Economía

TRIBUNA ABIERTA

El Brexit no puede ser favorable para la economía de Gran Bretaña

Continuando los análisis sobre el impacto del Brexit publicamos un artículo del economista británico, Michael Roberts.

Martes 28 de junio de 2016

Bueno, me equivoqué. Yo creía que los británicos votarían permanecer en la UE, y ganarían por poco. En lugar de que hayan votado salir por poco margen. El índice de participación del 72 % fue mucho mayor que las últimas elecciones generales de mayo de 2015 (67 %), por las que el partido conservador regresó por poco a la oficina con una pequeña mayoría de sólo 12 escaños. David Cameron había logrado su victoria por un acuerdo de su partido a una convocatoria a un referéndum sobre la adhesión a la UE. Esto en un marco en donde el partido euroescéptico (UKIP), había contado con un sondeo de intención de votos alcanzado más del 20 % en la UE y en las elecciones locales. Al aceptar un referéndum, Cameron logró reducir la representación del UKIP a sólo un asiento en el parlamento.

Pero esta táctica política ha fracasado. Cameron ha perdido el referéndum y ha anunciado que va a renunciar y dar paso a un líder pro Brexit como Primer Ministro para llevar a cabo las negociaciones tensas y tortuosas con los líderes de la UE durante el otoño. Ganar la elección (2015) ha resultado ser un regalo envenenado como sugerí.

Parece que un número suficiente de votantes creen que los argumentos de los pro Brexit de conservadores y UKIP, que lo que era malo en su vida era "demasiada inmigración” y un “exceso de regulación” de la UE (aunque Gran Bretaña ya es la economía más desregulada en la OCDE). Y no que en realidad tiene que ver con la crisis capitalista global, la consiguiente depresión larga y las políticas de austeridad del gobierno conservador.

Sí, muchos votantes no se tragan los argumentos de inmigración y regulación; pero estos son principalmente los jóvenes; los que vivían en las zonas multiétnicas como Londres y Manchester y los hogares más acomodados en el sur urbano. No fueron suficientes en comparación con los que votaron a salir. Son mayores, viven en pequeños pueblos y ciudades, principalmente en el norte o en Gales lejos de Londres y de la vista de los “inmigrantes”, pero que han sufrido la mayor parte de los trabajos mal pagados, los recortes del sector público y la decadencia de la vivienda y las calles principales.

Junto con éstos están los elementos racistas acérrimos de los pequeñoburgueses de pequeñas empresas que no pueden ganar nada de los acuerdos comerciales de la UE o de su generosidad financiera. Ellos calculan que de alguna manera un retorno a los viejos tiempos del imperialismo británico de pie por sí mismo ("tomando de nuevo nuestro país ") será mejor. Sólo que no lo hará porque, parece muy probable que los escoceses, que por poco rechazaron la petición de su propia independencia en septiembre de 2014, y que votaron en gran medida permanecer en la UE, ahora van a insistir en otra votación para abandonar el Reino Unido y mantenerse en la UE como un estado independiente. Volviendo a los viejos tiempos del imperialismo británico es más probable que se remonte al tiempo antes de la unión de 1603, cuando Inglaterra/Gales y Escocia tenían monarcas por separado.

¿Y ahora qué?

Pues bien, los mercados financieros han reaccionado de forma natural por el pánico, con el valor de la libra esterlina frente al dólar cayendo a su nivel más bajo desde 1985, en el momento de la crisis del petróleo en aquel entonces. Los precios de las acciones también se han reducido drásticamente. Pero esto es sólo una reacción de sorpresa de lo inesperado. Cómo reaccionarán los mercados financieros en los próximos meses dependerá de cómo vayan las negociaciones (¡que podrían llevar dos años o incluso más!) y lo que le ocurra a la economía del Reino Unido.

En otros post anteriores, he señalado la opinión casi unánime entre los economistas del “mainstream” respecto a que Brexit podría dañar la economía del Reino Unido, tanto a corto como a largo plazo. Lo más cierto por ahora es que el Reino Unido caerá en recesión antes de que finalice el año. ¿Por qué? Después de todo, con una libra más débil, los exportadores británicos serán capaces de competir en precio en los mercados mundiales y europeos. Seguramente reducirá el peligrosamente elevado déficit exterior (ahora el 7 % del PIB) que el capitalismo británico viene acumulando con el resto del mundo. Y el Banco de Inglaterra estaría dispuesto a proporcionar tanto crédito como bancos y compañías quieran y puedan tomar, y podría incluso reducir las tasas de interés a cero para ayudar a las familias con sus hipotecas y las empresas con sus deudas.

