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El FMI defiende su plan de ajuste para Haití rechazado por las protestas

El organismo internacional defiende cínicamente el ajuste en nombre de “financiar proyectos a favor de los más desposeídos”. Las movilizaciones le pusieron un freno a su plan de austeridad.

Diego Sacchi

@sac_diego

Viernes 13 de julio | 10:56

El pasado viernes el Gobierno anunció aumentos de entre 37 y 50 % en los precios de los combustibles. Movilizaciones, protestas y bloqueos de calles fueron las respuesta inmediata en las principales ciudades del país contra la medida dictada por el presidente Jovenel Moise.

Más información: Haití: protestas y huelga general contra el ajuste exigido por el FMI

La situación obligó a que un día después el Gobierno anunciará que quedaba sin efecto la medida, que fue producto de un acuerdo firmado este mismo año por el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El país, que aún busca superar la situación creada en 2010 por el potente terremoto que dejó más de 300.000 muertos, debía enfrentar el plan de austeridad que planeo el organismo internacional para la isla.

La población del país más pobre de todo nuestro continente, el crecimiento de Haití en 2017 fue de poco más de 1 % y que, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), llegará a 2,0 % este año, y que durante años ha sido intervenido por la ocupación militar de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización en Haití (Minustah), enfrentaría un duro ajuste para lograr el apoyo del organismo de credito internacional.

Desde el FMI aseguraron que esperan que el Gobierno cree un nuevo plan de reforma revisado. Para el organismo ese plan debe incluir una reducción gradual de los subsidios a los combustibles porque, según los encargados del FMI, estas ayudas benefician de manera desproporcionada a los más adinerados.

Así lo aseguró el portavoz del FMI, Gerry Rice, afirmando cínicamente que la eliminación de los subsidios permitiría al Gobierno liberar fondos para financiar proyectos a favor de los más desposeídos. El portavoz aseguró también que "continuaremos apoyando a Haití y colaboraremos estrechamente con las autoridades a medida que desarrollen una estrategia de reforma revisada", dejando claro que desde el organismo internacional continuarán presionando para que se aplique el ajuste..

Mientras el primer ministro haitiano, Jack Guy Lafontant, deberá presentarse el próximo sábado ante los diputados que debatirán si mantienen o no el voto de confianza a su Gobierno. Por su lado, el presidente, Jovenel Moise, en el gobierno desde febrero de 2017, continúa reuniéndose con diferentes sectores en busca de una salida a la situación.

Las movilizaciones, además de hacer retroceder el aumento del combustible, llevaron al Gobierno a retirar del Parlamento (bicameral) el presupuesto general que envió la semana pasada, como una manera de evitar nuevas protestas, según han coincidido diferentes sectores políticos.

La supuestas soluciones del FMI para Haití no son nuevas y muestran el fracaso de las recetas de ajuste estructural que impone el organismo internacional en todo el mundo. Una muestra es lo que sucedió con la producción de arroz en las últimas décadas. A fines del siglo pasado Haití consumía casi todo el arroz que producía, el FMI recomendó, hace más de veinte años, que se bajaran drásticamente los impuestos a la importación del 55 al 3 por ciento, para favorecer la importación de arroz desde Estados Unidos. El resultado actual es que el país más pobre de América debe comprar el arroz del país más rico del planeta.

Los efectos del ajuste y los planes de austeridad que impone el FMI se expresan en todos los continentes. Desde Argentina, pasando por Haití, Jordania o Grecia, el resultado es similar y afecta directamente a los trabajadores y el pueblo pobre, en beneficio de los sectores más concentrados de la economía y el capital internacional.

Pero las movilizaciones, las protestas y la huelga en Haití dieron una muestra de que ante el intento de imponer esos planes de ajuste, hay otra alternativa a la de esperar resignadamente. Una situación similar si vivió en Jordania donde las movilizaciones y huelga llevaron a que se retire un proyecto de ley del impuesto que implicaba el aumento del productos básicos como el pan.

En ese país de Medio Oriente las protestas en contra del gobierno, llevaron a la renuncia del primer ministro jordano, Hani al Mulki, y al retroceso del plan de las políticas económicas y la reforma tributaria que exige el Fondo Monetario Internacional (FMI).

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En Haití o Jordania, la masividad de las movilizaciones pusieron un freno a estos planes económicos y demostraron de esa manera que las medidas de fuerza de los trabajadores y la movilización en las calles pueden acabar con el ajuste del FMI.







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