Política Venezuela

Venezuela

INJERENCIA IMPERIALISTA

EE.UU. vuelve a amenazar al gobierno de Maduro

La injerencia imperialista busca debilitar el gobierno de Maduro mientras se prepara una salida negociada en el marco de una convocatoria a la Constituyente en plena crisis.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 15 de junio | Edición del día

El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, declaró este miércoles que preparan una "lista muy robusta" de miembros del gobierno de Maduro para ampliar sus sanciones por “las violaciones de derechos humanos” en Venezuela.

Durante una audiencia en el comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, el secretario de Estado declaraba que "Estamos trabajando con el Departamento del Tesoro para desarrollar una lista muy robusta de individuos" para sancionar.

La respuesta que daba el jefe de la política Exterior estadounidense iba dirigida a la congresista republicana Ileana Ros Lehtinen, quien le pidió que "incluya a más violadores de derechos humanos" en las sanciones estadounidenses contra Venezuela. Tillerson recordó además, que hace menos de un mes el Departamento del Tesoro ya impuso sanciones a varios jueces del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), por "usurpar la autoridad" de la Asamblea Nacional.

Además, según agencias periodísticas como EFE, el Consejo de Seguridad Nacional (NSC) de la Casa Blanca habría afirmado que están considerando "una amplia gama de posibles sanciones" contra Venezuela, pero subrayó que "no se ha tomado ninguna decisión al respecto". Es más, destacan que el gobierno de Donald Trump estaría considerando incluso sanciones contra el sector energético de Venezuela, incluida PDVSA.

El imperialismo se mueve en la OEA de la mano de la derecha continental

Tillerson también subrayó que continuarán presionando al gobierno de Maduro por la crisis política, "especialmente" en el marco de la Organización de Estados Americanos (OEA). Buscando adosar su injerencismo imperialista, el secretario de Estado, sostenía que la estrategia de Washington debe ser "productiva y constructiva" para evitar ser "utilizados por el régimen de Maduro como una herramienta para justificar sus acciones".

En el mismo día de las declaraciones del Departamento de Estado de EE.UU. la OEA anunciaba que celebrará la segunda sesión de la reunión de cancilleres sobre Venezuela el día 19 de junio en Cancún (México), antes de la inauguración formal de la 47 Asamblea General que está programada para esa misma fecha. Recordemos que la reunión de consulta de cancilleres para tratar el tema de Venezuela se había suspendido por consenso ante la falta de acuerdo sobre las dos propuestas de declaración presentadas. Esta decisión se tomó después de un receso de una hora y media en la sesión plenaria para tratar de llegar a algún tipo de acuerdo.

El hecho de que no surgiera una resolución de consenso o de condena a Venezuela apuntaba más bien a que, frente a una situación política donde no se avizora una salida en lo inmediato, donde uno de los sectores puedan imponerse al otro, donde existe una especie de empate “catastrófico”, se volvía a plantear la política de diálogo buscándose nuevamente una salida negociada. Más aún donde no se ve en el continente que las derechas que han llegado al poder en varios países no terminan de asentarse.

Escribíamos en un artículo luego del fracaso de dicha reunión de consulta de los cancilleres del continente, que no podía leerse por fuera de lo que viene aconteciendo en las últimas semanas en el cono sur, sobre todo por la abrupta crisis de Brasil donde el gobierno de Michel Temer se tambalea en una de las más grandes crisis del país, lo que pudo haber incidido en que el organismo americano no surgiera una condena que ya daban por sentada. Por otro lado la renuncia como canciller de Susana Malcorra en Argentina durante esos días, incidía en los humores políticos de los distintos países, sobre todo en aquellos que se consideraba que podrían quebrar su voto, los integrantes del Caricom. Agregábamos también que se daba en el marco de la crisis interna que atraviesa Trump tras el despido del director del FBI y los escándalos del llamado “Rusiagate”.

