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Doce senadores dejan la bancada del PRD mexicano: una crisis que se profundiza

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) acaba de perder una docena de senadores que crearán un bloque independiente, llevándose por supuesto sus sueldos y privilegios millonarios.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Jueves 30 de marzo de 2017 | Edición del día

El nombramiento de Dolores Padierna como nueva coordinadora del "partido del sol azteca" (como se conoce al PRD), en reemplazo de Miguel Barbosa, desencadenó el éxodo. Varios de ellos habían declarado su apoyo al líder del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Los senadores díscolos anunciaron también la conformación de una bancada independiente, la cual sería aliada de AMLO en el Senado.

Entre los que abandonaron la bancada están, además de Barbosa, Alejandro Encinas vinculado al ex líder moral del PRD Cuauhtémoc Cárdenas, y Mario Delgado, quien fuera funcionario de la administración de Miguel Ángel Mancera, señalado por casos de corrupción en la construcción de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Declararon que participaron en un encuentro con López Obrador: “Nos ha hecho una invitación a participar en este cambio y en esta transformación en el 2018, en eso giró la reunión”.

La bancada del PRD quedará reducida ahora a sólo ocho senadores, apenas por arriba de la representación del Partido Verde Ecologista de México y del Partido del Trabajo, que cuentan cada una con siete curules.

Este éxodo es un nuevo momento de la crisis del sol azteca, que se expresó en los últimos meses con la salida de varios funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México y el apoyo de Miguel Ángel Barbosa al Morena. El escándalo reciente en torno a la propiedad millonaria que su presidenta Alejandra Barrales tiene en Miami, también impactó duramente al PRD.

El ascenso de López Obrador es un foco de atracción para franjas de la jerarquía de un partido golpeado desde hace por lo menos tres años.

El sol azteca, la vieja “pata izquierda” del régimen de la alternancia democrática que contuvo el descontento con los anteriores gobiernos priistas y panistas, fue repudiado por muchos de sus votantes después de los acontecimientos de Ayotzinapa. El presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, y Angel Aguirre, gobernador de Guerrero, llegaron a sus puestos bajo las banderas de este partido.

El PRD, firmante del Pacto por México junto al PRI y al PAN, fue correctamente visto por cientos de miles que se movilizaron en las calles al grito de ¡Fue el Estado! como parte de la “casta política” responsable de la corrupción, el ataque a los derechos humanos y a las conquistas del pueblo trabajador. La pata izquierda del régimen asesino quedó en evidencia. Eso fue la base de la debacle actual.

Las pasadas caídas electorales del sol azteca las capitalizó el Morena. Lo que se anuncia para el 2018 es una verdadera catástrofe. Muchos abandonan el barco perredista antes de que las llamas lo devoren. Buscan un lugar en el Morena, que encabeza las encuestas presidenciales y que en el Estado de México está compitiendo, de forma inédita, con el candidato oficialista Alfredo Del Mazo.

AMLO y los perredistas, juntos nuevamente

Hasta ahora, AMLO se mostró renuente a cualquier alianza con el PRD. Confía en que su ascenso en las encuestas empuje aún más el éxodo de la jerarquía perredista. Y que con ello venga también parte de la estructura clientelar que el perredismo construyó a nivel nacional por casi 3 décadas. Esto puede ser definitorio para AMLO, quien está en una búsqueda contrarreloj para extender la influencia del Morena más allá de su bastión en la zona metropolitana y el sur del país.

El acercamiento de sus ex-correligionarios no es un hecho aislado. Antes incorporó a su equipo de campaña a empresarios como Alfonso Romo y personajes cercanos a TV Azteca y Televisa, como Esteban Moctezuma y Marcos Fastlicht , con sobrados vínculos con el ex presidente Ernesto Zedillo y la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, como planteamos aquí.

Recientemente, AMLO presentó su “Acuerdo político de unidad por la prosperidad del pueblo y el renacimiento de México”; que en Chiapas, Michoacán y Tabasco concitó la adhesión de empresarios locales, así como funcionarios públicos pertenecientes al PRD y al PRI.

Millones de trabajadores y jóvenes votaron en las elecciones pasadas por Morena, con la ilusión de que era una alternativa frente a los partidos tradicionales. Sin embargo, AMLO teje sus alianzas con quienes avalaron o impulsaron la precarización laboral, las reformas estructurales contra los trabajadores y el ataque a los derechos humanos.

La integración de empresarios y políticos provenientes de la “mafia del poder”, pretende enviar una clara señal: su programa de gobierno, en caso de llegar a la presidencia, no cuestionará los intereses de los empresarios ni al régimen político responsable de la situación en la que vivimos el pueblo trabajador. Y sin ello no es posible resolver satisfactoriamente las demandas y las aspiraciones de las grandes mayorías.

Los trabajadores, las mujeres que luchan por sus derechos, y la juventud combativa tenemos que construir una alternativa propia, independiente de los partidos al servicio de los empresarios.







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