Política

GATILLO FÁCIL

Doctrina Chocobar: la Justicia tucumana encubre a los asesinos de Facundo

Familiares y amigos de Facundo realizaron una movilización desde el barrio Juan XXIII hasta el Palacio de Tribunales. Denunciaron amenazas, hostigamiento y tiraron abajo la perversa versión oficial pergeñada por la policía, avalada por la Justicia y el Gobierno.

Juan Lobo

@CanisLupus1917

Martes 13 de marzo | Edición del día

Los vecinos, familiares, y amigos de Facundo Ferreira, el niño de 12 años asesinado a quemarropa por la policía, realizaron una marcha desde el populoso barrio Juan XXIII (conocido como "La Bombilla") donde reclamaron a viva voz por el esclarecimiento del homicidio y exigieron la inmediata detención de los policías implicados. Al paso de la marcha fueron provocados constantemente por los policías que pasaron cerca de la marcha.

Tenían previsto ser recibidos por la fiscala que investiga el caso, Adriana Giannoni. La fiscala abrazó la versión oficial, es decir aquella que armaron los policías, como única hipótesis de investigación. Esta señala que los policías repelieron una agresión a tiros, en el medio de la cual Facundo recibió un impacto que entro por la nuca, salió por su frente, y esa misma bala le rozó la cabeza de J., quién conducía la moto.

Graves irreguladidades

Ni bien trascendió el caso hubo una campaña desde las fuerzas policiales apuntando a ensuciar a J. y su entorno, campaña a la quese sumó el ministro de Seguridad Claudio Maley. Mientras tanto, en esas horas claves, se iban perdiendo —o las iban haciendo perder— pruebas claves como la moto en la que se desplazaban los jovenes. Según la propia fiscala "desapareció", mientras que la familia asegura que la habrían prendido fuego. ¿Ocultaba más impactos de bala?

Otra contradicción muy grave es que el mismo jueves, horas después de que murió Facundo, la fiscala les aseguró que la prueba de parafina había dado negativa. Luego cambió la versión inicial, asegurando que el resultado es positivo sin explicar las circunstancias en que cambiaron. La prueba es realizada por la Policía Científica.

Incluso esto no es una prueba de que él mismo haya disparado un arma. Los residuos de disparo pueden viajar más de 1 metro respecto de la ubicación de la pistola disparada. Testigos afirman que el balazo se lo dieron a esa distancia, 1 metro, ¿Cómo puede dar el resultado negativo y después positivo? ¿Qué sucedió con la moto?

Al igual que con los casos de Ismael Lucena y Alexis Noguera —asesinado el mes pasado—, los policías depositaron los cuerpos en un Centro de Salud, mintiendo que fue víctima de un accidente de tránsito. Al llegar los familiares se enteran que ya estaba muerto por un arma reglamentaria de la policía.

Plantando pruebas y torciendo pericias

El abogado de J., el joven que conducía la moto, adelantó hace unos días que “es totalmente falso que iban armados y que van a impugnar las pruebas que presentaron los efectivos porque consideran que son una mentira”.

El letrado aseguró que los policías plantaron las armas (un supuesto révolver calibre 22 que nunca apareció, mientras que en el acta policial se hablan de dos) y que manipularon la prueba del dermotest que dio inicialmente negativo. “Le dispararon a menos de dos metros, es muy alevoso”, sostuvo.

Rita, tía de Facundo, señaló que “la fiscal se lo dijo a mi mamá personalmente y aseguró que el test salió negativo, por eso el otro chico (J.) salió en libertad. Ahora salen a decir que ese test dio positivo y no es así”.

Juana Herrera, madre de J., además denunció que “en ningún momento lo llevaron al hospital” sino que aún herido lo trasladaron a la comisaría. Y añadió: “Si la gente no se hubiera arrimado (al lugar de los hechos), lo matan. Esa es la gran policía que tenemos en Tucumán.”

La tía de Facundo también denunció que el pasado viernes la policía hizo una entrada brutal al barrio, con helicópteros, tiros al aire, y decenas de vehículos, con el fin de amedrentar a los jóvenes y realizar detenciones arbitrarias. En esa razzia, un policía se acercó a la casa a amenazarlos: “la próxima bala va para el otro chico". Sostuvo también que "la fiscal nos mintió. Dijo que iba a hacer justicia por Facundo y a las tres horas que nos entregaron el cuerpito los policías ya estaban libres”. Ni siquiera declararon.

La versión oficial, comunicada en boca del subjefe de la policía Picón afirma que los jóvenes circulaban de "forma sospechosa" en tres motos, que al girar la esquina realizan disparos a los policías que responden para “repeler el ataque”. Allí advierten que la moto en la que iba Facundo cae y se detienen para “auxiliar al sujeto caído” y llaman al 107. Pues bien, un testigo le comunicó a la familia que vio el hecho y que el auxilio brindado al joven consistió darlo vuelta a patadas, la primera en el rostro. Ahí comprueban que había fallecido producto del balazo.

Esta versión coincide con el estado en que lo encontraron los familiares. “Entré a cambiarlo al cuerpo en la morgue y en la espalda estaba lleno de marcas de balas de goma, y en las piernas también. Tenía en la cara la marca de una suela de borcego y un raspón sobre el labio en el otro lado”, dijo su tía.

Brutales maniobras de la fuerza policial y el gobierno amplificada por los medios de comunicación para justificar la muerte de un niño. La Justicia también se sumó a la cruzada aceptando como verdad los torpes relatos policiales, que repiten el mismo repertorio: plantar pruebas para inventar un enfrentamiento donde las víctimas siempre son fusiladas por la espalda.

Tras la venia oficial del gobierno macrista a la llamada “doctrina Chocobar” (por el oficial que acribilló a balazos, también por la espalda, a un joven que iba huyendo) se advierte un crecimiento alarmante del uso de armas de fuego por parte de las fuerzas de seguridad. En Tucumán el gobierno de Manzur aceptó el convite con entusiasmo y sólo en lo que va del 2018 hay ya tres víctimas mortales a causa del gatillo fácil en la provincia.

Los policías que asesinaron a Facundo Ferreira habían sido demorados pero frente al argumento de que actuaron en defensa propia fueron liberados. Han usado el libreto que Patricia Bullrich le ha dado a todos los autores de gatillo fácil, posiblemente fraguando también un dermotest, como hicieron con el joven mapuche Rafael Nahuel, a quién ensuciaron durante días hablando de un resultado positivo, que terminó siendo negativo.

Todo el dolor y la rabia de la familia la sintetizó Rita, tía de Facundo Ferreira, cuando caracterizó a la útlima hazaña de la fuerza policial: “esto es lo que son para mí: unos mataniños”.

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