Mundo Obrero Chile

8 DE MARZO

Investigación muestra inestabilidad laboral de las mujeres y prejuicios de género en la minería

Ad portas a la marcha del día de la mujer trabajadora, es que debemos volver a poner en el centro discusiones de las condiciones laborales de las mujeres, quienes sufren dobles jornadas de explotación, bajos sueldos y el peso de las labores domésticas. De esto y mucho más trata la investigación periodística de de Jimena Colombo y Javiera Márquez.

Martes 6 de marzo

Sucesos como los de la mina de Codelco, El Teniente se replican, a pesar de que se han generado ciertas políticas que están orientadas a combatir la desigualdad laboral. Medidas que van desde la instalación de salas cunas hasta cuotas de trabajadoras respecto a la dotación de trabajadores.

También hay que destacar que muchas veces el acceso al empleo para las mujeres es bajo el subcontrato, y generalmente trabajando en empresas ligadas al aseo y la alimentación.

Enmarcado en la próxima movilización del 8 de marzo y el llamado de paro internacional en el día de la mujer trabajadora es que es pertinente recomendar la lectura de "División sexual del trabajo en El Teniente-Codelco", donde podemos encontrar entrevistas a distintas trabajadoras y dirigentas acerca de las condiciones laborales en estas minas, las políticas de género que se han ido implementando, sus avances y límites en la materia.

Trabajadoras de El Teniente

El trabajo en las empresas mineras está masculinizado. La cantidad de trabajadoras que accede a empleos en este rubro alcanza pequeñas cuotas, siendo evidentemente menor en cargos de dirección. Además de que culturalmente a las mujeres le relegan trabajos en otras áreas, las mismas condiciones laborales de ellas dificultan que puedan permanecer en el trabajo, dado a tener que asumir el trabajo doméstico y cuidado de los hijos, lo cual hace que ocurran situaciones de incompatibilidad entre aquello con las condiciones del trabajo asalariado.

La tesis recoge así testimonios de trabajadoras respecto a sus condiciones laborales y a cómo perciben distintas áreas de lo que significa trabajar en esas empresas de estas características, donde la participación de la mujer es mínima. Y se terminan por tratar cuotas de género en lugares que no terminan por satisfacer las necesidades para acabar con las brechas, y que sólo puede ser posible si la sociedad de conjunto asume responsabilidades de las que hoy sólo se hacen cargo, en su mayoría, las mujeres.

Un camino debería ser a través de la organización de las y los trabajadores contra el subcontrato que además genera condiciones desiguales entre los que trabajan a contrata y quienes están en planta. En este sistema se separa a la gente entre personas de primera y segunda categoría, lo que se ve reflejado tanto en los sueldos, como en la dificultad para organizarse gracias a la división que genera este régimen.

Desde aquí podemos leer entrevistas a dirigentes y trabajadoras que dan testimonio de sus propias condiciones y batallas en un trabajo hipermasculinizado.

Se entremezcla con la realidad del subcontrato y cómo este se transforma en una forma de coartar a las y los trabajadores a organizarse para pelear por sus derechos, en donde ni la empresa ni el Estado se hace cargo de implementar políticas que favorezcan la sindicalización de la mujer y el ingreso de esta en aquellos trabajos.

Los mecanismos que existen hasta hoy respecto a cómo transformar e incorporar la mujer al trabajo, asociado también a la actividad sindical, no logran empalmar con la realidad misma, puesto que la participación de las mujeres trabajadoras en los sindicatos es menor.

Se denuncia que las políticas enfocadas a género tampoco satisfacen las necesidades de las mujeres como trabajadoras, que ni siquiera se refieren a la socialización de los deberes domésticos que conciba, por ejemplo, que el hombre se haga cargo del cuidado de los hijos y, en ese sentido, que tiene cabida ser beneficiarios de salas cunas, porque de otro modo, siguen limitando las oportunidades laborales a las mujeres que deben decidir entre el trabajo asalariado y el cuidado de los niños, que le han impuesto como deber intrínseco a su condición de mujer.

La lectura de esta tesis permite dar cuenta de cómo se desarrolla en la materialidad las políticas que están enfocadas a “género” en las empresas, dando cuenta de los límites que permitan re pensar en una nueva estrategia para que las mujeres podamos ejercer nuestro derecho al trabajo estable, con condiciones laborales justas para trabajadoras y trabajadores, haciendo uso también de políticas de género que permitan avanzar sobre esa materia.

“Codelco tiene un discurso de lo que es su imagen con respecto a género, pero eso es para planta. Escuchamos que hay programas para que las mujeres ingresen a minería pero luego escuchamos que no hay capacitación. Ingresan por un periodo y luego se van. Es importante seguir el paso a lo que será al precertificación de la norma y no vaya a pasar lo que pasó con Aramark, que estaba certificado por la norma. Pero si observas las condiciones son pésimas, los tratos son malos, y te preguntas cómo se certificaron. Entonces te das cuenta de que certificaron cada matriz u otros departamentos. Por eso soy incrédula de cómo se certifica en ingreso o inserción de mujer en Codelco, porque no vemos que haya mayor participación de las mujeres en sindicatos, y porque no creo que Codelco debería hacer el trabajo con contratistas también como es empresa estatal y la más importante, tiene que cuidarse en ese tema”. Viviana Abud, dirigente sindical SITECO.

“Aún los sindicatos están en su mayoría dirigidos por hombres y mayoritariamente los trabajos de mujeres siguen siendo la alimentación y servicios. Por lo tanto, el Acuerdo Marco debe transformarse en el instrumento que permita la incorporación de la mujer al trabajo minero con las mismas garantías y derechos de los hombres y, además, debe marcar las pautas de respeto hacia la mujer en tanto esta se desarrolla en el rubro con las mismas capacidades técnicas que cualquier trabajador” Edward Gallardo, minero subcontratista






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