Política

¡HASTA EL SOCIALISMO SIEMPRE!

Eduardo Molina, infatigable luchador por la revolución socialista internacional

Este miércoles falleció Eduardo Molina, militante de enorme trayectoria en las filas de la Fracción Trotskista y el PTS. Aquí las palabras de Juan Chingo, uno de sus camaradas.

Miércoles 25 de septiembre | 21:38

Con enorme tristeza aprehendo el fallecimiento de Eduardo Molina. A la distancia, como le decía a Claudia Cinatti que me iba informando de su terrible situación, me sentí impotente y desolado porque no era posible hacer nada desde acá, aunque sea apoyar a Aida, su compañera a la que tuve el gusto de conocer.

La noticia de su muerte, cuando tanto podía aún dar intelectualmente y a la revolución, me pone fuertemente entristecido, cuestión que se agrava por no poder estar en este momento triste con ustedes, sus camaradas, mis camaradas de militancia.

Con Eduardo compartí muchos años de militancia, pues lo conocí cuando aún estaba en el MAS dando una fuerte batalla política a comienzos de los 90 y a partir de esa experiencia se fue acercando al PTS.

Eduardo era un tipo que sabía de todo y con el que podías intercambiar y compartir cosas sin parar, desde ideas políticas hasta cosas mundanas mate en mano o en una cena.

Cómo no acordarme de los difíciles cierres de Estrategia Internacional donde Eduardo, que aparte de escribir sabía diagramar, era de los “locos” que nos quedábamos en nuestra época aún poco profesional despiertos 48 horas o más cerrando nuestra querida primera publicación internacional.

Cómo no acordarme de la anciana y primera Comisión Internacional del PTS, de la cual Eduardo era un animador importante. O de las interminables discusiones sobre América Latina, de la cual sabía y conocía enormemente. O los artículos que escribimos en común, por ejemplo, sobre las consecuencias de la Guerra de Kosovo. O su conocimiento de la realidad político y social de Bolivia. O de su capacidad para transmitir la historia de las revoluciones, de nuestro movimiento o de la realidad internacional a las nuevas generaciones. ¡Infatigable!

Durante la última conferencia de la Fracción Trotskista pude ir a visitarlo a su casa, después de la primera serie de operaciones que había tenido. Estaba más flaco pero con enormes proyectos por delante. Discutimos enormemente sobre la Guerra del Chaco, paralelismos posibles con la situación hoy en el sudeste asiático y de las enormes vicisitudes de ese enorme conflicto poco conocido y del que Eduardo sacaba sus escritos y su bibliografía de fuerte interés, que me alegra saber que es posible que este trabajo pueda ser terminado.

Creo que es así, continuando la lucha por la revolución socialista internacional, que le rendiremos el mejor homenaje a Eduardo. ¡Querido Eduardo Molina hasta el socialismo siempre!







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