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Discurso de Lula hacia la juventud del PT estuvo marcado por el llamado demagógico a la “radicalidad”

En el día de la Conciencia Negra, Lula llamó a la juventud del Partido de Trabajadores a la “radicalidad”, minimizó las consignas contra figuras conservadoras del régimen y defendió la gobernabilidad a cualquier precio.

Flávia Ferreira

San Paulo | @FFerreiraFlavia

Miércoles 25 de noviembre de 2015 | Edición del día

Este viernes (20), día de la Conciencia Negra, Lula llamó a la juventud del PT al “radicalidad” y minimizó las consignas “Fora Cunha” y “Fora Levy” (que focalizan la bronca en las figuras conservadoras del opositor presidente de la Cámara de Diputados y del ministro de Hacienda), a la vez que defendió la “gobernabilidad” y la alianza con el PMDB, incluyendo indirectamente al pacto con figuras nefastas como Eduardo Cunha, para salvar al gobierno de Dilma que, según él, debe ser la prioridad en este momento.

Demagogia repitiendo el discurso del Papa en Rio de Janeiro

El discurso de Lula hacia la juventud, en el que recordó el episodio de creación del partido, en 1980, para decir que en esa época “había mucho más radicalidad”, y que “las consignas que estoy viendo aquí son como dulce de cupuaçu en comparación a lo que escuchábamos en el Colegio Sion”, dijo –el colegio Sion, en San Pablo, fue escenario de una reunión que culminó con la creación del PT.

Lula hizo referencias indirectas a las consignas: “Lula, te quiero ver romper con el PMDB”, “Fora Cunha” y “Fora Levy”, en un discurso de demagogia pura hacia la juventud del PT, así como las propias consignas vacías de combatividad de la propia juventud del PT y que están lejos de responder de hecho a la necesaria lucha contra el conservadurismo reaccionario, homofóbico, machista y racista, que existe en el Congreso y del que el PT fue también responsable en estos 13 años de gobierno.

Lula reclamó respuestas y propuestas de la juventud y dijo que “solo escribir en un documento ‘Fuera Levy o fuera PMDB’ es muy poco”. En su discurso, afirmó que en un reciente encuentro con el ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica, los dos conversaron sobre la posibilidad de escribir un libro o hacer un video para “provocar a la juventud a asumir un papel más importante en la política”.

La demagogia de Lula repite el tono de la declaración del Papa Francisco a la juventud en su visita a Rio de Janeiro. En aquel momento el papa llamó a la juventud a “hacer lío”. Sin embargo en ambos casos, cualquier radicalidad, es decir, cualquier combate que vaya a la raíz de los problemas, solo puede hacerse contra el gobierno de Dilma y el PT y no en su defensa, como pretende la utopía de Lula. El ejemplo de esa lucha de la juventud está en las ocupaciones de escuelas en San Pablo contra la reorganización del gobernador Alckmin y el ejemplo de las miles de mujeres en todo el país que están en las calles contra el PL y en defensa del derecho al aborto (que fue negado por Dilma y Lula en los 13 años de gobierno del PT).

El 20 de noviembre, el discurso de Lula estuvo una vez más marcado por la ausencia del tema de los 10 años de ocupación militar brasilera en Haití y de las luchas como la de los petroleros, con una mención interesada a la lucha contra el cierre de las escuelas en San Pablo (para "pintarse" a la izquierda del PSDB de Alckmin). Sin embargo, olvida que decir que el gobierno del PT ya recortó casi 10 mil millones a la educación solo este año en nombre del ajuste fiscal neoliberal de Dilma y Levy para agradar a los empresarios y al capital extranjero.

Una vez más, se confirma la necesidad de un combate de la juventud, de las mujeres, del pueblo negro, de la diversidad sexual y del conjunto de los trabajadores, que se arme de un programa de lucha antigubernamental y contra la derecha, a partir de las luchas en curso y de un cuestionamiento profundo al régimen político que mantiene a una casta de políticos privilegiados que gobiernan para los ricos.

Por eso, ni el Frente del Pueblo Sin Miedo (compuesto por la CUT, el MTST y el PSOL) y el Frente Brasil Popular (PT) - en la medida que sirven para blindar los intereses del gobierno de Dilma y del PT - pueden representar una salida para la lucha contra el ajuste fiscal, el desempleo, la inflación y contra el reaccionarismo del Congreso, que quiere rifar los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual. Para eso necesitamos construir un campo independiente del gobierno, de la derecha y de los patrones, en cada lucha de los trabajadores.

El "PT no murió" de Lula y la gobernabilidad

El ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo este viernes (20) que es preciso empeño para defender el mandato de la presidenta Dilma Rousseff. Lula dijo que, antes de pensar en el 2016 o 2018, hay que sacar al gobierno de la agonía generada por la oposición. "Tenemos que ayudar a la compañera Dilma a salir del enredo en el que nos puso la oposición después de las elecciones", dijo al participar del 3° Congreso de la Juventud del PT en Brasilia. "Ellos no supieron perder".

Lula afirmó también que el rompimiento con el PMDB sería una utopía y que hay que aceptar el resultado de las elecciones y "construir la gobernabilidad". "Entre la política y el sueño, entre mi deseo ideológico partidario y el mundo real de la política, hay una distancia enorme", dijo. Lula afirmó que las alianzas son fundamentales ya que siempre "alguien va a ganar y alguien va a perder". Sabemos que en la práctica la gobernabilidad es la garantía para la burguesía de que Dilma y el PT garantizarán la agenda neoliberal de ajuste fiscal contra los trabajadores.

Lula dijo también que el partido puede dar una "sorpresa" a aquellos que creen que el PT se terminó (una referencia indirecta también a su posible candidatura en 2018 para salvar el proyecto del PT) y que es fundamental que el partido se fortalezca más aun en las elecciones del año próximo para garantizar la continuidad de su proyecto. "No hay 2018 si no hubiere 2016", dijo. "Necesitamos construir un 2016, necesitamos tener candidatos donde pueda haber candidato".

Lula ya había comentado en una entrevista esta semana que no quería ser candidato y que solo retornará si el proyecto construido por el PT esté amenazado, dijo "Espero que Brasil evolucione tanto que no sea necesario que yo vuelva. La única condición para que yo vuelva es que alguien presente un proyecto de gobernanza que destruya todo lo que nosotros construimos". Ese pacto de gobernanza, además de depender del ajuste fiscal, ha implicado en el PT el pacto a favor del opositor Eduardo Cunha (PMDB), para que éste se mantenga impune en la presidencia de la Cámara. O sea, que el PT mostró esta semana en el Congreso, en el episodio del Consejo de Ética, que viene actuando en el sentido de blindar a Cunha en nombre de sus intereses de "gobernabilidad".

Lula volvió a decir que no se puede permitir "que un ladrón le diga ladrón a un petista" e hizo una defensa del ex tesorero João Vaccari, preso por sospecha de corrupción en el esquema de propinas de Petrobras. "Quiero saber si el dinero del PSDB fue buscado en una sacristía", dijo.

En la última reunión de la Dirección Nacional del PT a fines de octubre, el documento final no nombraba a Levy y señalaba tímidos comentarios sobre la política económica, pidiendo la vuelta del impuesto al cheque (CPMF), algún aumento de tributación de los ricos y que no hayan recortes a las políticas sociales (léase Bolsa Familia).

El documento también adelantaba ya el tono de la política que Lula destacó esta semana, el apelo a la "gobernabilidad" y el compromiso de salvar a Dilma. En aquel momento, como ya señalábamos el 30 de octubre: "Lula había declarado que la prioridad era la gobernabilidad. La resolución dice que la prioridad es derrotar al golpismo justamente promoviendo la gobernabilidad. Y la gobernabilidad son ajustes. Impuestos. O sea, ni el Fora Cunha va a salir".







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