Juventud

Huelga de la UNAM (1999-2000)

Dos protagonistas de la huelga de la UNAM hablan del proceso

Reproducimos un fragmento de la entrevista a Sandra Romero y Aldo Santos, ex integrantes del Consejo General de Huelga (CGH) de la UNAM y referentes del Movimiento de Trabajadores Socialistas contenidas en el libro Juventud en las calles.

Sábado 6 de febrero de 2016 | Edición del día

¿Cuáles fueron los antecedentes de la huelga?

Sandra: En 1999, la burguesía necesitaba adecuar los planes educativos a las necesidades capitalistas. Quienes nos opusimos al intento de aumentar las cuotas en la UNAM con la modificación al Reglamento General de Pagos (RGP) que propuso la rectoría, no sólo heredamos la combatividad de las luchas estudiantiles anteriores, sino que sufrimos en carne propia el ataque neoliberal y el autoritarismo del régimen del priato.

¿Qué conclusiones sacaron de la huelga?

Aldo: La primera es que sin lucha no se logra nada, que los planes del gobierno no son decretos divinos que estén dados de una vez y para siempre, sino que con decisión y organización se pueden enfrentar. Al final el CGH no logró todo lo que se proponía y hoy la universidad sigue estando burocratizada, sigue avanzando su elitización por la misma política de las autoridades, pero el movimiento logró parte de sus reivindicaciones gracias a la lucha.

La segunda lección es que no podemos confiar en las instituciones ni en los partidos patronales, es decir, la necesidad de una postura políticamente independiente. En la huelga, el PRD mostró su verdadero rol, primero de contención y después de franca traición. Después de la huelga, muchos de los que pertenecían a corrientes perredistas ocuparon cargos en el gobierno del Distrito Federal o en la estructura burocrática de la UNAM. En cuanto a los miles de activistas que sostuvieron la huelga hasta el final, no conozco a nadie que se haya vendido.

Sandra: Nos dimos cuenta que no es necesario repetir los caminos que llevaron a derrotas anteriores, de las que tenemos que aprender para poder triunfar en nuevas luchas. El CGH fue una gran síntesis de experiencias previas, tomó elementos del ‘68 y de cada lucha que había vivido el movimiento estudiantil mexicano; supo capitalizar el sentimiento de hartazgo de la población hacia el PRI porque enfrentaba el mismo autoritarismo que enfrentaron muchas generaciones de mexicanos, que sufrieron la represión del mismo partido que duró 70 años en el poder y que hoy mismo nos gobierna.

El CGH fue satanizado porque se trató de un movimiento independiente que cuestionaba el poder de los partidos políticos patronales, de las instituciones, del gobierno, de la burguesía; por eso hubo una alianza tan fuerte en su contra. Eso indicaba que íbamos en el camino correcto.

También aprendimos que no basta con luchar, sino que es necesario construir en México una organización independiente, dotada de un programa y una estrategia revolucionaria, que pueda sacar las conclusiones de este tipo de procesos y llevarlos a la victoria.

¿Qué les gustaría transmitirles a los jóvenes que han apoyado la lucha magisterial contra la reforma educativa, que participan en manifestaciones contra la reforma energética y contra el alza en el precio del boleto del metro?

Aldo: Primero quiero reivindicar esa disposición a unir su lucha, a poner su tiempo, su esfuerzo y a veces hasta en riesgo su integridad con tal de respaldar al magisterio, porque ahora es más común ver protestas en muchos lados, pero cuando fue la huelga de la UNAM la situación era distinta. La huelga se dio en el contexto de un gran descontento popular, pero que en el plano nacional estaba siendo contenido y desviado hacia la salida electoral. No había tantas protestas como las que vemos ahora.

Hoy es más fácil encontrar jóvenes que están dispuestos a salir a las calles, pero en la huelga y en toda la década anterior muchos de nosotros crecimos en un ambiente más reaccionario, de mayor pasividad, de mayor reacción ideológica, entonces es enormemente significativo que los estudiantes y los jóvenes estén saliendo a las calles para apoyar a otros sectores sociales y para cuestionar los planes del gobierno.

Es también significativo que los estudiantes apoyen a los maestros porque éstos, como trabajadores, son un sector que tiene la fuerza para paralizar la industria, los servicios, el comercio y el funcionamiento de la sociedad en general, en este caso las escuelas, como lo vimos con los paros magisteriales.

Ahí está un aliado fundamental de la juventud que se proponga cambiar algo, porque finalmente son los trabajadores los que echan a andar todo. Creo que ese es el camino para el movimiento estudiantil, el de la organización independiente y la unidad con los trabajadores. A veces se gana, a veces se pierde, pero necesitamos sacar las conclusiones de cada lucha y fortalecer nuestra organización a todos los niveles para poder triunfar. El chiste es persistir. Como dicen, el camino a la victoria está plagado de derrotas, no es fácil, nos enfrentamos a un régimen político muy autoritario y represivo, a un sistema rapaz, pero vale la pena luchar y organizarnos si realmente aspiramos construir una sociedad comunista, sin explotación ni opresión.








Temas relacionados

Juventud    /    CGH   /    Huelga UNAM   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO