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ENTREVISTA

Eduardo Perel, el periplo de un ícono de Chaca en Medio Oriente

Entrevistamos al DT identificado con uno de los períodos gloriosos del “funebrero”. Del fútbol argentino a su trabajo para integrar a chicos árabes y judíos con una pelota.

Jueves 23 de agosto de 2018 | Edición del día

Eduardo Perel, es un técnico de las inferiores de Chacarita que fue discípulo del afamado futbolista y técnico Ernesto Duchini. Por su bajo perfil tal vez no sea una persona muy conocida fuera del ambiente futbolístico pero su recorrido deportivo y su trabajo en Medio Oriente para integrar a judíos y árabes a través del fútbol, fue lo que le valió reconocimiento y varios premios internacionales.

Concertamos la entrevista mediante llamada telefónica.

LID - ¿Hola Eduardo cómo está? ¿Dónde nos encontramos?

EP - En Belgrano y Yapeyú hay un bar en la esquina, se llama Martínez. Te espero a las 11 hs…

Al llegar al lugar y tras media hora de espera, Eduardo Perel no concurría al encuentro. “¿Dónde estás?”, consulta cuando lo volvemos a llamar. “Donde quedamos, acá en Almagro”. Era de esperarse, hablando con un emblema de Chacarita: “No… ¡Es en la localidad de San Martín!”, nos aclara Eduardo.

Pasada la confusión -las mismas intersecciones, el mismo nombre del bar- llegamos a San Martín para encontrar a una persona de aproximadamente 60 años. Recibe a este cronista con un regalo: la camiseta de un equipo de la liga israelí.

LID – Eduardo ¿Cómo comienza su actividad como técnico?

EP - En 1971, a los 20 años. Como me había roto el tobillo, dejé de jugar al fútbol y me dedique a dirigir equipos de baby fútbol. Mi primera experiencia fue en un club de Mataderos que se llamaba Gral. Paz.

Paralelamente Chacarita, club que hizo gran parte de sus inicios deportivos, había decidido poner orden en su fútbol trayendo al famoso Ernesto Duchini, un jugador excepcional y que sabía mucho de este deporte… Este personaje estuvo mucho tiempo en divisiones inferiores de diferentes clubes, después fue a las selecciones juveniles como técnico, pasó por Racing, River y San Lorenzo y volvió en el 71 a Chacarita...

Yo no lo conocía a Duchini y un amigo me dice que estaba buscando gente joven para incluir en el club de San Martín. “A vos te gusta el fútbol, ¿porqué no te vinculas?”, me dijo. Un día yo estaba entrenando chicos en este club de Mataderos y aparece Duchini. Me vio trabajar y me dice, “Mañana lo espero en la confitería Imperio”. Cuando me reuní con él me temblaban las piernas, iba a ver a uno de los maestros del fútbol argentino. Yo en ese momento estaba estudiando abogacía y quería ser psicólogo social y obviamente técnico de futbol…

¿En esa reunión le proponen hacerse cargo de dirigir la escuela de fútbol?

Claro. En primer término la novena, y luego las otras divisiones: salimos subcampeones de octava, campeones de séptima, de sexta, quinta… Ocho jugadores a la selección juvenil y seis a primera.

Antes de esto Usted tuvo una experiencia europea…

En 1969 gané una beca y me fui a Europa con la idea de leer y estudiar, ya que quería dar un paso más. Como no tenia nombre como jugador quería reemplazarlo con otras cosas. Mi pasión por este deporte era tal que, en vez de ir a los museos iba a ver los entrenamientos de equipos europeos. Era un enamorado de la pelota...

Para el año 1977 ya dirigía la tercera de Chacarita con 26 años. Tuvo su oportunidad en primera cuando se enfermó el que era su técnico Victorio Spinetto…

Tuve suerte, el equipo se salva del descenso en la anteúltima fecha. Con Spinetto la pelota pegaba en los palos y salía para afuera y cuando me hice cargo, pegaba en el palo y se metía. Después tuve algunas cosas que me jugaron en contra, yo no tengo grises. Tengo una posición política y futbolística definida. Hay tipos que se adaptan al momento para poder conseguir un plus...

Tengo entendido que tuvo problemas en su rol como DT porque no tenía título habilitante...

Claro, solamente la experiencia de haber conducido inferiores y algún partido de la tercera. Yo tenía en ese momento 27 años y se entraba con 3 años de experiencia. Entre Duchini, Menotti y el profesor José D´ Amico -director de la escuela de técnicos, un tipo espectacular que le enseñó a los japoneses, coreanos, africanos como eran los entrenamientos- hicieron una junta técnica y pude entrar.

Usted Eduardo vuelve a salir campeón nuevamente con algunas divisiones inferiores, y en ese momento aparece el famoso centrodelantero Eduardo Delgado, que ya jugaba en primera con 16 años y que si no lo hubiesen lesionado tan seriamente podría haber sido otro Maradona…

En ese momento algunos jugadores se iban al banco de la primera. No tenia buen material me traían algunos chicos que no me gustaban. Me quería ir del club, ya había cumplido un ciclo, me tentaron con quedarme… pero nunca soy de transar, no necesitaba el dinero. Lo hacía porque me gustaba.

Y decidió irse de Chacarita a probar suerte en otro lado...

Me llaman para trabajar con las inferiores del club Cañuelas, que lo manejaban los milicos. En ese lugar pude ver el poder que tenían. Cuando vi el panorama, me fui. Después me llamó Roberto Perfumo para ir a Sarmiento de Junín. Yo había arreglado con Berazategui. Y me dice “pero yo te pago seis veces más” y le respondí que no, porque ya había dado mi palabra…

¿Pero tuviste revancha de trabajar con Perfumo?

Un día el Mariscal Roberto Perfumo se reunió con Ernesto Duchini porque necesitaban un técnico que maneje inferiores del club Sudamérica de Uruguay. En ese momento yo trabajaba con mi padre en una fábrica, levantando pedidos. Cuando me tiran la propuesta, no lo pensé: entre 1982 y 1983 me fui a Uruguay para manejar inferiores de ese club y Perfumo la primera... En un momento dado, los dirigentes me querían dejar en la primera y rajarlo a Perfumo… Cuando me lo contaron le dije a Roberto: “Cuidate porque me hablaron para reemplazarte”. Renunciamos los dos.

¿Y cómo siguió su carrera?

En 1983 me fui al Emelec de Ecuador. Después a Costa de Marfil (que había sido colonia francesa), a una ciudad que se llama Aviyan, a trabajar con los técnicos en capacitaciones y organizar las inferiores. En 1986 me alejo un poco para estudiar Psicología Social. Vuelvo en el ´89 para dirigir a Chacarita en el Nacional B. Me quedo hasta mediados del ´88, ya en 1989 me voy porque no había un peso, todo era un desastre.

Tuvo que cambiar de rumbo…

Me voy a dirigir de nuevo a Berazategui y ascendemos ganándole a All Boys por penales en la cancha de Defensores de Belgrano. Después me voy a China para entrenar a inferiores y técnicos, pero no me pude habituar… a los dos días me quería volver.

El punto de inflexión para Eduardo Perel fue el nacimiento de su hija Tamara con un problema de salud importante. Realiza una consulta en el Hospital de Niños y le diagnostican un tumor cerebral en el lóbulo izquierdo que deja como consecuencia una esperanza de vida de un máximo de tres años.

