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DECLARACIÓN DE LA CRT

¿Echar al PP para que venga el PSOE? Necesitamos una alternativa de los trabajadores

¡Luchemos por imponer asambleas constituyentes desde la huelga general y la movilización social!

Sábado 26 de mayo

Como resultado de una probable caída de Rajoy -orquestada desde arriba y en el Parlamento- se prepara la alternativa de un gobierno del PSOE o Ciudadanos, lo que no sería más que una auténtica relegitimación del Régimen del 78. La situación plantea la urgencia de retomar la lucha por asambleas constituyentes impuestas mediante la movilización social.

Solo 24 horas después de que se conociera la sentencia del caso Gürtel, el mayor escándalo de corrupción de la larga lista de los que afectan al PP, el gobierno de M.Rajoy se encuentra al borde del abismo.

La condena a título lucrativo al PP, las más de 30 condenas de cárcel a importantes exdirigentes y altos cargos del mismo, incluyendo el que fuera su tesorero y hombre de confianza del presidente, Luis Bárcenas, y la falta de credibilidad que la sentencia da a la declaración de Rajoy, pueden haberle dado la “puntilla” a un gobierno que ha sido capaz de mantenerse a pesar del amplísimo rechazo social que ha ido cosechando.

¿Quiénes han sido los sostenes activos y pasivos de Rajoy hasta ahora?

Si hasta ahora ha podido seguir al frente de la Moncloa, ha sido gracias al apoyo de la nueva derecha de Ciudadanos -aunque sin desperdiciar ocasión para tratar de desgastar a su aliado-enemigo en vistas de sus expectativas de ser el recambio de la derecha española- y del PSOE, tanto en la investidura como en las principales políticas de Estado como el golpe institucional del 155.

Pero también ha contado con la pasividad de la burocracia sindical y la izquierda reformista, que se han negado a impulsar la movilización social para enfrentar sus políticas de ajuste, apoyar las reivindicaciones democráticas catalanas o enfrentar la deriva represiva y recentralizadora que viene encabezando el gobierno junto a la Corona y la misma Judicatura que hoy le “destrona”.

¿Quienes quieren sacar partida de la caída en desgracia del PP?

Desde la CRT entendemos que la idea de una caída de Rajoy despierte grandes simpatías en la mayoría de los trabajadores y sectores populares. El odio acumulado ante un gobierno corrupto, represor y ajustador lo explican. Sin embargo, una caída de Rajoy digitada por los mismos personeros del Régimen, no tiene por qué traer necesariamente consecuencias favorables para los trabajadores. Hay otros agentes, igual de enemigos para nuestros intereses, que trabajan desde el minuto cero para imponer sus proyectos políticos igualmente reaccionarios.

Hoy son los jueces, la misma casta que el propio gobierno como capitán del bloque monárquico ha colocado a la cabeza de la ofensiva reaccionaria contra Catalunya y la libertad de expresión, los que han sentenciado su probable final. Lejos de ser una sentencia que busque “regenerar la democracia” o “devolver la decencia a las instituciones” -como dicen desde los medios del Régimen del 78-, se trata más bien de una clara apuesta por defenestrar a un partido quemado por la corrupción y su gestión de la crisis catalana, pero para aupar a su “delfín”, la nueva derecha de Ciudadanos, que promete seguir aplicando la misma hoja de ruta y con una cuota mayor de “nacionalismo español”.

Las alternativas que ofrecen ante la caída del gobierno del PP están todas encaminadas a ese mismo fin: que el régimen logre una cierta estabilización, con un gobierno “limpio” y “decente”. Pero ninguna está encaminada a resolver la agenda social o las demandes democráticas pendientes. El objetivo es lograr una nueva legitimidad en la Moncloa que más adelante pueda pasar las agendas de ajustes y contrarreformas pendientes –que Rajoy no ha podido imponer desde la debilidad crónica de su gobierno- y mantener el curso duro contra Catalunya y las libertades democráticas.

Esta es la hoja de ruta no solo de Ciudadanos, sino también del PSOE de Pedro Sánchez. Así lo ha dejado claro en los últimos días con su entusiasta apoyo al mantenimiento del artículo 155 y al endurecimiento de leyes penales contra la protesta social. Respecto a lo “social” basta ver el currículum histórico de este partido, desde las contrarreformas de los 90 hasta las primeras políticas de austeridad de Zapatero y su modificación del artículo 135 de la Constitución para garantizar el pago de la deuda.

La clase trabajadora no tiene nada que esperar de una moción de censura del PSOE

Quien quiera ver desde la izquierda la moción de censura presentada por Pedro Sánchez como una gran oportunidad para “echar al PP” y conformar un gobierno en favor de los sectores populares solo está ayudando a blanquear al PSOE del 155 y el pensionazo, a los jueces que envían a prisión a raperos por cantar contra la Corona y hasta a la nueva derecha “limpia” de Ciudadanos. Esos son hoy los tres principales agentes que trabajan, no sin disensos internos, por conformar una alternativa al PP, manteniendo la continuidad del mismo Régimen.

A esto se están dedicando los dirigentes de Unidos Podemos. Iglesias y Garzón han salido a ofrecer su apoyo al PSOE para la formación de un “gobierno del cambio”. Lo mismo han hecho las formaciones nacionalistas catalanes, a pesar de que Sánchez es parte central de las medidas de represión que se vienen aplicando contra el movimiento independentista y la Generalitat.

Tanto la opción de un gobierno respaldado por estas fuerzas, como la de un acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos, apuntan directamente a una renovación de la Moncloa para mantener en lo esencial las mismas políticas. Ni siquiera el argumento de que “al menos no serán delincuentes” es válido, pues a la cabeza estaría nada menos que el segundo partido con más casos de corrupción después del PP, el PSOE de los EREs.

Desde la CRT consideramos que la clase trabajadora y la izquierda no podemos dar apoyo a estas salidas por arriba, que nada tienen que ofrecer a nuestros intereses. El Régimen del 78 está podrido y es irreformable, por lo que la única alternativa realista para resolver nuestra “agenda social”, acabar con la represión y conquistar los derechos democráticos pendientes, como el derecho a decidir de las naciones del Estado español o acabar con la Monarquía, pasa por retomar la movilización social.

No es lo mismo que M.Rajoy caiga empujado por los jueces conservadores y una moción de censura del PSOE, a que lo haga por la movilización obrera y popular. No es lo mismo que al gobierno del PP le siga otro del PSOE, del PSOE con Ciudadanos o simplemente de Ciudadanos, a que su caída abra la oportunidad de imponer procesos constituyentes en el Estado español y sus naciones.

¡Luchemos por imponer asambleas constituyentes sobre las ruinas del régimen para conquistar las reivindicaciones sociales y democráticas pendientes!

Frente a la falsa alternativa de moción de censura o elecciones anticipadas, hay que oponer la lucha por imponer verdaderas asambleas constituyentes en todo el Estado, que sean electas en circunscripción única (para que todos los votos valgan lo mismo) por todos los residentes mayores de 16 años, conformadas por diputados que cobren el salario medio de una maestra y que sean revocables, y sin ningún límite de agenda.

No se trata de regenerar el Régimen heredero de la dictadura, sino de conquistar la más amplia democracia obrera y popular sobre sus ruinas, poder para poder pelear por las siguientes medidas:

Acabar con el gobierno del PP, los acuerdos del resto de partidos de la “casta” y el bloque monárquico, la Corona y el golpe del 155. Poner fin a todas las leyes represivas como la Ley Mordaza, lograr la amnistía, libertad y el desprocesamiento de todos los presos políticos y el fin de todos los procesos judiciales abiertos.
Que las distintas naciones puedan decidir libre y sin condicionamientos de ningún tipo su relación con el resto del Estado y realizar sus propios procesos constituyentes.

Levantar realmente todas las alfombras para acabar con los privilegios de la casta política y la corrupción sistémica de esta democracia para ricos. Que ningún cargo público gane más que el salario de un obrero y que los mandatos sean revocables.
Terminar con una justicia patriarcal y entregada al poder económico, establecer juicios por jurado y elección de jueces por sufragio universal.

Establecer un plan obrero para hacerle pagar la crisis a los capitalistas, que parta de la nacionalización de la banca y las grandes empresas bajo el control de los trabajadores. Por el reparto de las horas de trabajo, el aumento del salario mínimo a 1.200 euros y su equiparación con las pensiones dignas. Expropiación de las viviendas vacías en manos de los bancos para un parque social de alquileres. Poner fin a las políticas de recortes, en base a impuestos a las grandes fortunas, para financiar la sanidad y la educación públicas, gratuitas y de calidad.

Frente a la tregua social de la burocracia sindical y la integración al régimen de Unidos Podemos, impongamos la huelga general y la movilización social

Asambleas constituyentes de este tipo, realmente libres y soberanas, no nacerán de ningún acuerdo entre los partidos del régimen. Ni la Corona, ni los jueces, ni la Policía o el Ejército, van a permitir nunca un ejercicio de democracia de esta magnitud. A lo más que están dispuestos a llegar es a darnos a escoger entre sus opciones, ninguna buena para nosotros. Por eso este programa debe ir acompañado de la pelea por imponer el fin de la tregua social regalada por las direcciones burocráticas de CCOO y UGT al gobierno del PP y al Régimen del 78. Su rol de bomberos sociales es completamente criminal, cómplice del mayor retroceso en condiciones de trabajo y libertades democráticas en décadas. Es imprescindible imponerles la celebración de asambleas en los centros de trabajo, para empezar a preparar una huelga general y un plan de lucha para acabar con el gobierno de Rajoy y las falses alternativas del PSOE-Ciudadanos.

Lamentablemente, Podemos e IU están muy lejos de apostar por esta vía de transformación, su integración en el régimen alcanza cuotas cada vez mayores y buscan ser parte de alguna de las componendas encima de la mesa. Si realmente quisieran acabar con este régimen podrido y atender a los problemas de la “gente normal” -como ellos dicen-, deberían empezar por llamar a grandes manifestaciones en todo el Estado y exigir a CCOO y UGT en el mismo sentido.

Desde la CRT llamamos al conjunto de la izquierda política anticapitalista, sindical y social a pelear en común por esta “hoja de ruta”, rechazando la trampa del ‘mal menor’ como sería apoyar un gobierno del PSOE. Plantear la necesidad, en cambio, de acabar con el gobierno del PP y el Régimen del 78 por medio de la lucha de clases, en la perspectiva de que en esos combates podamos avanzar en la conformación de un verdadero gobierno de trabajadores basado en los organismos de lucha que la clase trabajadora y los sectores populares se vayan dotando.






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