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Docentes: nueve razones para parar este 24 de agosto

Este miércoles la docencia parará en todo el país. Sobran los motivos para transformar esta medida en un plan de lucha nacional. La Izquierda Diario te invita a que envíes tus razones.

Ariel Iglesias

Comisión Directiva de SUTEBA/Dirigente de la Marrón

Martes 23 de agosto de 2016 | Edición del día

La conducción “celeste” de la Ctera -Sonia Alesso, Roberto Baradel y Eduardo López- convoca a un paro con la intención de descomprimir la bronca que hay en las escuelas. Intentan mejorar la imagen de una central sindical que no pasó la prueba a principios de año, cuando dejó a la docencia de decenas de provincias luchando sola.

Para eso buscan aliados tanto en la CTA de Pablo Micheli como en los sectores díscolos de la CGT que responden al dirigente bancario Sergio Palazzo. Por abajo la bronca se extiende y la necesidad de un plan de lucha nacional se hace cada vez más urgente para todos los trabajadores. Por su parte, la CGT ayer se reunificó parcialmente, cambiando las caras para seguir la tregua con el Gobierno.

Entre los trabajadores se discute la necesidad de frenar el brutal tarifazo y ajuste. Esto sólo será posible con un plan de lucha que lleve a ser miles en las calles los días que haya audiencias por las tarifas de los servicios. El desafío entonces es que cada docente sea protagonista, junto con estudiantes y familias, organizándose desde cada escuela, con asambleas por establecimiento, barrio, seccional y provincia, por todas las demandas: en defensa de la educación pública y contra el ajuste. Sobran los motivos para salir a luchar.

1- El salario no alcanza. La inflación está cercana al 50 %, con un aumento de tarifas del 400 %. El salario docente perdió un importante porcentaje de poder adquisitivo. No es casual que las ventas de productos de la canasta básica hayan caído casi un 6 %. El salario pactado por Ctera para toda la docencia del país, y los salarios negociados por provincia, ubican los ingresos muy por detrás de la canasta básica familiar, hoy valuada en $ 20.000. Mientras tanto, la nueva residencia de María Eugenia Vidal costó $ 660.000 y diputados y senadores presentan declaraciones juradas por $ 1.280 millones mostrando la opulencia de sus bolsillos como casta política.

Es necesario un salario mínimo igual a la canasta básica familiar por un cargo, o su equivalente en horas cátedra, para terminar de naturalizar los dos o tres turnos para poder vivir. Para eso, las paritarias deben reabrirse con la lucha. En este sentido Nicolás del Caño, excandidato presidencial del Frente del Izquierda, presentó un proyecto para que todo trabajador gane un sueldo mínimo igual a la canasta familiar y que todo diputado cobre lo mismo que un docente.

2- Cada vez más estudiantes están por debajo de la línea de pobreza. El segundo semestre arrancó con más de cuatro millones de nuevos pobres, según informes del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) junto al Instituto de Economía Popular (Indep). Un nuevo estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) arrojó una cifra que muestra la delicada situación social en el país. El 30 % de la infancia argentina es pobre, un total de cuatro millones de niñas, niños y adolescentes de entre 1 y 17 años. Mientras que un 8,4 % es “extremadamente pobre”.

Por eso este miércoles también se suma el reclamo por un boleto educativo gratuito para estudiantes y trabajadoras y trabajadores de la educación. También se exige un plan de becas para que se puedan terminar los estudios y trabajo genuino para toda la juventud, lo que acabaría con la precarización laboral.

3- El ajuste llegó a la comida de las escuelas. Nadie niega el impacto de una mala alimentación en la educación de niñas, niños y adolescentes, más cuando la pobreza llega a 34,5 %, según un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA). Sin embargo María Eugenia Vidal este año ordenó que miles de estudiantes coman sólo arroz y fideos. El plan de Cambiemos consiste en cupos recortados, viandas en mal estado, un menú no acorde para el desarrollo de las y los estudiantes y sus necesidades, sabiendo que hoy 3 de cada 10 ya están por debajo de la línea de la pobreza.

Mirá el programa especial de La Izquierda Diario TV, conducido por Nicolás del Caño

4- El tipo de jornada laboral docente impacta negativamente en la propuesta educativa y en la salud. El presentismo impone un elevado nivel de sobrexigencia para la docencia. Más cuando implica un porcentaje significativo de un salario que no alcanza, como ocurre con el nuevo Ítem Aula mendocino. Esto lo comprueba la encuesta realizada por Ctera sobre salud laboral docente. El 79,5 % de las y los docentes concurren a trabajar en estado de enfermedad. Otro informe de la Dirección de Sanidad Escolar de la Nación señala que más de un 20 % de las y los docentes está en período de licencia prolongada o realiza tareas pasivas en las escuelas como consecuencia de las enfermedades laborales. Además, más del 35 % padece enfermedades psicológicas como el conocido síndrome de Burn Out, o “cabeza quemada”. Nada extraño para la cotidiana multitarea que realiza hoy la docencia. Ansiedad, irritabilidad, insomnio y contracturas son algunos de los síntomas más frecuentes en el colectivo docente. Los problemas psicológicos son, en gran medida, consecuencia de las condiciones sociolaborales en que se ejerce este trabajo.

Se reclaman mejores condiciones de enseñanza. Para eso es necesario reformar la jornada laboral docente con un salario mínimo igual a la canasta familiar por seis horas. También incorporar un tope de dos tercios del tiempo frente al curso para que el resto esté destinado a otras tareas como corrección, preparación de clases y capacitación en servicio. Asimismo se reclama adecuar las escuelas para reducir los niveles de ruido que atentan contra la salud vocal. También se pide aumentar el presupuesto para tener una mejor atención en la salud, con un sistema integral que pueda prevenir las enfermedades docentes. En contraposición con el plan del macrismo de aumentar la edad jubilatoria, como ya hizo Roxana Bertone (FpV) en Tierra del Fuego, se pone a la orden del día la pelea por una jubilación optativa a los 25 años de servicio, sin límite de edad, y con el 82 % móvil.

