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GUERRA EN SIRIA

EE.UU. se adapta al plan de Moscú en Siria, a pesar de la guerra comunicacional

Washington acusa a Rusia de haber bombardeado a grupos que no son del Estado Islámico (EI). Pero, falto de alternativas, Estados Unidos se adapta de hecho a la política rusa.

Viernes 2 de octubre de 2015 | Edición del día

Foto: EFE/Mikhail Klimentiev Ria Novosti

En Siria, como en todo conflicto militar que involucra a cantidades de actores regionales y globales, es importante separar la paja del trigo:

1. Desde el punto de vista militar, es cierto que los bombarderos rusos no alcanzaron por ahora a EI. En lo inmediato, las fuerzas rusas se están concentrando en bombardear las posiciones fijas de la insurgencia en las provincias de Homs y Hama en Siria occidental. Ambas provincias están cercanas a Lakatia donde las fuerzas rusas están desplegadas y tienen como objetivo detener y asegurar esta base -y el área que la rodea, hasta la frontera con Turquía- frente a los ataques con cohetes improvisados de las fuerzas rebeldes.

2. Un ataque aéreo ruso golpeó la ciudad controlada por los rebeldes de Talbisah, al norte de la ciudad de Homs. Esta ciudad está en manos del grupo afiliado a al-Qaeda en Siria, Jabhat al-Nusra, otros grupos islámicos duros como Ahrar al-Sham, y grupos rebeldes locales. La paradoja es que EEUU pone el grito en el cielo por un ataque ruso a un grupo ligado al fundamentalismo islámico de al-Qaeda, es decir, los mismos grupos que combatieron en Irak y Afganistán.

3. Pero más allá de toda la alharaca occidental, desde el punto de vista militar estamos en presencia de una intervención limitada de Rusia. Las contradicciones internas y el fantasma de la derrota en Afganistán que aún no se ha borrado, ponen serios límites a toda intervención más audaz en el terreno, como una operación terrestre o la imposición de una zona de exclusión aérea y menos aún contra los EEUU y sus aliados, o la utilización del sofisticado armamento, inclusive nuclear, que posee Rusia.

4. Por otra parte, mientras Estados Unidos critica a Rusia por no atacar -por el momento- a EI, la resolución militar norteamericana contra este grupo es al menos cuestionable. Por ejemplo, Arabia Saudita ha realizado 2,5 veces más ataques aéreos contra Yemen en los últimos seis meses que la coalición de 62 estados encabezada por EEUU contra el Estado Islámico. Esta falta de decisión en los actuales ataques estadounidenses sobre EI hace dudar de si el objetivo de los EEUU era más un intento de regular su tamaño y comportamiento, que una guerra seria para derrotarlo o erradicarlo. Al menos hasta ahora, que hay un giro político frente a sus objetivos en el conflicto sirio.

5. Por eso, como dijimos el lunes en otro artículo lo central está en el campo diplomático. La realidad es que en los aspectos centrales, Putin ha forzado a EEUU a aceptar el plan ruso.

El martes, el secretario de Estado John Kerry realizó una nueva declaración, que equivale a un cambio muy significativo en la política de la principal superpotencia. En una entrevista televisiva desde Nueva York en el marco de la reunión de la ONU, dijo que los Estados Unidos y Rusia están de acuerdo en "algunos principios fundamentales" en Siria.

Kerry aseguró en entrevista con el canal MSNBC que en el encuentro de 90 minutos entre Obama y Putin en Nueva York durante la Asamblea General de las Naciones Unidas hubo "acuerdo de que Siria debe ser un país unificado, unido y secular, que EI debe ser desmantelado, y que es necesario que haya una transición controlada" [subrayado mío]. Y agregó que las diferencias se mantuvieron en lo que sería el resultado de dicha transición.

Nunca antes los Estados Unidos habían declarado que el estado sirio debería ser en el futuro secular, lo que es una bofetada a la coalición dominada por la Hermandad Musulmana siria en el exilio y a todos los grupos islámicos financiados e impulsados por los estados y monarquías del Golfo Pérsico, que luchaban por un estado basado en la ley islámica. Siguiendo este acuerdo político fundamental, el Pentágono acordó establecer un canal de comunicaciones especiales para coordinar la intervención militar de los dos países.

6. Visto que ni los EEUU ni Rusia van a poner toda la carne en el asador en lo militar, la cuestión que se plantea es quién va a derrotar al EI. Aunque por el momento todos los ojos están puestos en Rusia y su intervención aérea limitada, es Irán la única fuerza anti rebeldes que podría inclinar la balanza en una operación en el terreno que extirpe al EI.

Al día de hoy, Irán ha invertido miles de millones de dólares en Siria, desde armas a combatientes, desde préstamos a líneas de crédito. Ha intervenido a través de agentes, principalmente Hezbolá del Líbano, que ha perdido quizás 1.000 combatientes en Siria. Pero también, excepcionalmente, mediante el envío de algunos de sus propios soldados de la Guardia Revolucionaria a la batalla. También ha creado milicias independientemente de las fuerzas armadas sirias, con chiitas iraquíes, libaneses y reclutas locales. La participación iraní ha sido tan extensa que, según el Institute for the Study of War basado en Norteamérica, la estrategia de Teherán fue diseñada para asegurar que "pueda seguir persiguiendo sus intereses vitales si y cuando el régimen se derrumbe".

¿Habrá un salto de la intervención iraní en el conflicto, aprovechando la ventana de oportunidad que abre el cambio de posición de EEUU? Los EEUU decidieron desde el 29/9 suspender todo plan de armar a los rebeldes sirios después de conocerse que estos “rebeldes” entregaban municiones y armamento al frente Al Nusra, y más importante, Estados Unidos deja de insistir en la salida inmediata de Bashar al Assad optando por una “transición gestionada.”

7. Esto no quita que los roces entre EEUU y Rusia continúen, en el marco de que sigue abierta la brecha estratégica entre ellos como mostró la guerra de Ucrania. Más aun, cuando la movida rusa parecería poner a esta ya en el logro de sus objetivos de lograr un asiento en la mesa de conversaciones regionales e internacionales de la resolución del conflicto sirio. Frente a esto, Obama estará cada vez más frente a una opción de hierro: ya sea escalar su propia intervención militar en Siria, algo que se ha mostrado reacio a hacer por cuatro años, o suavizar sus condiciones de transición gubernamental en el marco de un conflicto regional en el que está perdiendo el control.







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