Cultura

TESTIMONIOS DEL ENM / TRIBUNA ABIERTA

ENM EN Rosario: Hay que salir del agujero interior

Sábado 15 de octubre | Edición del día

Hay que salir del agujero interior
Largar la piña en otra dirección
No hace falta ser un ser superior
Todo depende de la transpiración
Poner el cuerpo y el bocho en acción
A la vida hay que hacerle el amor
Sin drama con locura y pasión
Jugar con la imaginación
Sin tener que pedir perdón

El lunes a la noche me puse a escribir obligatoriamente para no olvidar detalles. Pero más aún a palpitar las emociones. Es la segunda vez que participo del Encuentro Nacional de Mujeres y sigo sorprendida, incluso más que la primera.

Particularmente, costó llegar a Rosario, problemas con los micros, paro de choferes. A mi lado, tuve una cómplice que nunca me abandonó. Corrimos a Retiro a la madrugada a buscar pasajes. Así que aquella que haya llegado al acto de apertura: inserte recuerdo aquí.

A las 17hs, la plaza San Martín estaba colmaba de mujeres, otra vez ese vértigo y esa locura de ver tantas, por todas partes. Me sentí acompañada. Cuatro pasos con los bolsos encima, me encontré a ella, a vos, uf, ese abrazo que no sentía hace tiempo, esa alegría de verlas. Salían conocidas por los rincones. Que lindo encontrarlas.

Después de ubicar las bolsas de dormir, tomar mates y escuchar las primeras risas desconocidas, fuimos al festival “Orgullosamente torta” preparado en la Plaza 25 de Mayo. Bife, Chocolate Remix, Kumbia Queers, nadie podía dejar de bailar y gritar. Quien creería que los pogos femeninos no tienen poder, la manzana repleta se movía y la gente rosarina no entendía, sorprendida, miraba el espectáculo de tanta diversidad de edades, clases sociales, estereotipos.

Mujeres hermosas, altas, bajitas, morochas, albinas, adolescentes, abuelas, con niños, con polleras, sin remeras, con tatuajes, sin maquillaje, con borcegos, sin arrugas, con sonrisas, con convicción y coraje en la mirada.

El domingo se madrugó. La noche dejó sus resabios, acumulación de alegría y cansancio, de sudor y de momentos. Los talleres arrancaron a las 10 de la mañana, dando lugar a la segunda jornada. El taller de “Mujer y organización barrial” se hizo en el patio de la Facultad de Humanidades. Tres rondas colmadas cubrían todo el piso.

La sensibilidad de cada latinoamericana conmovía a quienes escuchaban atentamente sus experiencias en el barrio. Era la segunda vez que participaba del encuentro pero algo había cambiado: el contexto sociopolítico obligó a replantearse cuál tiene que ser el rol de la mujer en la lucha por la conquista de sus derechos y hubo algo que todas entendieron y coincidieron: defender al pueblo, al barrio, al oprimido y al excluido.

El monumento a la bandera, imponente frente al río Paraná, fue el escenario protagonista donde miles de violetas se esparcían entre sus columnas, alrededor del fuego, en cada escalón. La costanera infestada de niños corriendo. El feminismo impregnado en cada rincón.

A las 18 estuvo programada la marcha principal. La plaza San Martín estaba rodeada de columnas de mujeres con redoblantes, bombos, banderas, maquillaje, algunas en tetas, otras con maquillaje, muchas con sus maridos, otras con sus hermanas. Cada columna partidaria estaba preparada para iniciar la caravana. Importante: no hubo rosarino que no haya destacado la participación masiva de Pan y Rosas (3000 leonas a la vanguardia). “No dejan de pasar” “Si, ya las conozco, son increíbles” Pensé “si las pibas quieren tomar el poder, lo hacen”.

Como todas sabemos, la represión no iba a estar ausente. Muchas jamás llegaron a la Catedral ya que sabían que estaban tirando balas de goma y gases lacrimógenos, así que aquella que lo haya presenciado: inserte repudio aquí. Impotencia de saber que los grandes medios focalizaron en mostrar el vandalismo de las pintadas, las tetas al descubierto, los rostros con pañuelos. Todo justificaría el accionar del aparato represor. Y así fué.

La conclusión de este encuentro (en términos personales) engloba diferentes aspectos que destacaron y reafirmaron por qué es importante la lucha de las mujeres. La organización y el compromiso de cada una con la otra, la solidaridad, el abrazo colectivo hacia aquellas que se sienten excluidas, golpeadas, violadas, ninguneadas. Luego del encuentro, estos últimos días sufrimos pérdidas en manos del machismo inhumano. Al grito de “Ni una menos” abramos el camino hacia la emancipación y la búsqueda de la justicia y la igualdad.




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