Mundo Obrero Chile

COLEGIO DE PROFESORES

Colegio de Profesores realizó en homenaje a Manuel Guerrero, asesinado en la dictadura

Este sábado 1 de abril se realizó en el centro de Santiago el homenaje al profesor Manuel Guerrero, uno de los casos más brutales y crueles de la dictadura contra los trabajadores de la educación.

Lunes 3 de abril

En la jornada participaron diversos dirigentes del directorio nacional del colegio de profesores, del metropolitano y de diversos comunales, como algunos miembros del directorio de la comuna de Lo Espejo.

Desde la presencia de cantautores como Francisco Villa, hasta las palabras de la hija de Manuel Guerrero, aludiendo la importancia de rescatar el ejemplo del docente como luchador social, además de denunciar cómo actualmente muchos que atentaron contra los derechos humanos se mantienen en la total impunidad.

Su hija señaló en la instancia que con familiares de Manuel realizarán una “acusación constitucional al Pleno de Ministros de la Corte Suprema por incurrir en un notable abandono de deberes al no reconocer la jurisdicción superior que tiene Corte Interamericana de Derechos Humanos, que establece con claridad la improcedencia de otorgar beneficios de salida a criminales de lesa humanidad”.

En la jornada se entregó a los asistentes al acto, una nueva edición del libro Manuel Guerrero Ceballos “Desde el túnel” Estocolmo 1979, material que fue editado y distribuido gratuitamente por el Colegio de Profesores.

A continuación reproducimos las palabras de la hija de Manuel Guerrero en el acto:

“Como cada marzo, nos reunimos para conmemorar, recordar y compartir la emoción que el recuerdo de mi padre, José Manuel y don Santiago nos trae. Sin embargo, hoy no quisiera nombrar mi afección ni tratar de expresar lo que es sinceramente indecible.

El terrorismo de estado tuvo por objetivo turbar el ánimo, instalar el miedo y la inmovilidad en quienes hemos sido testigos de su horror y yo, como tantos otros lo han hecho, me resisto a responder desde la individualidad su gesto.

El asesinato de mi padre y de muchos y muchas luchadores sociales es expresión activa del miedo y la mezquindad de quienes quieren que nada cambie ni se transforme. Es el robo de su fuerza transformadora, resultado del intento frío, calculado y sin miramientos de frenar un proyecto político y de borrar todo fruto de la organización y el esfuerzo del trabajo esperanzado y consciente por construir una sociedad más justa y solidaria.

Y el resultado de su artimaña cobarde la imposición en base a la muerte y el exterminio del orden que les conviene y asienta hace siglos en su nueva y más reciente y reluciente versión: el chile neoliberal de los malles, las deudas, los objetos y sueños renovados.

Recordar entonces resulta un ejercicio de historia y de actualidad. Recordar el horror de la historia no sólo esta sino tantas veces pisoteada por la bota del que se trepa y acumula, pero también el coraje y el ejemplo valiente que dejan quienes las mismas veces han resistido. Quisiera con el mismo gesto solidario que ellos pusieron a disposición sus vidas abrazar sus principios y aprender de su ejemplo y haciéndolos presentes denunciar con esa misma convicción la falsa memoria de quienes proclaman haber luchado y vencido, pero llevan años gestionando, actualizando y refinando las mismas lógicas basadas en la competencia, el beneficio, la marca y la exclusión.

La violencia política, la injusticia, la que aún se mantiene en el sur con la bota en el suelo y el perdigón en la espalda.

