Política Chile

11 DE SEPTIEMBRE

Dirigente de Starbucks se refiere al rol de carabineros en golpe del 73´

Este año se conmemoran 45 años del golpe de Estado dirigido por Pinochet y sus secuaces. El dirigente que encabezó la polémica por el #PacoLatte comparte un llamado a la organización este 11 de Septiembre.

Antonio Paez

Secretario Sindicato Starbucks

Miércoles 5 de septiembre | 07:18

«Le advertimos compañero, que con el respeto y la confianza que aún le tenemos, si no se cumple con el Programa de la U.P., si no se confía en las masas, perderá el único apoyo real que tiene como persona y gobernante y que será responsable de llevar al país, no a una guerra civil que ya está en pleno desarrollo, sino que a la masacre fría, planificada de la clase obrera mas consciente y organizada de Latinoamérica, y que será responsabilidad histórica de este gobierno llevado al poder y mantenido con tanto sacrificio por los trabajadores, campesinos, pobladores, estudiantes, intelectuales, profesionales, la destrucción y descabezamiento quizás por que plazo y a que costo sangriento de no sólo el proceso revolucionario chileno, sino también el de todos los pueblos latinoamericano que están luchando por el socialismo. [1]

Cada 11 de septiembre Chile se ve conmocionado por un recuerdo que no cesa con el paso del tiempo.

La ruptura de la "democracia" en el país no solo representó el término de una "tradición republicana" de la que se jactaron por décadas aristócratas y latifundistas, sino también el término de una rica experiencia en lucha y organización de los mejores elementos de la clase trabajadora.

Los años de la Unidad Popular representaron por lejos el desarrollo más avanzado de la conciencia de clase de miles de obreros y obreras que aprendieron a confiar en sus organizaciones y sus propias fuerzas para avanzar en el mejoramiento sustancial de las condiciones de vida.

Este camino adoptado por la clase obrera y los sectores populares generó el pánico en dueños de fábricas y latifundios.

Los cordones industriales, nacidos al calor de la lucha contra el paro patronal, representaron el punto culmine en el proceso de organización desde abajo. Demostraron con hechos y no solo palabras, que la clase obrera es la única clase social que puede dar respuesta definitiva a las penurias a las que nos someten los empresarios.

Con la propiedad de las fábricas bajo control obrero, la planificación se puso a la orden del día, los operadores de las máquinas se dieron cuenta que eran capaces de administrar sin supervisores, sin jefes, sin patrones.

Los campesinos se liberaron del inquilinaje y colectivizaron la producción agrícola.

Desde escuelas y universidades la juventud cuestionó los pilares anquilosados de las estructuras decimonónicas, hicieron ocupación de escuelas y universidades, levantaron la reforma universitaria y abrieron las puertas a obreros, mujeres y campesinos para que pudieran estudiar.

El 11 de septiembre marcó un antes y un después en millones, pero sin duda la bota militar cayó sobre todo en los elementos conscientes de la clase.

Estadios, cuarteles y lo que a otrora fueran sedes sindicales se transformaron en cuarteles de tortura y exterminio.

Miles de trabajadores, mujeres y jóvenes fueron presas del terror de la DINA, el Comando Conjunto y todo tipo de organizaciones cívico-militares que se pusieron a disposición del dictador Pinochet.

Pero la tortura y el terror no pudieron destruir del todo los principios e ideas que hicieron despertar a la vida política a millones.

¿Y qué pasa 45 años después?

45 años después, la juventud sale a las calles sin miedo a exigir educación pública gratuita y de calidad, las mujeres dicen basta de machismo y patriarcado, aborto legal, seguro y gratuito, el mundo del trabajo reclama sus derechos laborales, grita NO+AFP para poder jubilar dignamente, rechaza los salarios mínimos de hambre, y estatutos para jóvenes que precarizan.

45 años después se repudia el actuar de carabineros contra estudiantes, contra el pueblo mapuche, contra los blanqueados de imagen a través de empresas privadas como Starbucks.

45 años después, los profesores siguen en pie para que se reconozca su deuda histórica y trabajadores de FCAB y sus familias en Antofagasta siguen luchando por su reincorporación al ser despedidos arbitrariamente de una de las tantas empresas ligadas al grupo Luksic.

Nos muestran que si se puede resistir, son un ejemplo para recomponer la conciencia combativa de la clase trabajadora que buscaron arrebatarnos el 73.

45 años después volvemos a levantar las banderas porque la memoria son lecciones de la historia, y el 11 de septiembre salimos a marchar contra el olvido y contra la impunidad. No olvidamos ni perdonamos.









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