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El Gobierno colombiano y las FARC finalmente firmarán un acuerdo el jueves

El gobierno de Santos y las FARC lograron un nuevo acuerdo que será firmado este jueves en Bogotá. Sin embargo, aún quedan diferencias para refrenarlo. Uribe lo rechazó.

Miércoles 23 de noviembre | Edición del día

Luego de marchas y contramarchas, el Gobierno de Colombia y las FARC firmarán el jueves en el Teatro Colón a las 11.00 de la mañana (13 horas en Argentina) el nuevo acuerdo de paz, que deberá ser refrendado por el Congreso para su implementación. El acto estará encabezado por el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el máximo jefe de las FARC, Rodrigo Londoño Echeverry, alias "Timochenko", quien está desde este lunes en Bogotá junto con el resto de la cúpula de la organización.

Luego de un inicio de semana cargado de reuniones y duras discusiones entre las partes, pareciera ser que se alcanzó un consenso para la firma de la paz. La decisión del presidente Juan Manuel Santos y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de firmar y refrendar el “Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto” cierra cualquier posibilidad de revisar el nuevo pacto y hacer modificaciones, como lo buscaba la oposición que lidera el ex presidente Álvaro Uribe.

En un comunicado de prensa conjunto, las partes afirmaron que "Acordamos que el mecanismo de refrendación de este acuerdo será a través del Congreso de la República y estamos precisando los procedimientos que se van a utilizar para este propósito". El anuncio ocurrió después de que las FARC rechazaron la posibilidad de reunirse con los líderes de la oposición al acuerdo de paz liderados por Uribe para revisar el nuevo pacto y hacer los cambios que éstos requerían.

Uno de los puntos más controversiales del acuerdo es el referido a la participación electoral d las FARC. El Gobierno descartó hacer modificaciones al nuevo pacto en temas como la posibilidad de que los líderes de la guerrilla puedan ocupar cargos de elección popular y que tengan penas restrictivas de la libertad en lugar de cárcel.
El Gobierno de Colombia, el Centro Democrático de Uribe y otras fuerzas políticas que rechazaron el acuerdo inicial en el plebiscito del 2 de octubre se reunieron hasta la madrugada del martes sin lograr un consenso sobre el nuevo pacto.

Martes de acusaciones cruzadas

Sin embargo, es preciso aclarar el trasfondo de la firma del acuerdo pautado para el jueves.
Por primera vez desde el inicio del diálogo en 2012, delegados del Gobierno colombiano y las FARC se reunieron ayer en Bogotá para discutir la implementación del nuevo acuerdo de paz presentado el pasado 12 de noviembre en La Habana. Iba realizarse una ceremonia en la tarde del martes en la Quinta de Bolívar, donde residió el libertador. Sin embargo, no todo fue tan simple.

El gobierno de Juan Manuel Santos vio complicarse la firma del acuerdo de paz con las FARC, con de las modificaciones realizadas al texto luego del triunfo del “NO” en el plebiscito del 2 de octubre pasado. El lunes y el martes fueron días de extensas (y tensas) reuniones entre los negociadores del gobierno, representantes de las FARC y de la oposición al acuerdo, liderada por el ex presidente Álvaro Uribe.

“Las FARC no van a ceder más”

Así como Uribe plantó su dureza ante el texto, las FARC hicieron saber al gobierno su descontento con el rechazo de los puntos acordados. Los máximos jefes de las FARC exigieron ayer la presencia de los negociadores oficiales De la Calle y Jaramillo, negociadores representantes del gobierno, para mostrarles su oposición a diversos puntos del acuerdo, principalmente el punto del párrafo 2º del artículo 44 del texto que prevé la responsabilidad del superior jerárquico en los actos de sus subalternos, por el que podrían ser llamados en el futuro, cuando se aplique la Justicia Especial para para Paz, prevista en los Acuerdos, numerosos jerarcas militares.

Los generales que acompañaron la negociación de paz en La Habana, Mora Rangel y Flórez, han pedido también una reunión urgente con el presidente Santos, por considerar que esta parte del acuerdo se negoció “a sus espaldas”, mientras el Gobierno ha suspendido la firma del acuerdo de Paz anunciando que antes se corregirá el texto, aunque se había anunciado y difundido como “inamovible”.

El NO de Uribe

Sin embargo, este nuevo texto tampoco convence a quienes rechazan el acuerdo con la guerrilla, en especial, a Uribe, principal figura opositora de los acuerdos de Paz. Para el ex presidente, el nuevo texto sólo tiene “algunos retoques” sobre el acuerdo rechazado en el plebiscito. Además criticó que el gobierno de Santos se niegue a realizar un nuevo referéndum para refrendar el acuerdo (luego de la inesperada derrota del “SI”) y que este sea aprobado por el poder legislativo.

Desde la victoria del ‘no’ en el plebiscito el equipo negociador del presidente, Juan Manuel Santos y la oposición se reunieron 10 veces. El gobierno llevó a La Habana, sede de las negociaciones con la guerrilla durante cuatro años, un documento con las 400 propuestas de los líderes del ‘no’, muchas de las cuales fueron incorporadas en el texto anunciado el pasado 13 de noviembre.

Uribe leyó un comunicado donde afirma, como líder de la oposición al acuerdo, que "El Gobierno nos ha dicho que estos temas no son revisables, sin estas reformas, el acuerdo es apenas un retoque del rechazado por los ciudadanos".

Por su parte, De la Calle defendió que el nuevo texto incluye muchas de las observaciones hechas por los opositores a este proceso de paz, todas las posibles para lograr un acuerdo con las FARC. "Los colombianos no pueden seguir viviendo en la incertidumbre", generando presión a Uribe.

El Gobierno nacional y las FARC firmaron el pasado 26 de septiembre en Cartagena un primer acuerdo de paz luego de casi cuatro años de negociación en La Habana.
Sin embargo, el texto final fue rechazado por los colombianos en el plebiscito del 2 de octubre, lo que obligó a reabrir la negociación para incorporar propuestas de los promotores del "no" en esa consulta.

Pareciera ser que el último ganador del premio nobel de la paz, finalmente, puede festejar. Aunque el costo político del acuerdo marcado por la derrota en el plebiscito, lo haya marcado duramente. El nuevo acuerdo es resultado de la nueva relación de fuerzas como consecuencia de la derrota del SI en el plebiscito, con Uribe como un interlocutor con mayor poder de negociación, aunque limitado por la presión internacional, particularmente, de Estados Unidos.
En todo caso, será un festejo un tanto “accidentado”.




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