Política Chile

ELECCIONES PRIMARIAS

El Frente Amplio, el programa de Mayol y la “voz propia” de los trabajadores

Este domingo 2 de julio se realizarán las elecciones primarias para definir los candidatos presidenciales de la Derecha y el Frente Amplio. En este artículo se analiza brevemente la propuesta de uno de los candidatos del Frente Amplio: Alberto Mayol.

Vicente Mellado

Licenciado en Historia U. Chile. Revistas Ideas de Izquierda.

Sábado 1ro de julio

El domingo 2 de julio se realizarán las elecciones primarias para definir al candidato presidencial de la Derecha y del Frente Amplio (FA). Este último constituye el fenómeno político electoral más novedoso de las últimas décadas en Chile. Compuesto por más de 10 organizaciones políticas, el FA se presenta con dos candidatos que comparten un proyecto político general anti neoliberal que busca un nuevo régimen que garantice la satisfacción de derechos sociales a la población.

Sin lugar a dudas, la irrupción del FA y la gran recepción que ha tenido en algunos sectores de trabajadores organizados y capas medias estudiantiles es indicador de un giro a la izquierda en la subjetividad política de estos. Para los marxistas esto debe ser visto con buenos ojos: un sector de las masas explotadas y oprimidas está tomando una definición política más clara contra la herencia de Pinochet y el neoliberalismo.

Es un sector que se convenció que no se debe votar nunca más por la Nueva Mayoría y sus partidos (la ex Concertación) por ser defensores del neoliberalismo al igual que la Derecha. Esto constituye un elemento progresivo para construir una alternativa anti capitalista de los trabajadores y el pueblo, cuya potencial fuerza material hoy en día observa legítimamente con buenos ojos al FA.

El programa anti neoliberal del pre candidato Alberto Mayol

De los dos candidatos que se presentan por el FA, el que se perfila como la alternativa de una izquierda más dura al interior de la coalición es Alberto Mayol. Es el candidato de Nueva Democracia y la Unión Nacional de Estudiantes (UNE) que tiene como Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) a Daniel Andrade. A su vez es apoyado por organizaciones políticas de izquierda por fuera del FA, como el movimiento político poblacional UKAMAU y el Partido Igualdad.

El programa de Mayol —“Aporte de la pre-candidatura de Alberto Mayol al proceso programático del Frente Amplio”— contiene una serie de demandas democráticas y económicas que limitan en cierto grado el derecho de propiedad privada en áreas productivas y sociales hoy mercantilizadas.

La expropiación del 20% de todas las empresas estratégicas de la economía nacional (p. 26 y p. 36); la creación de un nuevo sistema de pensiones, basado en el reparto, solidario, sin discriminación de género (p. 15); creación de un sistema de salud estatal que garantice el acceso de la población de menores ingresos a fármacos de calidad y bajo precio (p. 25); cierto grado de limitación de la propiedad privada de medios de comunicación (p. 38); establecimiento de la gratuidad universal para la educación (p. 40) son algunas de las demandas más radicales del programa.

También pueden nombrarse una serie de demandas que democratizan y fortalecen a la sociedad civil, tales como: derogación de la Ley de Menores de 1967 y creación de un nuevo sistema de protección a la infancia (p. 16); adopción de menores por parejas homosexuales (p. 18); aborto legal, seguro y gratuito para todos (p. 44), por nombrar algunos.

En la parte final del programa se encuentra el Anexo metodológico. Los pilares de una planificación económica regionalizada, que clarifica la estrategia anti neoliberal de Nueva Democracia y su precandidato Mayol. La propuesta es “un programa económico nacional para un gobierno de izquierda independiente, transformadora y solidaria”.

En virtud del cual se sostiene que “en el contexto del Chile del siglo XXI, debe ser creíble y factible, pero también debe ser holístico: producción, finanzas y moneda son los pilares fundamentales a través de los cuáles el gobierno puede hacer realidad sus principales objetivos políticos en el plano económico: mantener la estabilidad, conducir el conflicto capital-trabajo y regular el proceso de explotación de los recursos naturales” (p. 46).

Allí se encuentra el gran límite para llevar adelante los aspectos progresivos del programa: Nueva Democracia propone ser gobierno de un Estado que garantiza el derecho de propiedad privada de las empresas y servicios sociales. En ninguna de las 54 páginas se encuentra una posición clara frente al empresariado y la explotación capitalista. Estos constituyen los principales límites para llevar adelante cualquier programa de transformación estructural. También se omite la fuerza social material para llevar adelante dichas transformaciones que necesita Chile.

La “voz propia” de los trabajadores y una fuerza material anti capitalista

En su programa laboral se afirma que “los trabajadores y trabajadoras en el Chile actual se encuentran en una posición de subordinación política, sin voz propia [cursivas nuestras] que permita hablar de la existencia de los trabajadores/as como actor político gravitante en la sociedad chilena (…)” (p. 11). El límite de este enunciado está en que el programa no entrega ningún protagonismo a los trabajadores como clase social que motorice el proceso de transformación social y política que requiere Chile para superar el neoliberalismo.

Y no puede ser de otro modo. Para el Frente Amplio la clase trabajadora como tal no constituye un sujeto central hegemónico de construcción de proyecto político para la sociedad. Reconocer en los trabajadores los principales protagonistas implicaría reconocer la posibilidad real de estos de, con sus métodos, cuestionar directamente la propiedad privada de las empresas.

Si bien se propone un audaz programa de distribución del ingreso facilitado por el fortalecimiento de la capacidad negociadora de los trabajadores mediante la negociación por rama, omite que esto implicará preparar una fuerza material que enfrente la resistencia empresarial.

Al parecer Nueva Democracia cree posible conquistar el conjunto de las demandas para los trabajadores y el pueblo dentro de los límites de una democracia que permita la coexistencia pacífica con los empresarios explotadores y sus partidos. Recordemos la experiencia de la Unidad Popular en Chile.

Los empresarios no permitirán que se avance en ningún programa que cuestione sus ganancias y su patrimonio. Para ello, los trabajadores deben organizarse bajo un programa de demandas democráticas y económicas en ruptura con el capitalismo que permita su máximo despliegue como sujeto social.

Sostener que se podrán conquistar las demandas más progresivas planteadas por el ala izquierda del FA sin enfrentar a los empresarios (medianos y grandes) constituye una utopía.

El programa de Mayol contiene una serie de demandas que fortalecen a la clase trabajadora. Sin embargo, si no son parte de un programa en ruptura con el capitalismo, orientado por una estrategia socialista de los trabajadores, los derechos sociales propuestos no podrán ser garantizados.

Para conquistar nuestros derechos sociales, democráticos y económicos se debe construir una fuerza material que luche por un gobierno de trabajadores y el pueblo. No por un gobierno de izquierda en general. Se debe nacionalizar la totalidad del cobre y los recursos naturales para garantizar el financiamiento de los derechos sociales (salud, educación y vivienda). Las empresas nacionalizadas deben ser gestionadas por el conjunto de los trabajadores y profesionales especialistas del rubro. No debe ser indemnizada ninguna empresa por las expropiaciones. No va más la política de dirección de las empresas por tecnócratas y burócratas del Estado. Que dirijan y administren los trabajadores. Lo mismo para un sistema de pensiones estatal.

Esta es la lucha programática que propondrá el Partido de Trabajadores Revolucionarios (PTR) en la lista de candidatos anti capitalistas en Antofagasta. Creemos que los trabajadores, dirigentes sindicales y profesionales anti capitalistas que serán candidatos a diputados y consejeros regionales, constituyen un primer paso para construir una fuerza material que se prepare para conquistar sus demandas frente a los empresarios y sus políticos.






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