Política Chile

OPINIÓN

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores, un referente imprescindible para la izquierda latinoamericana

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) en Argentina levantó una histórica campaña política hacia las próximas elecciones nacionales basada en importantes luchas como la de los trabajadores de Pepsico.

Dauno Tótoro

Candidato a diputado por el distrito X

Bárbara Brito

Vicepresidenta Federación de Estudiantes Universidad de Chile (FECH)

Domingo 13 de agosto | 07:54

La jornada de hoy se realizan las primarias nacionales de las elecciones parlamentarias en Argentina, en el marco de un gobierno de derecha que viene aplicando ajustes y represión. Esta es la realidad que viven millones de trabajadores y sus familias, como los trabajadores de Pepsico que hoy siguen movilizados exigiendo su reincorporación al trabajo, contrastando con el discurso optimista de Macri y Cambiemos.

Pero los costos de la inflación que mantienen los salarios estancados no es lo único que se pretende maquillar durante estas elecciones, sino también la farsa que ha significado la “resistencia” del kichnerismo al gobierno de derecha. Para millones de personas hoy queda claro que las distintas alas del peronismo le han votado en el Congreso todas las leyes a Macri, sin lo cual Cambiemos no podría aplicar sus medidas de ajuste.

A la derecha y su política ajustadora hay que frenarla y hacerle frente. Justamente eso se propone el Frente de Izquierda, y lo planteó Nicolás del Caño en el cierre de campaña: “muchos hablan contra el ajuste y se lamentan, pero lo que hay que hacer es enfrentarlo”.

En ese sentido, la apuesta del Frente de Izquierda es levantarse como una fuerza política de los trabajadores que pueda hacerle frente al ajuste, a los despidos, a la flexibilización laboral, al aumento de la edad jubilatoria y al endeudamiento con historial opuesto a los partidos del régimen: ligado a la lucha de los trabajadores, de las mujeres y la juventud, como hoy junto a los obreros y obreras de Pepsico.

Una campaña de masas ligada a la lucha de los trabajadores

El Partido de Trabajadores Socialistas (PTS), principal fuerza política del Frente de Izquierda, lanzó este año la campaña “nuestra vida vale más que sus ganancias” centrada en la reducción de la jornada laboral a 6 horas, 5 días a la semana con un sueldo mínimo igual a la canasta básica familiar, para repartir las horas de trabajo entre ocupados y desocupados. Dicha pelea contra la precarización laboral, las extensas jornadas laborales y también contra los despidos a través de un programa anticapitalista, dio un vuelco tras el estallido de la lucha de Pepsico.

Las y los trabajadores en lucha por la reintegración ya venían organizándose hace años por mejorar sus condiciones laborales: habían luchado por la igualdad salarial entre hombres y mujeres y lo conquistaron; lucharon contra el maltrato laboral y una empresa que mantuvo a las obreras trabajando en jaulas, exigieron la reubicación de las compañeras y ganaron también esa batalla; lucharon contra los turnos rotativos, por la reincorporación de activistas sindicales despedidas como fue el histórico caso de Catalina Balaguer, entre tantas otras batallas. Fueron años de un trabajo gris, paciente y cotidiano de los compañeros del PTS y los trabajadores de Pepsico, que forjaron una tradición de sindicalismo combativo, democrático y de base, el cual llevó a que hoy se propusieran cuestionar el cierre de la fábrica tras haber quedado 600 familias en la calle.

La lucha contra el cierre de Pepsico podría haber quedado como una pelea aislada, pero gracias a la aguerrida lucha de los trabajadores y la acción de la izquierda, se transformó en una causa nacional, copando las portadas de los diarios y poniendo en aprietos al mismo presidente y a su coalición.

Esta lucha generó una enorme adhesión en Argentina convirtiéndose también en una vía que expresó la simpatía hacia los dirigentes del Frente de Izquierda que estuvieron ahí, luchando codo a codo con los trabajadores: Myriam Bregman y Nicolás del Caño. Así, la campaña política y electoral que giraba en torno al lema “nuestra vida vale más que sus ganancias”, cobró cuerpo y peso real en una de las luchas obreras más importantes del año, plegándose la lucha en las calles con la lucha política en el terreno parlamentario, para desplazar a los mismos políticos que votan leyes en contra de los trabajadores.

Hoy el Frente de Izquierda, que ya sacó en elecciones pasadas más de un millón trecientos mil votos, está haciendo una campaña histórica “estando donde hay que estar”, como dijo Myriam Bregman, con las y los trabajadores de Pepsico y otras luchas sociales como el reclamo por la aparición con vida de Santiago Maldonado. Ha sido una campaña histórica, además, porque con una campaña militante lograron llegar a amplios sectores con ideas de la izquierda anticapitalista y de los trabajadores.

El Frente de Izquierda y el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS), organización hermana del Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) en Chile, demuestran con su experiencia que no es necesario rebajar el programa para captar la simpatía y los votos de amplios sectores de masas mostrándose como una alternativa anticapitalista viable, de peso, y de combate, a nivel latinoamericano.

Demuestran, en ese sentido, que se pueden encontrar las vías para dialogar un programa de ruptura con el capitalismo, donde los parlamentarios y candidatos puedan servir como portavoces de las luchas obreras, como amplificadores de las necesidades de los trabajadores, las mujeres y la juventud buscando avanzar hacia un gobierno de los trabajadores cuestionando las ganancias empresariales y fortaleciendo desde abajo la organización obrera.






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