Bueno, tal vez –salvo que la historia ha demostrado que la devaluación de una moneda rara vez es exitosa en promover el crecimiento económico, la productividad e incluso el comercio exterior de un país. He citado antes cómo los keynesianos estaban equivocados cuando contaban con que la devaluación del peso en Argentina por sí misma recuperaría la economía en 2001 –la Gran Recesión [iniciada en 2008; NdE] rápidamente desengañó esa pretensión.

Y en la Gran Recesión, el Reino Unido dejó caer la libra de manera espectacular. Sin embargo, la recuperación de las exportaciones se mantuvo imperceptible y la recuperación de la economía nacional, impulsada por las tasas de interés baratas y un auge de la vivienda, sólo condujo a un déficit de cuenta corriente más profundo.

Y este déficit tiene que ser financiado por los flujos de capital extranjeros que invierten en la industria británica; la compra de acciones de las empresas británicas y bonos del Estado; y depósitos de dinero en efectivo en los bancos británicos para ganar intereses o volver a invertir. Este financiamiento ya había empezado a secarse con el temor de Brexit –ahora el Brexit es una realidad. La única forma en que el déficit se puede financiar será elevando las tasas de interés de los depósitos y bonos, no recortando las tasas.

Sin embargo, el déficit externo en realidad podría reducirse, no porque las exportaciones mejoren, sino debido a que las importaciones de bienes y servicios extranjeros podrían caer. Eso es porque si la economía británica se paraliza, las empresas y los hogares van a comprar menos al extranjero, especialmente en la medida en que los precios de importación suban con la caída de la libra esterlina y la inflación puede regresar. Eso va a exprimir los ingresos reales de los hogares promedio británicos.

Y los beneficios de una libra más débil también dependen de la demanda desde otras partes del mundo. Si las economías de la zona euro y la economía de Estados Unidos están débiles, los precios más bajos pueden ser insuficientes para dar lugar a un gran aumento en la demanda de exportación del Reino Unido. Además, en los últimos años, las exportaciones británicas han demostrado ser bastante inelásticas. Los productos británicos tienden a ser bienes y servicios de mayor valor –menos sensibles a la variación de los precios como lo pueden ser las manufacturas textiles.

Y aquí está el punto central. La devaluación en realidad sólo afecta a la demanda. El otro lado de la ecuación es la oferta y la capacidad productiva. La devaluación por sí sola puede hacer nada para promover la inversión y una mayor productividad. Algunos incluso argumentan que la devaluación puede reducir el incentivo para ser eficiente porque usted se convierte en competitivo sin el esfuerzo de aumentar la productividad. Lo que realmente importa es lo que le va a pasar a la inversión y a la rentabilidad del negocio.

Mayores costos de producción de las importaciones, disminución de la demanda en el país y en el extranjero que desalienta a las empresas británicas a invertir en el país y en el extranjero a los inversores de intervenir. Y más aún si tenemos en cuenta que la rentabilidad general de las empresas británicas a finales de 2015 estaba todavía por debajo del pico de 1997, mientras que la rentabilidad en el sector de fabricación clave para las exportaciones era la mitad de la de 1997.

Si el Reino Unido entra en recesión, la demanda de exportaciones de la UE (los coches alemanes, vino francés, ropa italiana, etc.) va a debilitarse. Y una recesión en el Reino Unido podría empujar a la UE de vuelta también. Y esto en un entorno en el cual el crecimiento económico mundial se ha reducido a su nivel más bajo desde el final de la Gran Recesión, donde el crecimiento de las ganancias corporativas globales está a cero y la inversión empresarial está cayendo en muchas economías.

El Brexit en el largo plazo no puede hacer una gran diferencia a favor de la salud del capitalismo británico, pero en este momento podría ayudar a acelerar una nueva recesión mundial. Y esto podría tener un impacto mucho mayor en las vidas de aquellos que votaron por el Brexit, que los problemas percibidos de “hacinamiento” de la inmigración o la regulación de Bruselas..

Fuente: Blog The Next Recession

Traducción: Gastón Remy






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