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EDITORIAL EDICIÓN IMPRESA

El Frente de Izquierda hizo una muy buena elección en medio del vendaval

Los resultados del 25 de octubre sacudieron el país. El peronismo ha perdido la Provincia de Buenos Aires que gobernaba desde 1987.

Jueves 29 de octubre de 2015 | Edición del día

Scioli hizo una pésima elección con el 36%. Aníbal Fernández fue el gran derrotado. Él dice que un sector del peronismo trabajó en su contra. Le apunta a Julián Domínguez (al que le ganó la interna) y a Espinoza de La Matanza.

El periodista Pagni de La Nación dice que la Iglesia realizó una gran campaña para que los católicos “votaran contra el narcotráfico”, o sea contra la Morsa Aníbal. Por primera vez en su historia una mujer (que no es ni peronista ni radical) será gobernadora de la provincia más grande donde vive casi el 40% de la población del país. Otros mariscales de la derrota han sido varios de los barones del conurbano, algunos ya habían perdido en las Paso como Othacehé, destacan los hombres de la UOM, Curto y Barba Gutiérrez que fueron derrotados por un periodista y un chef, respectivamente.

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La burocracia sindical buscará como siempre acercarse a quien detente el poder. Son los reyes de los panqueques (ver nota de Christian Castillo). Mendoza, Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires que son las provincias más importantes y donde se concentra la clase obrera les fueron esquivas al FPV. Es una crisis de magnitud para el peronismo.

Y era difícil de pronosticar semejante debacle ya que Cristina es la presidenta que después de dos mandatos tiene un alto índice de aceptación. “No hay magia”, como le gusta decir a CFK: fue ella la artífice de la derrota que puede convertirse en catástrofe si pierden el balotaje. Como decía La Izquierda Diario el día después de las elecciones. “El camino abierto por el kirchnerismo con la temprana aceptación de las leyes represivas propuestas por Blumberg (2004), que después siguieron con el festival de policías sciolistas, hasta el tridente ofensivo del anunciado gabinete con Sergio Berni, Ricardo Casal y Alejandro Granados” mostraba que sin llegar a plantear militarizar los barrios obreros, como sí, propuso Massa, tomaba en parte el discurso (¡y la acción!) de Macri o Massa.
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“Ante este panorama, trabajosamente construido y aceptado por el oficialismo, una parte importante del electorado percibió lo que muchos analistas afirmaron: no hay diferencias sustanciales entre los tres principales candidatos. Más aún cuando todos aceptaban la necesidad de un ajuste y solo diferían en la velocidad para aplicarlo.” Un ajuste que para los tres significa: devaluación, fin de subsidios, aumento de tarifas y pagar a los buitres. La demagogia electoral del fin del “cepo” al dólar y pobreza cero que prometió Macri o de eliminar el impuesto al salario que dijo Massa, llevó tardíamente a Scioli a plantear que solo los salarios de $30.000 o más tributarían ganancias. Pero no le alcanzó.

Cambiemos de Macri apoyado por los radicales es una especie de Alianza más a la derecha que la de De La Rua. Sobre los últimos días, el voto opositor, como voto castigo para los k, de millones de personas que no necesariamente comparten el pensamiento del PRO, se inclinaron por Macri, aunque Massa mantuvo un buen caudal. Ese peso que ahora se inclina a ponerlo en la canasta de Macri, para la batalla del 22 de noviembre. Margarita Stolbizer retrocedió, quería mostrarse como representante de la centroizquierda. Su frente Progresistas no logró seducir porque compartió candidatos con el PRO en 9 provincias. Y ahora piensa en votar por Macri. La izquierda dura, representada por el FIT superó a esta versión “light” del progresismo.
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La elección del Frente de Izquierda En ese vendaval de votos a los tres candidatos representantes directos de empresarios y del gran capital, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores plantó bandera. Y a pesar de la polarización y el escenario conservador, Nicolás del Caño logró retener los votos de las PASO y sumar casi 100.000 votos más, logrando consolidarse como una opción clasista. Y obtuvimos muy buenas elecciones a diputados en varios distritos (ver infografía en página 3). Mendoza es uno de ellos, donde Noelia Barbeito, aunque no alcanzó para entrar, llegó a un 12%, triplicando el promedio del FIT, o el 8,31% en Neuquén con Raúl Godoy. Salta con 6,64% y un porcentaje aún mayor en Jujuy. Pitrola ha sido electo diputado por Buenos Aires.

La banca es rotativa. Él estará 18 meses, luego el PTS 21 meses e IS, 9 meses. Solano no logró entrar en CABA. Zamora se volvió a presentar sin chances pero logró dividir los votos de la izquierda y así se frustró otro diputado para el FIT. Extrañó la no participación (salvo en el acto de cierre) de Jorge Altamira, líder indiscutido del PO y referente en CABA (fue legislador una década atrás), tanto en la campaña nacional de Nicolás del Caño (siendo que lo habían votado casi la mitad de los votantes del FIT en las PASO) como a su candidato porteño. En una elección que resultó polarizada era necesario el mayor esfuerzo para lograr que los votos del FIT se consolidaran y avanzaran.

Y menos se entiende que Altamira diga que el FIT sufrió un “frenazo”, cuando todo indica que en semejante situación de polarización Nicolás del Caño y Myriam Bregman, liderando la fórmula presidencial, llevaron al FIT a un claro avance con las elecciones presidenciales de 4 años atrás, donde no hubo polarización porque CFK sacó el 54%, pasando de 500 mil a más de 800 mil votos. Un modesto 60% de crecimiento, pero de ninguna manera “frenazo”. No llegamos a superar el 1,2 millón de votos de las legislativas del 2013, pero es sabido que las elecciones “ejecutivas” son un terreno mucho más difícil para la izquierda obrera y socialista. Somos la cuarta fuerza nacional, y tercera en varias provincias.

El FIT se consolida. Es el momento de crecer en las fábricas, en los barrios, escuelas y facultades para cosechar el buen resultado electoral. La comprobación de que el compañero Ángel Verón en el Chaco no murió por una infección de una vieja herida como dijo el payaso de Aníbal sino por los golpes recibidos por la policía del kirchnerista de Capitanich es una muestra más que al ajuste lo van a querer pasar con represión. A Macri ya lo vimos actuar con la Metropolitana en el Indoamericano o en el barrio Papa Francisco. Los despidos en la industria automotriz (Metalsa, Parana Metal y tantas otras) o el engaño hecho a los obreros de Cresta Roja que ahora le quieren pagar el salario con pollos, la golpiza a dos gays en Mar del Plata, continuidad de la acción de los fachos cuando se realizó el Encuentro Nacional de Mujeres, se potenciarán ahora que fue electo Arroyo intendente por el PRO, un personaje siniestro (ver nota en página 5). La burocracia sindical no va a hacer nada. Ya dijo que gane quien gane cumplirá con su trabajo de “garantizar la paz social”. Hay que organizarse para enfrentar los ataques que patrones y gobierno, sea quien sea el que gane el balotaje, lanzarán sobre las masas.

El Frente de Izquierda llama a votar en blanco en el balotaje. Ni Scioli ni Macri. Como dijimos en la campaña electoral son ambos hijos políticos de Menem y representantes de la clase empresaria. Los socialistas NO votamos a quienes serán los verdugos de los trabajadores. Y llamamos al millón de compañeros que nos dieron su voto en octubre a que hagan lo mismo. Cada voto a Macri es un voto a la derecha, y cada voto a Scioli igual. Por eso no le hagas el juego a la derecha, votá en blanco.




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