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Educación: se votó el presupuesto más bajo de la historia de la Ciudad

Se votó en la Legislatura el presupuesto más bajo para educación de la historia de la Ciudad. Patricio del Corro del FIT denunció el ajuste. La celeste de UTE dejó pasar este importante ataque.

Federico Puy

Docente, Congresal UTE-CTERA

Marilina Arias

Docente CABA Miembro del Consejo Directivo de Ademys

Viernes 2 de diciembre | Edición del día

Fotografía: Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires

Un primer punto de críticas es la previsión de aumento salarial para los trabajadores dependientes del Estado, entre ellos los docentes. El proyecto contempla un cálculo paritario de un 17 %, es decir que no sólo no se recuperarían los 12 puntos porcentuales perdidos este año, sino que de ser la inflación 2017 superior al 17 %, se profundizaría el ajuste sobre el bolsillo de los trabajadores.

En la sesión solo el legislador Patricio del Corro del PTS del Frente de Izquierda con una destacada intervención planteó la denuncia al presupuesto de ajuste y llamó a movilizar. Paradójicamente, el presupuesto educativo da la nota por ser el más bajo de la historia en cuanto a esfuerzo presupuestario. De representar el 27,8 % en el 2011 cayó al 22,2 % en el 2015 y al histórico 18,5 % para el 2017. Un verdadero ajuste educativo, pero esto no es todo. Basta ver que se gastarán $ 6.583.893.294 en intereses y gastos de deuda. ¿Cuántas escuelas se podrían construir con este monto?

Del Corro también planteó que en seguridad la suba es increíble. De un presupuesto de 4,78 % el año pasado, proponen un presupuesto de 16,53 % con una enorme suba de dinero de $ 29.456.962.181. Para muestra basta unos cuantos “botones”. ¿Cuántas escuelas se podrían construir con este dinero? ¿Se podría universalizar el acceso de los comedores escolares con comida de calidad? ¿Cuántas becas se pueden otorgar?. Esta enorme suba en seguridad se corresponde con diferentes casos de persecución, torturas y apremios ilegales en barrios de la Ciudad como es el caso de la Villa 21-21 y del barrio de Lugano.

Subsidios a las privadas y sub ejecución del presupuesto

Hay dos claves más para analizar las políticas educativas de Larreta. Una son los subsidios a la educación privada, que siguen en constante ascenso. Pasaron de representar el 14,5 % del presupuesto educativo en el 2012 a ser el 16,2 % para el 2017 ¡Toda una declaración de principios!

Tan solo en el año 2014, la gestión de Cambiemos invirtió aproximadamente 6.700 pesos por alumno de este sector. Es decir, más que cualquier otra provincia. Actualmente, los estudiantes de escuelas privadas en la Ciudad representan el 50 % del total (uno de cada dos). En el resto del país, el número promedio es de un 20 %. Los secundarios privados directamente tienen más alumnos que los colegios públicos. El último censo muestra que hay 93.477 (50,7 %) estudiantes en entidades privadas, contra 90.878 de estudiantes en las escuelas públicas. Una cifra que fue cayendo progresivamente, considerando que en 2007 estas últimas contaban con 98.754 estudiantes. En el resto del país, mientras tanto, el porcentaje de alumnos de nivel secundario en instituciones privadas no llega al 30 %.

Según las estadísticas del Anuario Estadístico Educativo 2015 la cantidad de unidades educativas privadas es alarmante. Para el nivel inicial –el nivel más golpeado por falta de vacantes- de un total de 720 escuelas, 245 son públicos y 475 privados. Para el nivel medio existen 338 establecimientos privados y 157 públicos. Para el nivel primario con una matrícula total de 244.555 alumnos, 126.190 establecimientos corresponden a educación pública y 118.365 para educación privada.

Por otra parte, la falta de vacantes sigue siendo un problema sin solución. El Ministerio de Educación respondió a un pedido de informes presentado por Patricio del Corro que en 2016, 11.000 niños y niñas se quedaron sin vacantes en la Ciudad y no hay ningún plan de emergencia que permita pensar que en 2017 esta situación será diferente.

La celeste de UTE dejó pasar todo este paquete

La conducción del sindicato mayoritario UTE-CTERA de Eduardo López, dejó pasar nuevamente estos profundos ataques a la educación pública que traerán consecuencias importantes. Pero no es nuevo en su política ya que en más de 9 años de gestión del PRO en la Ciudad fueron decenas los ataques al cual no ofrecieron ninguna resistencia y está empeorando increíblemente las condiciones de enseñanza y aprendizaje. Basta recordar las juntas de clasificación, el cierre de grados y la NES. Hoy el problema de vacantes lo tienen totalmente olvidado en su política y salvo un jardín, no lograron que se construya ninguna escuela.

Tienen una política de solo movilizar a los docentes si el aparato electoral del hoy degradado Frente para la Victoria así lo acredite. No hicieron plenarios, ni reuniones por distrito ni llamaron a asamblea. No llamaron a movilizar. Los únicos llamados son mensajitos por whasup donde ellos se adjudican haber conseguido todo. Falto ver que para frenar este presupuesto convocaron solo a una radio abierta y con la CTEP, organización perteneciente al movimiento Evita, que acaba de firmar una bochornosa paz social con Mauricio Macri. Más que el Evita deberían llamarse agrupación “La Juliana Awada”.

Siguen con importantes ataques como el punto de la formación docente, toda una campaña montada sobre nuestras condiciones laborales y una campaña de desgaste a los docentes y a la educación pública. La Celeste jugará el rol histórico, solo peleará por la vuelta del peronismo. Los docentes y la educación, bien gracias. Ya pasaron de estar en su etapa de farsa a tragedia, a desaparecer completamente.

Necesitamos pelear en defensa de la educación pública

Ante estos intentos de ajuste es necesario contraponer la lucha por una mejor educación pública, partiendo del reclamo de un aumento inmediato del presupuesto educativo nacional al 10 % del PBI y el de la Ciudad de Buenos Aires a un piso del 30 % del presupuesto total.

Con esta inversión es posible implementar un plan de construcción y refacción de escuelas que garanticen el derecho a la educación desde los 45 días. Además, se podría reformar la jornada laboral docente a 6 horas, con un salario mínimo igual a la canasta familiar y un tope de 4 horas frente al curso, destinando el resto del tiempo a tareas de corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Sólo así podremos garantizar las condiciones de enseñanza y de aprendizaje necesarias para mejorar la educación pública.

Necesitamos organizarnos re tomando las asambleas en cada escuela y distritales y convocar a una gran asamblea abierta de toda la Ciudad para prepararnos y enfrentar al Macrismo. Hay que exigir a la celeste de UTE que rompa los acuerdos y la tregua con Soledad Acuña y el Gobierno. La reciente reelección de la lista multicolor en Ademys tiene que sumarse también a esta exigencia. Organizados desde abajo con cada compañero y las familias y estudiantes, somos más fuertes que esta conducción de Eduardo López que quiere entregar la escuela pública, con tal de ver en que listas electorales van el año que viene.




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