Economía

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El FIT le saca la roja al ajuste y se planta junto a los trabajadores

Propone la prohibición de los despidos y suspensiones, reducir la jornada laboral para trabajar todos y que el salario cubra la canasta familiar. Que la crisis la paguen los empresarios.

Pablo Anino

@PabloAnino

Miércoles 9 de agosto | Edición del día

El Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) se planta en las calles y en el Congreso contra el ajuste de Cambiemos.

La lucha de PepsiCo se transformó en un enorme ejemplo de cómo enfrentar los planes de las patronales y el Gobierno. El gran respaldo popular que recoge la carpa en Congreso es porque en esta lucha se planteó una alternativa frente a la impotencia que quieren imponer la burocracia sindical con su tregua infinita y los que llaman a castigar al macrismo con el voto eludiendo la lucha en las calles.

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La resistencia presentada por sus valientes obreras y obreros al desalojo de la planta de Florida postergó los anuncios de la reforma laboral e incidió en los resultados inmediatos de otras luchas, como es el caso de Cresta Roja donde el Gobierno buscó evitar que tener otro PepsiCo.

Las figuras públicas del FIT estuvieron codo a codo con las obreras y obreros en esta pelea. El reconocimiento a Nicolás del Caño y a Myriam Bregman emerge de su decidida participación en la lucha de clases. Siempre están donde hay que estar: con los trabajadores, las mujeres y la juventud siempre.

Aquí detallamos las principales propuestas levantadas en la campaña hacia las PASO.

- Prohibición de despidos y suspensiones. El FIT presentó un proyecto legislativo en el Congreso para prohibir los despidos y suspensiones por veinticuatro meses y expropiar a toda empresa que cierre. No obstante, consideró necesario apoyar una ley más acotada votada en el Congreso que luego Macri vetó. Había claridad en que la burocracia sindical no iba a hacer nada y en que una ley no impediría la prepotencia patronal. Por eso estuvo junto a todos aquellos que lucharon en la defensa de sus puestos de trabajo.

- Reducción de la jornada laboral a seis horas diarias y reparto de las horas trabajadas sin reducción salarial. Esta iniciativa generó enorme simpatía entre trabajadoras y trabajadores cansados de dejar la vida para engrosar las ganancias empresarias. El “arte” del capitalismo para dominar está en dividir las filas obreras. Por eso el planteo de reducción de la jornada laboral está ligado al reparto de las horas de trabajo para sellar la unidad entre ocupados y desocupados, personal con estabilidad y precarizados, en "negro" y en "blanco", reclamando que todos estén en la planta permanente con el mejor convenio de cada establecimiento. Esta propuesta está ubicada en una perspectiva anticapitalista.

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- Salario mínimo igual a la canasta familiar de $ 25.000. Según datos del Indec, el promedio de ingresos en el primer trimestre de 2017 para la población relevada por ese organismo fue de $12.695. La mitad de los que tienen un ingreso percibía menos de $ 9.700. Todos se encuentran bien lejos de lo que cuesta la canasta familiar. La recomposición del salario mínimo al nivel de la canasta familiar tiene que ir acompañada del incremento automático de los salarios en función de la inflación mensual.

- Abajo el impuesto al salario. De acuerdo a los últimos datos oficiales, 1,7 millones de personas pagaban el impuesto el año pasado, entre trabajadores en relación de dependencia y autónomos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), luego de la reforma de fin del año pasado acordada entre Cambiemos, el Frente para la Victoria y el Frente Renovador y los aumentos en paritarias el número de contribuyentes seguirá igual o bajará algo. Mientras, la renta financiera, los jueces y los curas están exentos.

- Suspender los tarifazos. El año pasado Myriam Bregman presentó un proyecto en el Congreso para dejar sin efecto los aumentos en la electricidad, el transporte público, el gas, el agua y los peajes. Asimismo, el proyecto plantea la creación de una comisión para auditar lo que las empresas prestatarias de servicios públicos hicieron con los subsidios multimillonarios que vienen recibiendo desde el año 2002.

- Para los jubilados una mínima igual a $ 16.000 y 82 % móvil. En diciembre de 2016, según datos oficiales, había 6,8 millones de jubilados y pensionados. El 65 % de ellos cobraba el haber mínimo, actualmente de $ 6.394, o menos. Para mayo, la canasta de jubilados fue estimada en $16.134 por la Defensoría de la Tercera Edad. La gran mayoría de los jubilados no logra cubrir los gastos mínimos mientras los expresidentes cobran pensiones de privilegio. Es necesario restablecer las contribuciones patronales de mínimo al nivel que tenían antes de las reformas de Carlos Menem.

- Plan de becas integrales de estudios y reducción de la jornada laboral para los jóvenes. Se estima que hay un millón de jóvenes que “ni estudia ni trabaja”. Con los $ 60.000 millones de retenciones que se le bajaron al agropower se pueden financiar 400.000 becas mensuales de $ 11.500.

- Plan Nacional de Emergencia contra la violencia hacia las mujeres. Cada 18 horas una mujer es víctima de femicidio. Presupuesto para construir cientos de refugios y garantizar planes de trabajo y de vivienda para las víctimas de violencia, tal como plantea el proyecto presentado en el Congreso por Nicolás del Caño.

- No pago de la deuda externa. Con el festival de bonos de Cambiemos la deuda pública se incrementó de U$S 240.000 millones a finales de 2015 a U$S 275.000 a finales de 2016. En 2017, sólo de intereses de deuda se pagarán $ 248.000 millones. Terminar con este saqueo del capital imperialista permitiría, por ejemplo, duplicar el presupuesto de educación y salud.

- Impuestos progresivos al capital más concentrado y las grandes fortunas. Los denominados gastos tributarios que benefician a empresarios, como las exenciones a ganancias y los regímenes promocionales (considerando casos especiales como podrían ser las cooperativas de trabajo) aportaría $ 315 mil millones al fisco, según consta en el Presupuesto 2017. Mucho más se podría obtener con impuestos progresivos sobre el gran capital y los ricos del país.

- Plan de obras públicas bajo gestión de los trabajadores. El oficialismo utiliza la obra pública con fines electorales y la deja en mano de la patria contratista de los Odebrecht, Calcaterra y Cristóbal López. Dejar de pagar la deuda externa y establecer impuestos progresivos permitiría atender las necesidades urgentes de infraestructura del pueblo trabajador.

El FIT pelea por un gobierno de los trabajadores. Este conjunto de iniciativas junto con medidas de fondo como la nacionalización bajo gestión obrera de los recursos estratégicos (servicios públicos, hidrocarburos, mineros, agropecuarios), además de la nacionalización de la banca y el monopolio del comercio exterior, pondría enormes recursos en función del desarrollo productivo del país para atender las necesidades sociales.






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