Presionando por una salida negociada bajo una convocatoria de Constituyente debilitada

Las recientes declaraciones de Tillerson que buscan presionar aún más, se dan en momentos en que se están abriendo grietas en el propio chavismo, debilitándole el frente interno a Maduro. La reciente renuncia del mayor general Alexis López Ramírez a su cargo como secretario del Consejo de Defensa de la Nación, máximo órgano de consulta del gobierno nacional por discrepancias con respecto al llamado de la Constituyente hecha por Maduro, se venía a sumar al que hasta ahora había tenido como punto álgido el distanciamiento de la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, que incluye también su cuestionamiento a la Constituyente, además de otras personalidades políticas como la ex Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez.

Debilitar aún más al gobierno de Maduro, envalentonar aún más a la derecha (que también viene expresando divisiones en torno al chavismo), apunta a obligarlo a negociar en momentos en que la convocatoria a la Constituyente viene en fuerte crisis, ya que sólo se han inscrito como candidatos a representantes personas únicamente del chavismo y a la que las últimas encuestas del dan más del 80% de rechazo.

Las supuestas declaraciones del cardenal Pietro Parolin (secretario de Estado del Vaticano ) en nombre del papa Francisco, de que "La Santa Sede continúa considerando que una negociación seria y sincera entre las partes, basada en unas condiciones muy claras, comenzando por la celebración de las elecciones constitucionalmente previstas, podría solucionar la grave situación de Venezuela", apuntan a una mayor presión internacional por una salida negociada. Sectores de la oposición serían consonantes con esta vía, tal como lo declarara el sábado pasado Henrique Capriles, principal dirigente de Primero Justicia, que están trabajando para que haya un acuerdo de acompañamiento para Venezuela y "lograr un acuerdo nacional", en el marco de la OEA, aunque existen sectores de la propia MUD que presionan por línea de mayor confrontación, como ya lo ha expresado Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López.

Rechazar la injerencia imperialista y levantar un política independiente del gobierno de Maduro y la MUD

Hay que rechazar categóricamente todo tipo de injerencia imperialista. El gobierno de Trump no tiene la más mínima moral al hablar de “derechos humanos”, el imperialismo es que más viola los derechos humanos y los derechos elementales en decenas de países, incluso fronteras adentro, además de ejecutor de guerras intervencionistas con sus masacres de pueblos enteros.

Como hemos sostenido, el rechazo a la injerencia imperialista no implica avalar en modo alguno al gobierno de Maduro, que lejos de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos, frente a la crisis económica que atraviesa el país ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante medidas de ajuste, y es un fiel pagador de la deuda externa mientras el pueblo trabajador sufre las calamidades de la crisis.

Hay que ser enfáticos y sostener que las cuentas con las violaciones de los derechos democráticos y humanos, con los corruptos funcionarios del gobierno nacional y sus actos de represión, las habrá de ajustar solo el pueblo trabajador venezolano, no los gobiernos de la burguesía imperialista estadounidense ni de otros países. Ajuste de cuentas que también el pueblo trabajador hará con los golpistas proimperialistas de la oposición que se aglutina en su mayoría en la MUD, que durante sus efímeras 48 horas de gobierno en abril del 2002, realizaron violaciones a los derechos humanos y a los más elementales derechos democráticos, disolviendo incluso todos los poderes públicos como la Asamblea Nacional.

A dos meses y medio de la crisis imperante, y en medio de un empate catastrófico entre los principales bandos en pugna, aún no es claro el curso que tomen los acontecimientos. Pero es de alertar que desde la OEA, el Vaticano, el imperialismo, la MUD y el gobierno de Maduro, se acelera el clima de “negociación”. De surgir nuevos “diálogos” y “pactos” es más que claro, como siempre, que los grandes perjudicados serán los trabajadores y el pueblo pobre, ya que las negociaciones en curso buscarían la forma de encontrar una transición hacia un gobierno más estable que pueda avanzar libremente en la aplicación de los ajustes y ataques actuales. Ni Maduro ni la MUD representan los intereses de los de abajo. Por eso se hace más necesario que nunca pelear por una salida política independiente de los trabajadores y el pueblo pobre.

Te puede interesar: ¡Ni el gobierno ni la oposición representan los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre!






Temas relacionados

Crisis en Venezuela   /    Rex Tillerson   /    Política Venezuela   /    Venezuela   /    Mesa de Unidad Democrática (MUD)   /    Nicolás Maduro   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO