Juventud

CLASES ABIERTAS-DERECHO UBA

El CeProDH, Donnelley y el caso de Alejandrina Barry

En un aula colmada por 50 estudiantes donde se dicta Derecho Comercial, expuso este martes 4 el abogado Agustín Comas sobre la gestión obrera en Donnelley. Comas relato la organización que se empezó a gestar en la zona norte antes del 11 de Agosto cuando se realiza la toma de la fabrica.

Viernes 7 de noviembre de 2014 | Edición del día

Planteó la organización obrera que se logró, sobre la conciencia de esos trabajadores que laburaban hace décadas, y que en un momento para el otro, la patronal decidió arbitrariamente irse y dejar a decenas de familias en la calle.

Contó como la organización lograda no solo luchaba por problemas sindicales, sino que la comisión interna se había movilizado por la absolución a los petroleros de Las Heras, apoyaban cada lucha que se daba en la zona como Lear y los paros generales, y que se había impulsado la Comisión de Mujeres para fortalecer la lucha y todas sus demandas.

Finalizó la exposición planteando el rol del abogado del CeProDH en el aporte concreto que damos y la respuesta que dimos ante la quiebra, la ubicación frente a lo ilegal y lo legítimo, ya que mantener el puesto de trabajo era para nosotros algo legitimo a defender. Por eso respaldamos la toma con las herramientas de nuestra profesión y exigimos junto a los trabajadores la estatización bajo control obrero.

Mariano, estudiante de Derecho y militante del CeProDH, cerró la charla contando e invitando a sumarse a mas estudiantes al aporte que damos a los trabajadores de Donnelley y planteando la lucha que estamos dando en la facultad para que se realice un convenio con la universidad ya que Madygraf – ex Donnelley – realizaría libros a bajo costo permitiendo un fácil acceso a la facultad a los sectores menos aventajados.

Más tarde en la Facultad, quien participó de clases abiertas fue Alejandrina Barry, hija de militantes desaparecidos y querellante en las causas Plan Cóndor y Esma.

Alejandrina expuso en la clase planteando el plan sistemático de la dictadura cívico – militar. Contó sobre la lucha de sus padres, militantes de la generación de los 70 en la época del Cordobazo y las coordinadoras, con una juventud que aspiraba a un cambio revolucionario. Con ello, se comprendía el objetivo de la dictadura de barrer con esa generación de jóvenes y trabajadores que amenazaban al sector dominante.

El caso particular de Alejandrina Barry muestra cómo la editorial Atlántida y los medios de comunicación difundían propaganda legitimando la dictadura y demonizando a los militantes que eran desparecidos. Estas “medidas de acción psicológica”, como fue usar su imagen de niña abandonada cuando un grupo de tareas asesino a sus padres, inundaban los medios de comunicación formadores de opinión pública para sostener a la dictadura militar en el gobierno.

Alejandrina tomó su historia como bandera de lucha contra la impunidad y la represión. Comenzó su militancia política en los ’90 y luego de que en el 2001 cuando producto de años de lucha se reabre la posibilidad de llevar a juicio a los responsables del genocidio, recién esta semana fue llamada a declarar por primera vez en un juicio, pero en calidad de testigo. Su causa aún no tiene un juez, una pieza más en la impunidad que rodeo a los responsables civiles del genocidio aunque cambien los gobiernos, siguieron amasando fortunas con sus empresas.

En el debate con más de 60 estudiantes, Alejandrina puntualizó una idea clave como conclusión de los años de lucha: la necesidad de la independencia política -individual y como organismo- del Estado para luchar por los derechos humanos, ya que el ser parte del estado que viola los derechos humanos es un límite enorme para dar la lucha contra la impunidad y represión que se mantiene hoy en día: lo demuestran los 9.026 policías bonaerenses aun en funciones que provienen de la dictadura, la desaparición de Julio López en el juicio contra Etchecolatz, los más de 4200 casos de gatillo fácil, y casos como Luciano Arruga y Franco Casco.

Alejandrina estudia Derecho y compartió con la clase como lo piensa: el Derecho como herramienta de aporte a los trabajadores y a los sectores precarizados. Contando como, aunque se mantenga la impunidad, todo lo que se pudo lograr hasta el momento surgió de la lucha y la militancia comprometida. La reciente conquista de que no se pueda reprimir la protesta social, contra la política de mano dura de Berni y el gobierno nacional cuando los trabajadores salen a reclamar sus derechos, es un ejemplo de ello.

Por esto, la mejor conclusión que tiene Alejandrina, por el camino que mostraron sus padres así como su experiencia propia, es que cada paso que se avanza en defender nuestros derechos y tener Memoria, Verdad y Justicia frente a la dictadura genocida es en la incansable lucha, en las calles junto a los trabajadores y estudiantes.




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