que se impongan las declaraciones de los ultraderechistas sobre el “terrorismo”. Haciendo del miedo al terrorismo una amenaza omnipresente esperan justificar las restricciones de libertades a los trabajadores, aumentar las ganancias de las empresas vinculadas al sector de la seguridad a costa del trabajador y justificar el imperialismo.

Es perturbador pensar qué puede considerar el Ministro Zoido “equivocarse”. Probablemente cuando habla de que “nadie se equivoque” en lo que a terrorismo se refiere esté pensando en no hablar en la larga tradición de terrorismo de Estado que tiene el Estado Español, o en que este país tiene el segundo mayor número de desaparecidos del mundo tras Camboya, asesinados durante la represión franquista y que siguen en las cunetas.

Tampoco debemos hablar del atentado al teatro Escala, del caso de Yolanda Gonzalez, de la barbarie desatada por el gobierno del Estado en Euskal-Herría o de los miles de asesinados bajo la ley de fugas en los s. XIX y XX.

La lucha contra la “marea reaccionaria” en la educación

Ante esta ofensiva ideológica del Gobierno en las escuelas, no debemos resignarnos. Es imperativo pelear por su eliminación, avanzar comenzando a pensar y elaborar nuestros propios contenidos educativos hechos por y para los hijos de la clase obrera, los inmigrantes y los sectores populares.

Dar este salto cualitativo y comenzar a pensar de forma ofensiva nos permitirá a docentes, padres, alumnos y educadores de todo tipo superar la fase de “atrincheramiento” contra los recortes y las imposiciones reaccionarias del Gobierno. De esta forma podremos conseguir empezar a revertir su ofensiva reaccionaria en formas y fondo, demostrando que los necesitamos tan poco en la enseñanza como en la gestión del trabajo.

Queremos terminar este articulo con una pequeña propuesta para comenzar a pensar en una renovación educativa. En este caso la lectura de un texto sobre la ley de fugas, una práctica oficiosa de los cuerpos represivos del Estado empleada para asesinar a militantes obreros a lo largo del s. XIX y XX. Hemos escogido esta “tradición criminal” del Estado que tuvo una gran importancia en la historia de las clases populares en el Estado Español, aunque hay cientos de episodios que tienen gran relevancia para la educación de los jóvenes trabajadores.

“Eran cinco sindicalistas que estaban detenidos en la jefatura de policía, sin saber por qué. A medianoche fueron sacados de los calabozos y entregados, bajo recibo, a dos parejas de la guardia civil para ser llevados a la cárcel, cuando lo usual era que fueran llevados en el furgón celular. Los guardias ataron a los presos de dos en dos y uno solo detrás, pero las cuerdas iban atadas unas con otras; imposible que uno de los detenidos intentara escapar solo.

Subieron por la Vía Layetana, calle Claris y torcieron por la de Aragón. Los condenados iban flanqueados por dos guardias a ambos lados y dos detrás. Hubiera sido absurdo intentar la fuga. Al llegar a la calle de Vilamarí les hicieron tomar calle arriba, como si fueran hacia la cárcel. Por aquella época aquel sector de la ciudad estaba sin edificar y casi sin luz.

De pronto los guardias de los lados se quedaron rezagados e inmediatamente sonaron los disparos de máuser, por dos veces. Los cinco conducidos cayeron al suelo sin siquiera gritar”, BUESO, A., Recuerdos de un cenetista. Barcelona: Ariel, 1976.






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