5- Más presupuesto para terminar con los problemas de infraestructura. Los problemas edilicios -techos caídos, escuelas inundadas y un sinfín de denuncias que llegan a La Izquierda Diario desde todo el país- son moneda corriente en la educación pública. Por esto, y por los crecientes subsidios a las empresas educativas, aproximadamente más de 300.000 alumnos se fueron de las primarias estatales en la década kirchnerista. Los datos oficiales confirman “una tendencia que se mantiene firme desde 2003: la escuela primaria estatal perdió 333.274 alumnos en estos diez años, lo que supone una caída del 8,9 %. En ese mismo período las privadas ganaron 218.086 estudiantes: aumentaron su matrícula en un 22,5 % (…) En total, el nivel medio incorporó 428.618 alumnos entre 2003 y 2012, aunque el crecimiento fue mayor en las privadas (16,7 %) que en las públicas (11,2 %)”. La Ciudad de Buenos Aires es un claro ejemplo privatista. Mauricio Macri aumentó casi 5 % el presupuesto total para la gestión privada, elevando del 15.8 %, en 2007 al 19.6 % en 2014. Esto implicó un salto de $ 2.103 millones acumulados en ocho años. Este es el modelo que quieren profundizar en todo el país.

También estará presente la demanda por un presupuesto nacional de emergencia para la educación de un 10 % del PBI en base al quite progresivo de subsidios a la educación privada y al no pago a los fondos buitres. Este financiamiento es necesario para implementar un plan integral de construcción de escuelas en todos los niveles, que garantice vacantes en la educación pública a todos los chicos desde los 45 días.

6- En la mayoría de las provincias no hay licencia por violencia de género. Es de vital importancia para las trabajadoras de la educación poder contar con un marco de protección legal frente a situaciones de violencia de género. Esto permitiría una respuesta transitoria e inmediata para realidades que no sólo implican un gran sufrimiento sino que suponen un riesgo para la vida de las mujeres. El Estado debe arbitrar todos los medios para proteger y asegurar su integridad y la de sus familias. En las escuelas las mujeres son mayoría, muchas son sostenes de hogar teniendo que vivir con los magros salarios docentes. Las situaciones de violencia de género pueden transformarse en un callejón sin salida, por eso es clave garantizar la continuidad laboral sin afectar el salario. La realidad nos muestra que muchas veces se acude a licencias (por psiquiatría, por tratamientos breves, etc.) que no reflejan el verdadero padecimiento de la violencia machista, sus secuelas físicas y psicológicas, lo que implica una legitimación y su perpetuación.

Gracias a la lucha, organización y movilización de las organizaciones sociales, de mujeres, sindicales y políticas se logró la libertad de Belén. Un gran triunfo que fortalece la lucha por la anulación definitiva de su condena y para conquistar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Para ser miles de trabajadoras de la educación en el Encuentro Nacional de Mujeres, que este año tendrá lugar en Rosario, es necesario que se garanticen económicamente los viajes desde los sindicatos y se convoque a reuniones abiertas a todas las docentes, auxiliares y trabajadoras de cocina. Todo esto al servicio de poner en pie un movimiento de mujeres para conquistar todos los derechos.

7- Rechazo de la evaluación educativa externa. Las evaluaciones estandarizadas a estudiantes y docentes son una política que pretende restarle responsabilidad al Estado depositando las culpas dentro de las escuelas. Las experiencias en otros países marcan que una segunda etapa trae aparejado atar el salario y la estabilidad docente a los resultados, sin contemplar las múltiples y diferentes realidades de las escuelas. Estas evaluaciones verticalistas, según diseños de consultoras privadas y modelos que ya fracasaron en otros países, son parte de un sistema competitivo entre pares que no mejora la educación. Tienen como objetivo último establecer mecanismos disciplinadores que avanzan contra los derechos estatutarios y profundizan las políticas que comenzaron a implementarse en nuestro país desde la década del 90.

Leé también La “revolución educativa” de Mauricio Macri

8- No a los despidos en educación. Basta de vaciamiento y cierre de programas educativos. Ya se cuentan por miles las trabajadoras y los trabajadores de la educación de todo el país que ven peligrar su trabajo. Las modalidades han sido diferentes en cada sector, pero tienen en común aprovechar la precarización que ha dejado el kirchnerismo luego de doce años. Los que han tenido mayor repercusión mediática han sido los despedidos del Plan Conectar Igualdad. Pero la precariedad y despidos encubiertos avanzan en todos los programas. En el Plan FinEs siguen los contratos cuatrimestrales que desconocen derechos básicos como vacaciones o licencia por maternidad. En las orquestas y coros nacionales están protestando porque hace más de cinco meses que no se le paga a miles de docentes, que dan talleres a los más de 18.000 jóvenes que intervienen en el programa. Los trabajadores y las trabajadoras del Instituto Nacional de Formación Docente denunciaron esta misma semana amenazas de despidos, abusos y maltrato laboral por parte del ministro Esteban Bullrich.

9- Por un plan de lucha nacional. Por todos estos motivos unir a la docencia con el conjunto de la clase trabajadora y exigir a todas las centrales sindicales que rompan la tregua con el Gobierno, convocando a un paro general de 36 horas, con movilización a la Plaza de Mayo al mediodía para que puedan llegar todos los trabajadores desde los diferentes puntos del país. Sólo así se podrá derrotar el aumento de tarifas, la inflación y el ajuste en curso.







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