POLÍTICA Y DIVERSIDAD SEXUAL

Diversidad sexual y partidos políticos II

Próximos a la marcha de la diversidad sexual del 30 de setiembre, es que queremos sincerar un debate acerca de la posición política que los diferentes partidos del régimen por un lado, y también las distintas corrientes contestatarias por otro asumen ante la cuestión de la lucha por la liberación y la diversidad sexual.

Viernes 30 de septiembre | 13:48

FRENTES POPULARES (O DE COLABORACIÓN DE CLASES)

Frente Amplio

Continuando con nuestro análisis acerca posición política de las diferentes variantes del Frente amplio ante la cuestión de la diversidad sexual, entendemos debemos matizar aún más las diferencias entre las distintas corrientes, de manera de evitar generalizaciones o esquematizaciones absurdas.

Constancistas y socialdemócratas.

Si con respecto al PCU, señalábamos su inconsistencia política frente al tema de la diversidad sexual, por carecer de una construcción de sensibilidad histórica en la materia, obedeciendo a las limitaciones de su tradición y orientación stalinista (aquí); por el contrario los sectores más socialdemócratas y pequeño burgueses del Frente Amplio, sí que han tenido a lo largo de la historia una sensibilidad construida en el movimiento por la diversidad sexual, y en muchos casos han sido los ideólogos y propagandistas más fervientes de la llamada “agenda de derechos” impulsada por los últimos gobiernos del Frente Amplio.

Sin embargo esta vertiente política del FA (en la que podríamos incluir al PS y el grupo IR principalmente), al haber virado el timón ideológico hacia el revisionismo de la socialdemocracia europea, o sea el considerable proceso transformista mediante el cual los socialdemócratas pasaron a ser social-liberales; a su vez también han tomado la causa de los derechos del movimiento por la diversidad sexual del mismo que lo podría hacer el ala “progresista” del Partido Colorado, desde un punto de vista completamente neoliberal y posmoderno, sin cuestionar las bases estructurales de desigualdad social, en que se sustentan todas las formas de opresión.

En último lugar, quisiéramos señalar con respecto al Frente Amplio, que consideramos como un paso muy progresivo y un avance importante la conquista de las leyes del matrimonio igualitario y de identidad de género, sin embargo estos avances no han logrado revertir la situación de profunda miseria en la que viven por ejemplo las personas trans.

Sin embargo, si en el día de mañana un gobierno más conservador pretende atacar los derechos democráticos hoy conquistados, estaremos en las calles más que nunca, codo a codo con la base frenteamplista luchando contra la reacción y en la defensa irrestricta de nuestros derechos.

Unidad Popular

Si caracterizábamos al Frente Amplio como un frente popular (o de colaboración de clases), no sólo por su política y estrategia reformista, sino también por su inserción real en el movimiento de masas, a través de la hegemonía de sus principales partidos obreros; por otra parte nos atrevemos a definir a la Unidad Popular como otra expresión del frente popular, no tanto por su inserción real en las masas, sino por su estrategia reformista.

Sin embargo, también debemos caracterizar las diferentes corrientes que confluyen en el espacio político de la Unidad Popular, como forma de delimitar la política asumida ante la cuestión de la diversidad y la liberación sexual, entre las diferentes tendencias que como ya veremos, fluctúan entre el stalinismo y el centrismo.

PCR, Mov26M, Modeju.

Ya sea desde del Partido Comunista Revolucionario, desde el Movimiento 26 de Marzo, o desde del Movimiento de defensa de los jubilados, todos coinciden en su reivindicación a ultranza de Stalin y el stalinismo, con todo lo que esto significa en relación a la represión y persecución de la homosexualidad y el sexo disidente considerada como una enfermedad y una deformación en los regímenes burocráticos de Cuba, Vietnam, China y la ex Unión Soviética,
Sin embargo el avance en las conquistas de derechos democráticos por parte del movimiento por la diversidad sexual, ha emplazado a las mencionadas formaciones políticas a una readecuación discursiva, que pasa tan sólo por el breve reconocimiento de las libertades alcanzadas; tan breve como sea necesario para dar la imagen de lo “políticamente correcto”, no obstante la cuestión no figura ni en los programas, ni en las plataformas, ni en ningún tipo de discusión pública o militancia social de dichas formaciones políticas.

El centrismo del Partido Humanista

Algo distinto ocurre con la orientación del Partido Humanista, sector político de la Unidad Popular de corte autonomista; muy sensible ante la temática de la liberación sexual, pero incapaz de dar una pelea política y programática al seno de su alianza electoral por la lucha del movimiento por la diversidad sexual.

MOVIMIENTO TROTSKISTA

Partido de los Trabajadores

La única formación política de la izquierda extra frenteamplista, que ha demostrado consideración ante el tema de la diversidad sexual, ha sido el Partido de los Trabajadores; aunque sólo como enunciado programático, al pronunciarse tan sólo por la defensa del matrimonio igualitario en su último programa electoral del año 2014. No obstante el PT nunca ha tenido una militancia activa en el movimiento por la diversidad sexual, ni tampoco constituye una de sus preocupaciones intelectuales permanentes, puesto que en ninguna de sus publicaciones de prensa o actividades propagandísticas, se refleja una preocupación por el tema.

Sin embargo, si consideramos que el PT tiene como partido hermano al Partido Obrero en la Argentina, y sobre todo una consolidada relación política con uno de sus principales dirigentes; Jorge Altamira, quien recientemente provocó una gran polémica, alrededor de sus controvertidos dichos en la red de Twitter: “la trata de mujeres no es machismo: es la explotación capitalista organizada de mujeres y niñas”.

Esa negación de la particularidades y especificidades que son intrínsecas a la opresión patriarcal, sexual y heteronormativa, son producto de la falta de discusión teórica en el asunto; que constituye sin lugar a dudas una debilidad estratégica si se quiere luchar en la perspectiva de la independencia política del movimiento LGBTIQ del Estado y los partidos del régimen; y a su vez de que la clase obrera hegemonice a todos los sectores subalternos u oprimidos, tomando sus reclamos más sentidos y llevándolos hacia la victoria.




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