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El 40 % de los lagos pampeanos bonaerenses está contaminado con glifosato

Lo señalaron científicos del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de Chascomús y del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de La Plata. Sería el primer estudio de este tipo en el país.

Roberto Andrés

@RoberAndres1982

Domingo 25 de febrero | 16:59

Imagen: Laguna de Chascomús.

Un estudio publicado el pasado martes 20 de este mes en la revista Science Direct y que estuvo a cargo de un grupo de científicos del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas de Chascomús y del Centro de Investigaciones del Medio Ambiente de La Plata, señaló que “se detectaron residuos de herbicidas en el 40 % de los lagos pampeanos, lo que sugiere que el glifosato y el AMPA son contaminantes habituales de las aguas estancadas de la provincia de Buenos Aires”.

El estudio, titulado Ocurrencia y niveles de glifosato y AMPA en lagos someros de las regiones pampeana y patagónica de Argentina, estuvo a cargo del químico especializado en contaminación ambiental Damián Marino y de los biólogos especializados en ecología Manuel Castro Berman, María Victoria Quiroga y Horacio Zagarese, quienes señalaron que se trataría del “primer estudio que informa la ocurrencia y las concentraciones del herbicida en los lagos de agua dulce de Argentina”.

“Examinamos 52 lagos poco profundos de la región de la Pampa (Provincia de Buenos Aires, Argentina) para evaluar la ocurrencia y las concentraciones de glifosato y su principal producto de degradación (AMPA). Como comparación, también muestreamos lagos poco profundos de un área sin uso agrícola de glifosato (Patagonia norte)”, señalaron los científicos.

Imagen: Descripciones geográficas de la ubicación y cobertura de la tierra para el área de amortiguamiento de 5 km de cada lago pampeano. Cada gráfico circular muestra la cobertura relativa de cada lago. Azul: Tierras de cultivo. Amarillo: Pradera. Rojo: Humedal vegetado. Gris: Humedal con agua abierta o sustrato expuesto. Celeste: Agua. Verde: Urbano/Residencial.

Según los resultados, “dentro de la región de Pampa se detectaron residuos de glifosato en > 40 % de las muestras”. Sin embargo, “el herbicida no se detectó en muestras de la región patagónica”. Según aclaran los científicos, los residuos de glifosato se detectaron con mayor frecuencia en sedimentos y aguas superficiales que en las muestras de material en partículas suspendidas (SPM).

Por otro lado, rara vez se detectaron juntos el glifosato y el AMPA (las dos excepciones fueron los lagos La Luján y Chasicó). “Tal patrón de ocurrencia aparentemente mutuamente exclusivo no ha sido anticipado. La frecuencia de detección de glifosato fue mayor (30,8 % de los lagos) que la de AMPA (13,5 % de los lagos)”, indicaron.

El glifosato es un herbicida sistémico de amplio espectro utilizado para matar malezas que compiten con cultivos comerciales. En Argentina el uso de herbicidas a base de glifosato aumentó dramáticamente desde la introducción de cultivos resistentes al herbicida, como la soja transgénica y el maíz transgénico, y la adopción de prácticas sin labranza en la década de los 90. Estos herbicidas son hoy los más utilizados en el país, donde se aplican de 180 a 200 millones de litros al año.

Sin embargo, las fuertes diferencias regionales en las prácticas agrícolas son notables, ya que mientras el glifosato se usa ampliamente en la provincia de Buenos Aires, donde más del 70 % de la tierra cultivable está comprometida con las prácticas de NTF (cultivo sin labranza), su uso agrícola se limita a áreas muy específicas de la Patagonia, siendo prácticamente insignificantes en la mayor parte de esta región.

El estudio recopiló diferentes piezas de información “que pueden ensamblarse para producir una imagen preliminar de la ocurrencia del herbicida” en lagos pampeanos poco profundos: el herbicida con mayor presencia fue el glifosato (o su producto de degradación, AMPA), pero la detección simultánea de ambos químicos fue infrecuente. De manera similar, el herbicida se detectó más a menudo en los sedimentos. Aunque no hubo diferencias obvias en la detección de herbicidas entre cuencas hidrográficas (o entre lagos rodeados de paisajes contrastantes), sí las hubo, y en gran medida, entre los lagos cercanos en donde las muestras fueron tomadas casi al mismo tiempo. Por último, la “frecuencia de determinaciones positivas” fue alta en septiembre-octubre, pero prácticamente nula en noviembre-diciembre.

“En conjunto, todos estos datos sugieren que el proceso de transporte y degradación de herbicidas es altamente dinámico y complejo”, señalaron los especialistas. “Es probable que los procesos a escala regional dicten el momento de los pulsos del herbicida, debido a las mayores tasas de aplicación y el derrame de agua debido a eventos de lluvia. Sin embargo, el proceso local (es decir, las decisiones de los agricultores sobre los cultivos y el tiempo de aplicación de los herbicidas, el lavado de la maquinaria de fumigación) probablemente desempeñen un papel importante. Por lo tanto, la contribución del glifosato a la contaminación del lago sigue siendo altamente impredecible”.







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