Fue un golpe duro el diagnóstico de su hija…

Cuando salí del hospital no sabía si tirarme debajo de un colectivo o un taxi, estaba totalmente perdido. Pero me dije “no”. El camino es otro. Hice una reunión con mis familiares y me dije “hay que buscarle una solución a este tema y no está en Argentina, donde la salud y la educación están en discusión todos los días”. En ese momento mandé mi currículum a las embajadas de Israel, Canadá y Suiza. A los dos días me llaman dos intendentes desde Israel: uno era de la ciudad de Dimona y el otro de Gedera. El tema era que yo no sabía hablar ni una palabra en hebreo. Aún así, me decidí por Gedera buscando una solución para el tema de mi hija…

¿Cómo era el lugar

Llegamos y fuimos a un centro donde había cinco familias argentinas y un montón de estudiantes rusos. Cuando llegaba el fin de semana se veía mucha prostitución... Me dije a mí mismo “de acá hay que volar”, no podía conseguir trabajo ni colegio especial para mi hija. Al final conseguí en Betaña, a 15 kilómetros de donde estaba y un poco mejor que lo que tenía.

¿Es un investigador de la Universidad de Masachussetts el que le diagnostica a su hija el síndrome XL, no?

Claro. Un problema con los cromosomas que tienen que ver con los números, el intelecto y el desarrollo mental... “Tiene pocas posibilidades de crecer el intelecto pero el tiempo dirá”, nos dijo. Nos sugirió irnos a la ciudad de Aco, a una escuela especial. Cuando llegamos, la directora hace un diagnóstico y nos dice: “en cinco años le devuelve otra hija”. Empezaron a verse signos positivos. Con el tiempo, Tamara mejoró tanto que consiguió trabajo, se recibió de Maestra Jardinera y recuperó el 85 % del intelecto.

Volviendo al futbol, ¿qué experiencias hizo en Israel?

En el 2002 dirigí un equipo de frontera que asciende pero teníamos diferencias con el presidente porque era un tipo de mucho dinero y pensaba que con eso podía comprar todo y no es así. La institución pasó a gerenciarse y cuando quisieron bajarme el sueldo me fui a mi casa. Después dirigí un equipo druso en el norte y hace dos años que estoy en Betam Marie, el tercer equipo en importancia.

Y durante estas experiencias se dedicó a un particular proyecto de formación de chicos…

Me presenté a un concurso del Proyecto Shalom para trabajar el fútbol como una forma de integración con chicos judíos y árabes israelíes. Yo entro como entrenador y me dan una ciudad árabe cerca de mi casa. Tenía en el proyecto 14.000 chicos. Mi objetivo era que los árabes se merecen algo mejor. Le agregue maestros judíos, apoyo educativo armando escuelas de 60 pibes. Treinta estudiaban y la otra mitad jugaba a la pelota... También puse técnicos judíos trabajando con técnicos árabes. Y los viernes nos juntábamos para tomar algo, una experiencia muy linda.

A raíz de este proyecto lo premió la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, NdeR)…

Un día me llaman de la Argentina y me dicen: “somos representantes de Naciones Unidas, estamos entregando el premio embajador de paz y estuvimos leyendo esto del proyecto Shalom, vamos a ir a visitar los establecimientos donde trabaja”. Me aclaran en ese momento que en la terna quedan un profesor uruguayo que salvó a unos chicos en el Líbano y un profesor de vóley en Siria que había realizado un buen trabajo comunitario.

Finalmente el 22 de junio recibió el premio Bandera de Paz por su proyecto

Sí, me reconocieron y me entregaron el premio…

Por último, ¿cómo evalúa la cuestión palestina?

Te cuento una anécdota que engloba un poco todo: un día me dice una vecina del edificio donde vivo “¿Vio que un árabe compró un departamento en este lugar?”; a lo que yo le respondo si estaba en su sano juicio… “Somos todos iguales y deberíamos tener los mismos derechos”, le dije. Pero es todo muy difícil con un primer ministro de ultraderecha y con los religiosos adentro del gobierno tomando decisiones.

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* Nota del editor: esta entrevista fue realizada antes de que se anuncien las últimas medidas del gobierno de Netanyahu, declarando al Estado de Israel como un estado judío, incrementando la política de ocupación sobre los territorios palestinos y el apartheid contra la población árabe (actitudes en el sentido de la visión que nos planteaba Eduardo Perel en la entrevista).







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