La justicia y la repartición de las riquezas en la medida de lo posible. Para el caso de la dictadura militar chilena, sólo 126 de los 1373 ex agentes procesados y/o condenados por crímenes de estado están hoy cumpliendo penas de presidio efectivo. Sólo 5% de los casos ha sido resuelto. 148 de las 1193 personas han sido encontradas e identificadas. ninguno de los presos ha entregado información sólida sobre su paradero. El caso de mi padre es uno de los pocos en los que la justicia chilena asumió la convicción de encontrar y entregar penas efectivas a los agentes responsables. Sin embargo, pasadas poco más de dos décadas de manoseada alegría, con el silencio activo y cómplice de quienes nos gobiernan y el perdón mediático e irrespetuoso de la iglesia mediante, son beneficiados nuevamente con una inusual y muy excepcional humanidad. Mientras en las cárceles chilenas los presos se amontonan y viven en condiciones indignantes, los violadores de los derechos humanos gozan de los más extraordinarios beneficios. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben y son inamistiables. Son el ejemplo de que no importa por qué, una porción de la sociedad no puede tomar toda la fuerza del estado para someter a quienes les conviene.

Sin embargo, hoy, caminan entre nosotros: Entrenados, organizados y dispuestos a tomar lo que es de todos para volverlo contra quienes les conviene caminan hoy posiblemente entre nosotros. Bajo el amparo del estado del olvido y acomodo ahora, caminan entre nosotros. Es por esto que con un grupo de familiares hemos decidido entablar una acusación constitucional al Pleno de Ministros de la Corte Suprema por incurrir en un notable abandono de deberes al no reconocer la jurisdicción superior que tiene Corte Interamericana de Derechos Humanos que establece con claridad la improcedencia de otorgar beneficios de salida a criminales de lesa humanidad.

Invitamos a quienes se sientan convocados a hacerse parte acercándose a firmar.

Recuerdo acá las palabras de mi padre: ¿Revanchismo? Jamás. Justicia, nada más, pero tampoco nada menos.

El escenario educativo es también y quizás de los más evidentes contextos donde se expresa esta injusticia maquillada y la norma de quienes pretenden que confrontemos el día a día desde la resignación y la individualidad. Sin ser docente, he podido observar con ojo respetuoso durante largos bloques y jornadas el día a día y el hora a hora del trabajo docente y la realidad de muchas de nuestras escuelas: profesores con largas y extenuantes jornadas de trabajo que se extienden inevitablemente hasta sus espacios más íntimos, o una escuela entera enfrentando las calificaciones, presiones y estreses derivados del pago por niño y la calificación en base el rendimiento estandarizado cuando es evidente que en el país increíblemente segmentado y desigual que es Chile no se pueden igualar y extender las condiciones ni menos supeditar las ayudas a estos resultados.

La posibilidad real y justa de construirnos superando esta brecha reside también en la posibilidad de educarnos: de repartir efectivamente entre todos las posibilidades de nombrar, preguntarse, resolver y cuestionar. Estamos muy lejos de eso y mientras se siga desmantelando la educación pública y se siga diferenciando por la capacidad adquisitiva de nuestros padres, esto no será resuelto: seguirá siendo privilegio de algunos observar el mundo desplegado y realizable en todo su potencial ante ellos y lo que vaya quedando y dejando la vida para otros.

El compromiso de mi padre y tantos otros luchadores sociales los situó frente al destino más adverso y aún así estuvieron dispuestos a entregarse, conscientes incluso de dar la vida en ello. Hoy, confirmo que es en la rebeldía y el trabajo de todos quienes entregan sus energías de manera comprometida a la construcción de una sociedad que pertenezca a todos, donde viven. Admiro y agradezco el ejemplo y la enseñanza de muchos de quienes acá nos acompañana quienes vienen haciendo desde antes que yo recuerde. Y me esperanza la entrega de quienes hoy dedican sus días a sentarse junto a sus compañeros a pensar cómo hacerlo. Es con su entrega y rebeldía desinteresada con lo que me quedo.

"cuánta perseverancia, decisión y arrojo se requiere para ser libre? Sin duda que mucha porque podemos juntar todas las lágrimas y no seremos libres. Pero, si juntamos todas las resoluciones y las fuerzas, todos los heroísmos cotidianos, nacerá la nueva vida"






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