EDUCACIÓN

Educación pública sin Religión: Separación efectiva del Estado e Iglesia

La evidente crisis de la Iglesia Católica ha abierto debates sobre su papel y poder en las distintas esferas de la sociedad chilena. Si bien aún la atención está puesta en los casos de abuso y la investigación papal, la Iglesia controla aún muchos ámbitos de la sociedad chilena, especialmente en educación.

Sábado 2 de junio

La Iglesia Católica en los principales sostenedores

La influencia de la iglesia católica en la educación chilena tiene una larga e importante data. Ante cada nueva era de la educación pública, esta se ha mostrado férrea contra todo tipo de reformas, con el fin de mantener su poderío e influencia sobre una educación profundamente conservadora. Después del área municipal, es el segundo actor con mayor número de matrículas, así como en fondos públicos recibidos, mediante la subvención del Estado.

Según datos de 2014, 685 establecimientos que reciben subvención estatal están vinculados directamente a la Iglesia Católica, repartidos en 370 sostenedores diferentes. Los cuales, sólo en un mes recibieron la cifra de $36 mil 981 millones por concepto de subvención. monto que corresponde al 13% de los recursos totales que el Estado dispone. Situación que no ha variado desde la fecha de publicación de los datos hasta ahora.

Estado responsable de los abusos de la Iglesia Católica

El Estado destina de esta manera millonarios montos a una institución que ha utilizado su administración educativa para cometer abusos contra los niños y niñas. Abusos que la Iglesia conoce y encubre. En este sentido, el Estado es uno de los responsables de los abusos perpetrados por parte de la Iglesia en la medida en que solventa su injerencia en la Educación, a pesar de haberse declarado como laico.

A este propósito, el matrimonio de la Iglesia con el Estado, muy bien ha venido para sus intereses, provocando a su vez el enorme retraso y devalúo de la educación sexual en el sistema de educación público. En tanto, ha hecho caso a una visión conservadora de la educación y cuidado sexual, sin un programa íntegro de formación (afectivo, médico y social), crisis que se evidencia en las enormes cifras de VIH y enfermedades de transmisión sexual que se han dado a conocer el presente año.

El Estado debe garantizar una educación completamente laica

Actualmente, incluso a nivel curricular, el Estado sigue garantizando la inmiscusión de la Iglesia en la formación de las personas, garantizando 2 horas de Religión obligatorias en el programa educativo. Mismas 2 horas que tienen asignaturas tan importantes como Ciencias o Artes. El problema que subyace al mantener la asignatura de Religión no tiene que ver sólo con que se les obliga a los estudiantes a ser formados desde los valores de la religión católica (que abiertamente está en contra de los derechos de la mujer, en contra del aborto, la educación sexual, etc.), sino que se les obliga a relacionar su espiritualidad con una religión, que es sólo una de las formas en lsa que se desarrolla la espiritualidad humana.

Esta política discrimina abiertamente la libertad de culto, al invisibilizar las distintas formas de desarrollo espiritual que puede tener un sujeto, cerrándola a una comprensión medieval y absolutamente conservadora como lo es la visión de esta iglesia.

La única manera, entonces, de garantizar una verdadera separación de la iglesia y el estado, es que el Estado termine con todo tipo de subvención a sus instituciones. Además de eliminar definitivamente la materia de Religión en el curriculum nacional, reemplazando sus horas por filosofía. Para que así la formación de los estudiantes no esté monopolizada por un tipo de creencia, sino enfocada en el pensamiento crítico y reflexivo de la realidad y de sí mismo, garantizando la libertad de culto que el Estado capitalista prohíbe.






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