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El Congreso estadounidense tumba la ley migratoria impulsada por Trump

La ley migratoria que contaba con el visto bueno de Trump fue rechazada este miércoles en la Cámara Baja, mostrando las fisuras al interior del partido republicano.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Miércoles 27 de junio | 17:53

Trump había llegado al mediodía de este miércoles con tres buenas noticias provenientes de la Corte Suprema: la aprobación del veto a migrantes de países musulmanes, una resolución contra la recaudación de aportes para los sindicatos estatales y el anuncio de renuncia de uno de los jueces de la Corte que le permitiría al presidente reconfigurarla con abrumadora mayoría conservadora. Sin embargo por la tarde llegó una mala noticia, esta vez provenía del Congreso e incluía a los miembros de su propio partido.

La Cámara de Representantes rechazó este miércoles de forma tajante la propuesta de ley migratoria impulsada por el liderazgo republicano, mostrando una vez más la división interna de los conservadores respecto a este asunto.

Con 121 votos a favor y 301 en contra, los republicanos se mostraron de nuevo incapaces de proponer un texto legislativo que convenza tanto a sus propios partidarios como a los demócratas en temas migratorios.

Una salida legislativa derrotada

La política de "tolerancia cero" de Trump que la semana pasada generó escándalo dentro y fuera del país lo obligó a retroceder en sus medidas y firmar una orden ejecutiva para reunir a las familias de migrantes que se habían separado en la frontera. Trump firmó ese decreto a regañadientes y por eso al mismo lanzó un llamado a su bancada en el Congreso para que apuren la votación de una ley que incluya medidas migratorias duras y un abultado presupuesto para la construcción del muro con México.

La propuesta planteaba iniciar los pasos para dar la ciudadanía a 1,8 millones de jóvenes sin papeles, conocidos como "soñadores" o Dreamers y prohibía la separación familiar en la frontera, pero a la vez limitaba la reunificación familiar de los inmigrantes legales y concedía 25.000 millones de dólares para la construcción del muro con México.

En la mañana de este miércoles Trump quiso apretar las clavijas sobre su propia tropa y los hizo a su estilo, con un ultimatum desde su cuenta de Twitter, escribiendo todo en mayúsculas: "Los diputados republicanos deberían aprobar esta tarde el duro pero justo proyecto de ley de inmigración, conocido como GOODLATTE II, a pesar de que después los demócratas no lo dejen pasar en el Senado. La votación afirmativa mostrará que queremos fronteras fuertes y seguridad mientras los demócratas quieren fronteras abiertas = crimen. ¡Ganemos!"

Como en la mayoría de las votaciones desde que asumió como presidente, el ultimátum de Trump no surtió ningún efecto. La ley terminó derrotada por responsabilidad de sus propios partidarios, mostrando nuevamente las fisuras que recorren al partido republicano y la poca ascendencia que Trump tiene en el parlamento. Se debe considerar además que a meses de las elecciones legislativas de medio término de octubre los parlamentarios no están dispuestos a hacer movimientos bruscos que puedan alterar a su electorado.

La única victoria que se pudo apuntar Trump vino de la mano del presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que logró evitar que los demócratas presentaran un proyecto alternativo. Esto podría haber terminado en un desastre absoluto con una parte de los republicanos votando una ley opositora sobre un tema sensible para la administración Trump.

El proyecto que fue derrotado este miércoles también incluía una propuesta conservadora para poner fin a la separación familiar en la frontera, uno de los temas más candentes después de que el magnate neoyorquino impusiera la política de "tolerancia cero" provocado la separación de más de 2.500 niños y niñas de sus familiares al tocar suelo estadounidense.

La nueva ley ya no separaba a las familias pero permitía mantenerlas encarceladas juntas por tiempo indeterminado anulando en los hechos lo que se conoce como el acuerdo Flores, que establece estándares mínimos de reclusión y un límite de 20 días para la detención de menores.

La derrota de Trump en el Congreso no alcanzan a ser suplidas por las buenas noticias que llegaron desde la Corte Suprema. Sin embargo el presidente tomó nota de las instituciones en las que puede recostarse. El Congreso nunca fue de su partida y Trump tendía a creer solo en el poder de su pluma firmado las ordenes ejecutivas como la mejor forma de empujar la política. Ahora, con el reemplazo del juez Kennedy que este miércoles anunció su retiro, Trump puede aspirar a una "Corte de diseño" con mayoría ultraconservadora, que a golpe de fallo y decreto haga "funcionar" a la degradada democracia estadounidense.







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