TRIBUNA ABIERTA

Dos casos emblemáticos en la lucha para la legalización del aborto en Argentina

Hasta ahora, el aborto ha sido no solo ilegal sino también una discusión principalmente clandestina y controvertida.

Martes 1ro de mayo | 11:55

El debate de este año destaca casos emblemáticos que han tenido una gran influencia en el derecho al aborto seguro y accesible. Los dos casos más conocidos y utilizados en los discursos tanto en contra como a favor de la legalización del aborto en Argentina son el Caso FAL y el Caso Belén. Aunque estos casos son distintos y los dos tienen roles importantes en la lucha feminista presente.

El aborto es un procedimiento bastante seguro si se realiza correctamente y en buenas condiciones de higiene. Sin embargo, en muchos países como Brasil, países africanos y asiáticos, los abortos todavía son ilegales así que las personas con la capacidad de concebir realizan abortos inseguros fuera de la sistema médico.

Según el instituto de Guttmacher, cada año en América Latina y el Caribe 5.3 de cada 1000 mujeres reciben tratamiento en Centros de Salud y hospitales públicos debido a complicaciones por un aborto clandestino. Muchas otras sufren complicaciones de abortos clandestinos sin atención médica.

En países como Argentina, que tiene restricciones muy estrictas en la interrupción de un embarazo, el riesgo legal y el estigma social y cultural impiden que las mujeres y personas gestantes tengan abortos seguros.

Un tercio de todas las muertes maternas en el país resultan de un aborto clandestino e inseguro. Además, en 17 de las 24 provincias, los abortos clandestinos son la causa principal de muertes maternas. Esas estadísticas muestran claramente que la inaccesibilidad al aborto seguro es una cuestión de salud pública. Mientras hay leyes para la educación sexual integral en las escuelas, es obvio que no es suficiente para mejorar la crisis de la salud pública.

En Argentina, la presión por el aborto seguro ha empezado gracias al movimiento de mujeres. Este año marca un capítulo nuevo en la lucha por la autonomía de los cuerpos de las mujeres y personas gestantes en el marco del primer debate en el Congreso sobre el tema del aborto legal.

Caso FAL: justicia para las víctimas de una violación

Una niña de once años, va a la escuela primaria con compañeros que solamente quieren jugar, pero su vida es distinta producto de los reiterados abusos perpetrados por su padrastro. Este caso fue presentado al Superior Tribunal de la Provincia de Chubut, en 2010 después de que la chica mencionada, interrumpió su embarazo con un aborto ilegal. La decisión de practicar un aborto fue eximida de pena por el tribunal y además fue mantenido por la Corte Suprema en una decisión emblemática en 2012 que cambió la ley nacional en tres medidas importantes.

El primer cambio de la ley es de cómo La Corte interpretó el código penal con respecto al aborto. Antes del caso FAL, el código decía que una persona gestante solo puede hacer un aborto después de una violación o si la persona tiene una deficiencia mental.

Sin embargo, el caso FAL resultó en un cambio del código que permite a todas las personas gestantes que fueron violadas realizar un aborto sin consecuencia legal porque los jueces sostuvieron que es un derecho fundamental. Además, los médicos en ningún caso deben requerir autorización judicial para realizar abortos a una mujer que fue víctima de una violación, solo necesitan una declaración jurada de la víctima que diga que el embarazo es producto de una violación.

Finalmente los jueces no pueden prevenir o impedirle a una persona acceder a un aborto si fue una víctima. Este caso no solo instigó un cambio legal sino también, mostró el derecho sobre sus propios cuerpos a todas las víctimas de violación.

Caso Belén: el sistema médico y el acceso a la atención médica de mujeres

Dos años después de la decisión emblemática en el caso FAL, en 2014 un tribunal argentino se enfrentó nuevamente con un caso y una decisión final compleja sobre el mismo tema. La mujer , llamada Belén, un nombre elegido para proteger su identidad, entró al hospital en la madrugada del 21 de marzo. Según los hechos presentados por la fiscalía de la Sala III de la Cámara Penal de Tucumán, Belén fue al baño en el hospital con trabajo de parto y dio a luz. Ella mantiene hasta la fecha de hoy que no sabía que estaba embarazada.

La Sala III la condenó a ocho años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Sin embargo, después de casi 900 días encarcelada, la decisión fue apelada en la Corte Suprema de Tucumán a causa de un serie de malos manejos en el proceso legal incluyendo la falta de evidencia de ADN, la violación del secreto profesional, la vulneración de la confidencialidad médico-paciente y la representación deficiente. La absolución fue la sentencia que dictó el tribunal, pero nada le va a devolver los días que le arrebataron dentro de la cárcel. Sin embargo su caso es un ejemplo de lucha.

Un aspecto integral en la liberación de Belén fueron las marchas y el movimiento por los derechos de las personas gestantes que lucharon contra la injusticia de la sentencia judicial. Miles de personas en todas las provincias y en las ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, marcharon el 12 de agosto de 2016 por justicia para Belén.

La presión causada por estas marchas, juntocon la influencia y denuncias sobre la sentencia de personajes públicos y organizaciones muy reconocidas como Amnistía Internacional apoyaron la apelación de Belén y su abogada y su liberación de la cárcel el 16 de agosto 2016. Igualmente, el caso FAL tuvo un gran impacto en la movilización de la gente en todo el país en la lucha por el derecho humano de tomar decisiones sobre sus cuerpos y un mejor acceso a la contracepción.

Estas instancias de movilización forman parte del gran movimiento #niunamenos, que empezó en 2015 para llamar la atención sobre los femicidios y ahora propugna un espectro amplio de los derechos femeninos.

Estos dos casos fueron emblemáticos y dejan a la luz que el aborto es un tema de salud pública pero también es una decisión individual de cada mujer. Ambos casos son extraordinarios y empezaron el proceso necesario de echar luz sobre la importancia del acceso al aborto legal, seguro y gratuito para todas las personas, para evitar consecuencias negativas sobre la salud de personas gestantes que hacen abortos clandestinos e ilegales. El caso FAL destaca una situación en que el embarazo fue el resultado de una violación atroz cuando la víctima tenía muy pocos años. Entonces es evidente que un cambio en las leyes es necesario para proteger a las víctimas de violaciones.

Por otro lado, el caso Belén muestra una situación de aborto espontáneo que, en la opinión de mucha gente, fue inevitable. Quizás a causa del estigma existente sobre el tema, el caso fue manejado sin cuidado, resultando en la pérdida de más de dos años en la vida de Belén. Aunque los dos casos involucran situaciones y circunstancias legales distintas, ambos han jugado un rol central en sentar un precedente legal para personas gestantes que necesitan interrumpir un embarazo.







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