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TRIBUNA ABIERTA

EL AULA DE LA CULTURA

La poesía en los tiempos de la posmodernidad. Una reflexión necesaria, para descubrir la esencia de lo poético.

Martes 26 de junio | 11:15

Imagen: “Campo florido”, de Raquel Zapata Rivera.

El origen etimológico de la palabra poesía, proviene del griego “poíesis”, que significa acción, creación, fabricación. En este sentido, la poesía se vinculaba a la actividad creativa, en cuanto confería existencia a algo que antes no la tenía. Por ende, el poeta (poietés) era concebido también, como el autor, creador, hacedor, artesano.

En la historia, encontramos dentro del lenguaje escrito, los primeros antecedentes de la poesía, en jeroglíficos egipcios , que corresponden a cantos de labor y religiosos cuya data es de 25 siglos A.C.

Por cierto, es posible suponer, que los pueblos antiguos, componían cantos para acompañar sus trabajos, invocar a las divinidades o narrar hechos heroicos de la comunidad, los cuales se transmitían oralmente. Ejemplos de ello son: El poema de Gilgamsch, obra épica sumeria, escrito en caracteres cuneiformes y sobre tablas de arcilla 200 años A.C.; Los cantos de "La Iliada" y "La Odisea", atribuidos a Homero y escritos ocho siglos A.C.; "Los Vedas" o libros sagrados del induismo, con himnos, cuya última versión data del siglo III A.C.

En el mundo clásico, las primeras reflexiones filosóficas sobre la poesía, corresponden a Platón, y en ellas, comprendía el concepto actual de literatura. En su obra "La República", distingue tres tipos de poesía o subgéneros : poesía imitativa, poesía no imitativa y la épica. Al respecto, en esta categorización, el autor usa un criterio filosófico, señalando que la poesía imitativa corresponde al teatro o creación dramática en la cual el creador hace hablar a los personajes. Es fundamental, recordar, que para los griegos, la poesía era una forma de comunicación, consistente en una representación efectuada por un individuo o coro ante un auditorio, acompañada del instrumento musical denominado lira.

En tanto, "la poesía no imitativa", es aquella donde el autor habla en nombre propio, como ocurre en el "Ditirambo" o composición religiosa en honor a Dionisios.

Y finalmente, la épica u obra en que la voz del autor se mezcla con la de los personajes.

En Grecia, la poesía lírica tuvo grandes cultores y exponentes, entre ellos: Hesíodo, con su obra "Los trabajos y los días"; Safo, poetisa, nacida en la isla de Lesbos que escribió odas y canciones nupciales; Anacreonte desarrolló una lírica de tono hedonista refinado e irónico, que canta a los placeres del amor y el vino; Arquíloco, creador del género elegíaco, también, precursor del verso yámbico y Píndaro, conocido por los epinicios o cantos corales compuestos en honor a los vencedores de los certámenes deportivos de los Juegos Panhelénicos y sus himnos y cantos al vino, entre otros, vates célebres del período.

Con posterioridad, Aristóteles, en su obra "La poética", escrita en el siglo IV, A.C., elabora una teoría literaria independiente, en la cual introduce un elemento novedoso en la descripción de la poesía, postulando que junto al lenguaje, en determinadas formas de poesía, se pueden utilizar otros medios como la armonía y el ritmo, por ejemplo, en los géneros dramáticos la poesía mélica y los ditirambos. Además, incorpora una nueva clasificación de la forma de imitación en : narración pura o en nombre propio (ditirambo) y narración alternada (épica).

En Roma, la poesía se caracterizaba por el uso de artificios o diversos procedimientos a nivel fónico como el sonido, ritmo; semántico expresado en la amplitud de significado del lenguaje y sintáctico, como el encabalgamiento. Importa destacar, la edad de oro de la poesía latina, fuertemente influida por los autores griegos, y en la cual, destacan poetas como: Lucrecio, Catulo del siglo I A.C., Horacio conocido por su Odas, Propercio y Ovidio.

Durante la Edad Media la poesía se vinculó fuertemente a lo épico con predominio de la composición poética denominada "romance". Además se desarrollaron dos escuelas literarias: una corriente culta expresada en el Mester de Clerecía y otra ligada a lo popular conocida como Mester de Juglaría. Destacan en este período, "Las coplas a la muerte de su padre", cuyo autor es Jorge Manrique.

El Renacimiento del siglo XVI, implicó una renovación formal de la poesía, puesto que, surgen nuevas formas estróficas y métricas, entre las cuales figuran el soneto y el uso del verso endecasílabo, de 11 sílabas métricas. Los poetas más destacados en este período son Petrarca y Garcilaso de la Vega.

En el Barroco del siglo XVII, nacen dos importantes corrientes estéticas: El Culteranismo, que trabaja la palabra, con énfasis en su forma y El Conceptismo, cuyo propósito es privilegiar la idea , el concepto por sobre la palabra.

La Poesía del siglo XVIII o Neoclasicismo, se caracterizó por su sujeción a las normas, buscando siempre una adecuación entre el lenguaje y el contenido, métrica, temas, alejándose, por ende, de una producción innovadora. Se rehuyó la intrascendencia y chabacanería. Se reeditaron los grandes motivos del Renacimiento y se incluyeron aspectos vinculados a las ideas de la ilustración, moral y modos de vivir distintos. En este período, se cultivó la poesía mitológica, amorosa, épica y bucólica.

En el Romanticismo del siglo XIX (primera mitad), la poesía se transformó en el género literario por excelencia, ya que, a ella se le atribuyó la expresión auténtica y verdadera de la intimidad, privacidad y el predominio de lo sentimental. La poesía de este siglo, se caracterizó por su polimetría, adoptando un tono retórico, ampuloso y excesivo. También, abrió un espacio para personajes marginales como piratas, mendigos, condenados a muerte y abordó temáticas vinculadas a lo irracional , lo misterioso y lo satánico. El poeta más representativo del romanticismo fue Gustavo Adolfo Bécquer, que inauguró la modernidad.

Con posterioridad, durante la segunda mitad del siglo XIX, apareció la estética realista, cuyo propósito era la reproducción exacta del ambiente y la época social en que se vivía. Por lo cual, el género que más se ajustó a esta estética fue la novela. En este sentido, hay que acotar, que la calidad de la producción poética fue de tono bastante menor.

El siglo XX, en poesía, se encuentra impregnado de la irrupción de las "vanguardias", que son movimientos de innovación artística, que provocaron una ruptura con la lírica tradicional. Son características significativas de la poesía en este período: la sustitución de las formas métricas clásicas por el verso libre; la rima se reemplazó por el ritmo interior del poema; predominio de los aspectos visuales del poema como espacios en blanco, mayúsculas, disposición de los versos imitando dibujos.

Luego, de esta extensa travesía por el singular universo de la poesía, dejo para el deleite de los lectores, los poemas de dos poetas, formados al alero de la Sociedad de Escritores de Chile: Felipe Andrés Rodríguez Medina y Carla Andrea Zapata Zapata, de modo que, los lectores puedan comprender como "La poesía es la pintura que se mueve y la música que piensa”, según lo expresa , la poetisa francesa Émile Deschamps.

POEMAS DE FELIPE ANDRÉS RODRÍGUEZ MEDINA:

Insomnios

Los insomnios son cerraduras

para mirar cicatrices.

Marcas que inundan,

muertes que desnudan.

Aullan recuerdos

para poblar lejanías.

Desgarraduras penden de silencios

clavados a los viejos muros.

Aparecen infancias mordiendo epitafios.

La oscura alegría

florece como las entrañas de un sueño.

Sólo hay asombros

cuando se vuelve a amar.

Sólo impulsos masticando presencias.

La música eterniza momentos,

disfraza carencias con intensidades.

Fisuras dialogan con la lluvia,

dan vida al lenguaje

que acaricia desiertos.

Señal de abismo

Ajeno a esta vida que no sabe de hogares,

exilio mis lágrimas

para morder despedidas.

Persigo el aroma de oscuras infancias.

Lo ausente es el único pájaro sediento de mi voz.

Decae el reloj

y siento los brazos de un amor desbordado.

Todo desborde es señal de un abismo.

Por eso confío mi sangre a los que van a morir.

Ellos entienden de deseos y fracasos,

pues todo fracaso es tránsito,

castigo a la vanidad que no conoce pendientes.

El deseo irrumpe como la noche

para alimentar cuerpos,

Ajeno a lo que no incendia los ojos

ni teje voluntades.

Hoy lanzo mis excesos

para sembrar un adiós.

Lejos de patrias

y obligaciones,

silbo entre la maleza

para lamer atardeceres.

Escarbo en el mundo

desenterrando palabras

que envuelven olvidos.

Mi hambre baila

prodigando pobrezas.

Resuena como la inocencia

de los que siembran palabras

para combatir riquezas.

Camino sobre melancolías

para sentir el ardor de lo deforme,

de lo que expulsa promesas

y esculpe pasiones.

POEMAS DE CARLA ANDREA ZAPATA ZAPATA:

Canción del Adiós

Hoy vengo amigo

a contarte de mi ausencia

del espacio abandonado

entre las hojas amarillas del otoño;

de mi llanto gastado

cayendo de bruces

entre los brazos perdidos del invierno.

De mi sed de amores

y palabras esculpidas

por la roca y el silencio.

Hoy quiero contarte

que me voy de viaje con los ´pájaros,

y me hago mar en cada encuentro,

en cada nube contemplando la montaña,

en cada silencio parido en la memoria

sin el mapa del mundo habitando mis ojos.

Hoy, quiero decirte,

que estoy cansada de tiempos y cielos,

atrapada como la luna entre las sombras

y tengo hambre de tu mirada,

mientras, la tarde se desploma

como una rosa muriendo de infinito.

Desde el Jardín

Hay tanto tiempo acumulado

en el rostro de los árboles.

Muerdo las flores,

camino, con el sabor del deseo.

Soy hoja, rama extendida

bajo la luz del sol.

El viento baila tocando mi cuerpo,

La curvatura inocua del olvido

y desaparece la lluvia desnuda

como un niño triste viendo morir la tarde,

El universo se ha detenido

buscándote, buscándome

para tejer un hilo de plata

junto a la piel mojada del limonero






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