XXXI ENCUENTRO NACIONAL DE MUJERES

Doble vallado en el acto de apertura: ¿el Encuentro de Mujeres somos todas?

Una nueva plenaria de la Comisión Organizadora en el Centro Cultural Fontanarrosa abrió nuevamente el debate: vallas en el escenario para el acto de apertura y el problema de la “seguridad”.

Miércoles 14 de septiembre de 2016 | Edición del día

Empezó la cuenta regresiva hacia lo que será el Encuentro Nacional de Mujeres más importante de los últimos años por la numerosa participación que se espera recibir con más de 60.000 mujeres que arribarán desde todos los puntos del país a la ciudad de Rosario.

En la pasada plenaria, que están teniendo lugar todos los lunes, se abrió un importante debate sobre lo que será el acto de apertura: integrantes de la agrupación Pan y Rosas se opusieron a la definición de cerrar el escenario con un doble vallado para impedir el acceso. Por su parte, el Partido Comunista Revolucionario (PCR) y Patria Grande se hicieron eco del discurso que impera en los medios de la ciudad y exigieron el doble vallado para resguardar la “seguridad” de la Comisión Organizadora. Las militantes de Pan y Rosas rechazaron la definición y plantearon que se trata de una medida restrictiva para cercenar la palabra en el acto de apertura como ya ha ocurrido en encuentros de otros años.

Virginia Grisolía, dirigente de Pan y Rosas y referente del Frente de Izquierda de Santa Fe sostuvo al respecto: “Lo que se considera “inseguro” es que haya múltiples voces y posiciones en el acto de apertura. El vallado es para impedir que las mujeres ajenas a la minoría que conduce la Comisión Organizadora tomen la palabra como sucedió en el 29° Encuentro en Salta cuando Rocío Girat, víctima de violación sistemática por parte de su padre que era oficial de la Armada, se acercó al escenario a llevar su voz y el PCR, miembro de la Comisión Organizadora, se lo impidió con un cordón de seguridad y violencia física".

Los argumentos usados por el PCR y Patria Grande se refirieron a la situación política de la provincia y los reclamos por “seguridad”, apelando a la necesidad de proteger a la Comisión Organizadora. Este discurso fue puesto de “moda” por los sectores más de derecha de la sociedad que terminará con la militarización de la ciudad con miles de gendarmes de la mano de Macri y Lifschitz.

Ante esta situación, Grisolía finalizó: “Aunque digan que “el Encuentro somos todas”, la realidad nos muestra otra cara. No hay ni un solo fundamento para poner vallas más que el de hacer del acto un acto restrictivo. Desde Pan y Rosas, que venimos participando de la Comisión Organizadora, repudiamos esta definición y nos diferenciamos de la misma”.







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