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Don Coto: el padrino de las góndolas

Allá por el 2000 me tocó trabajar en uno de sus supermercados, traigo algunos recuerdos. Hoy oculta los casos de Covid y amenaza a sus trabajadores, todo bajo la impunidad que le da la cobertura mediática.

Patricio del Corro

@Patriciodc

Martes 23 de junio | Edición del día

El lado OSCURO de Alfredo COTO. Detrás de la publicidad viene la violencia y la impunidad. #AS - YouTube
  •  Ayer salieron a la luz nuevas denuncias de contagios de coronavirus en los locales de Coto. Ya me voy a meter en eso, pero primero hablemos de Alfredo Coto... A Coto lo conocemos. Es el dueño de la cadena de supermercados con más de 120 sucursales y unos 20.000 empleados; una de las personas más ricas del, país con una fortuna que ronda los mil millones de dólares.

    Sus negocios en general son muy amplios, y los negocios en blanco también. En los últimos años se extendió hasta llegar a la construcción en Miami. Para eso se asoció con la lujosa marca de autos Aston Martin para hacer una lujosa torre de 66 pisos.

  •  Se ve que algunos de sus extensos negocios estaban flojitos de papeles porque, según los datos que en su momento había publicado Horacio Verbitzky cuando Cambiemos asumió el poder, Don Alfredo aprovecho y blanqueó 7000 millones de pesos. Para ese momento eso equivalía a unos 450 millones de dolares. Fue uno de los que encabezó esa lista de patriotas empresarios y terratenientes nacionales que se la fugaron toda.
  •  Para Coto la vida de sus trabajadores nunca valió mucho. Recordaba que para finales del 2017, en la sucursal cerca del Jardín Botánico (una de las zonas más exclusivas de la ciudad) Matías Morales, un pibe de 19 años y padre de una beba que tenía un mes. Trabajaba ahí cuando se cayó hasta el 4 subsuelo por el agujero de un montacargas en mal funcionamiento. En ese momento los controles tampoco valían para sus supermercados.

    Al otro día la sucursal abrió normalmente. Era diciembre y había que seguir llenando los bolsillos de Coto.

  •  La vida de los clientes tampoco nunca le importó mucho. Sino acuerdense de Vicente, ese jubilado de 70 años que hace menos de un año murió en las puertas del Coto de San Telmo después de recibir una golpiza de la seguridad de la empresa. “Lo tiraron al piso y lo empiezan a patear” dijeron los testigos. Vicente, de nuevo, con 70 años, jubilado, había querido llevarse un aceite, un queso y dos chocolates. Muchos testigos fueron amenazados y los medios recién cubrieron el hecho cuando se hizo viral en las redes.

    Vamos a ver cómo la violencia, la cobertura mediática y la impunidad son una constante en la vida que rodea al padrino de las góndolas.

  •  Poco tiempo después, en una cena de la AEA, entre una suave música y los ruidos de las copas, Coto le respondía así al periodista Alejandro Bercovich sobre el crimen de Vicente: “Hay versiones y versiones”, “Nadie mató a nadie” “hagan la nota que tengan que hacer”... “no sé si puede volver a pasar”.
  •  Ahora con la pandemia sus métodos vuelven a salir a la luz. Contagios en las sucursales de Retiro, Once, Lugano, Flores, Quilmes (con 28 contagiados) y Lanús son algunos de los que por ahora salieron a la luz. ¿Cuál fue el protocolo de la empresa? Amenazar de muerte a alguno de sus delegados. “El tema de coronavirus en Coto está blindado. No nos permiten hablar públicamente sobre coronavirus” dijo uno de ellos.
  •  ¿Un hecho aislado? Para nada.
    Ayer se dio a conocer un video de Eduardo Búfalo en la sucursal de Lanús, haciendo sus correspondientes llamados y amenazas para que no se cerrara la sucursal frente a la denuncia de 10 casos de covid. La sucursal siguió abierta.

    Fue también quien se hizo cargo del arsenal que tenían en un supermercado de Caballito. Tenían: 27 armas de fuego, 227 granadas, 41 proyectiles de gases lacrimógenos, 2 de lanzamiento, 3886 municiones, 14 chalecos antibala, 22 cascos tácticos, 9 escudos antitumulto, un revolver sin declarar, tres armas de fuego registradas a nombres de otros usuarios, un revolver inscripto a nombre de Alfredo Coto pero… con su número de serie adulterado; ocho escopetas que tenían pedido de captura (¿a quién no le pasa?), dos lanza-gases con sus números de serie borrados y una ametralladora con un silenciador. Siempre útil en un supermercado.
    El mismo Don Alfredo reconoció que las armas y municiones estaban allí por “los graves y reiterados hechos de violencia que se generaron contra locales y dependencias de la empresa, en particular, en los últimos 20 años”, algo que vinculó a las organizaciones sociales.

    Les espoileo la película, a Coto padre, a Coto hijo y a Bufalo le dictaron falta de mérito. Igual no iban a creer que en Argentina algún empresario iba a rendir cuentas.

  •  Cuando Coto habla de los últimos 20 años se refiere también a lo que fue el 2000/2001. En esos años yo tenía 17-18 años y trabajaba en esa cadena de supermercados donde “Don Alfredo” pagaba $220 mensuales la jornada de 36 horas semanales.

    Se aprovechaba de la desocupación y la pobreza en aumento, como lo hace hoy. Por eso también me acuerdo que cuando llegaba fin de año había movilizaciones a los supermercados por comida. Te ofrecían $20 para quedarte en los locales o para ir al centro de distribución y cuidar con palos las riquezas de Coto.

  •  Y a todo esto ¿y los sindicatos? Siempre mantuvo una excelente relación con la cupula del sindicato de Comercio, tanto Ramon Muerza como Armando Cavalieri, que le han permitido siempre sus ganancias en base a la explotación de los trabajadores y trabajadoras. El sindicato de comercio de Lanus ayer sacó un comunicado, que nos quedemos tranquilos que durante la semana van a testear a sus trabajadores.
  •  Violencia, la cobertura mediatica y la impunidad son una constante ¿Quieren comprobarlo? Googleen sobre los casos de contagios en los supermercados. Lo único que van a encontrar en los grandes medios son las costosas pautas que paga Don Alfredo, para que te lleguen las ofertas y nunca lo que está pasando.
  •  En cada crisis los Don Alfredo y los de su clase, siempre buscan hacerse más ricos a costa de los laburantes. Y siempre recordá que si no los enfrentamos no van a dejar de hacerlo. Eso es el capitalismo.

    Por eso cuando escuches que te quieren vender el “hay que tirar para adelante” con esta clase empresaria, mejor desconfiá.






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