Internacional

¿QUIEN GOBIERNA DE HECHO?

Dilma: el ministro Levy se queda, el PT ya no manda en el gobierno de coalición

Pocos días después de la puesta en escena que realizó la CUT en su congreso de oposición a los ajustes al grito de “Fuera Levy”, pocos días después de que los diarios publicaron las numerosas críticas de Lula a Levy, el día siguiente de las declaraciones del presidente del PT Rui Falcão en las que consideraba que el ministro de Hacienda debería salir, Dilma expuso con todas las letras la verdadera política que impulsan ella y Lula: Levy se queda, cambian algunas cositas del ajuste. Mientras Lula no logra sustituir a Levy, éste se queda y negocia la política.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Miércoles 21 de octubre de 2015 | Edición del día

En Estocolmo, capital de Suecia, Dilma declaró con todas las letras esta posición.

Para el que tenga dudas de cuál sería la posición de Lula y la verdadera posición de la CUT, el mismo día la Rede Brasil Atual, financiada por la mismísima CUT, estampó un artículo destacado con opinión del lulista Paulo Vannuchi, ex ministro de Derechos Humanos. El artículo de Vannuchi dice ya en el título “Levy se queda, pero tiene que cambiar la política de ajustes”. Todo el teatro no pasaba de una puesta de escena en el primer acto que buscaba abrir un segundo acto en el drama en el que se ha convertido la política económica para la vida de cada trabajador. El nuevo acto será Lula (o algún mensajero) sentado con Levy proponiéndole adornos para el ajuste, manteniendo sin embargo su esencia contra los trabajadores.

Sin embargo, antes de llegar a este cierre, es muy llamativo que la frase usada por Dilma no haya causado revuelta en la blogosfera petista. Dilma dijo, respondiendo al cuestionamiento de Rui Falcão, presidente de su partido, sobre Levy: “Creo que el presidente del PT puede tener la opinión que quiera. No es la opinión del gobierno. Entonces, respetamos la opinión del presidente del PT, incluso porque es el presidente del partido de la coalición aliada de gobierno, del partido más importante, pero eso no significa que esa sea la opinión del gobierno”.

Es decir, quien manda es el PMDB, el “mercado” y Lula.

Para Dilma, el PT es solo un partido más de la coalición de gobierno

Este áspero tono de la presidenta de la República nunca fue utilizado contra el PMDB, contra el PDT o el PSD. Pero con su partido sí. Los sindicalistas de la CUT, el MST, pueden hablar todo lo que quieran de cómo habría más diálogo con “su gobierno” que con los anteriores. La jefa de “su” gobierno les dijo, con todas las letras: no son Uds. los que mandan, son solo un partido de la coalición, atiendo a eso y no a Uds.

El gobierno de Dilma ya venía mostrándose claramente loteado al PMDB y demás partidos de la base aliada. Ya se había mostrado como un campeón de los ajustes y de la política del ex candidato Aécio Neves, como dijo el propio Lula. Dilma solo lo declaró a la prensa. Lo chocante del hecho no es que la presidenta haya declarado este hecho visible, sino el silencio petista y de sus defensores en el movimiento de masas que batallan para vender la idea de disputar sus rumbos cuando están siendo, literalmente, desinvitados a hacerlo.

Esta declaración de Dilma no contradice la política de Lula

No faltaron en el día de ayer los análisis interesados en los medios nacionales que buscaron exponer las contradicciones creador-creado, entre Lula y Dilma. Sin embargo, salvo el discurso en la CUT donde dijo que Dilma tendría que implementar medidas más parecidas a su campaña electoral, no se vio una sola declaración pública de Lula diciendo “Fuera Levy”.

El ex presidente incentivó a la CUT a hacerlo. Incentivó el Frente Brasil Poplar, el Frente Pueblo sin Miedo, a hacerlo, pero su política no era defenestrar a un hombre tan estimado para dos piezas tan claves en su gobierno: el mercado (léase el capital financiero) y el PMDB de Rio de Janeiro. Levy fue indicado al gobierno de Dilma por el PMDB de Rio y de Lula. El ahora Odiado ministro había sido Secretario del Tesoro Nacional de Lula y salido de esa posición para ocupar la secretaria de Hacienda del gobierno del estratégico aliado Sérgio Cabral. Con estas credenciales, sumadas a la credencial Bradesco de su carrera (nombre del banco privado del que fue director), no es un hombre que Lula quiera derribar sin la plena seguridad de tener un nombre aun mejor para el “mercado” y alidados. A falta de esto, la política de Lula es la de “Levy, dame algo para defenderte”. Y Lula, como actor de bambalinas de toda la política nacional y del gobierno, no salió a decirlo él sino que puso a un ex ministro cercano a él a decirlo: Paulo Vannuchi.

Peones en el tablero del Rey Lula

La CUT, el Frente Brasil Popular y el Frente del Pueblo Sin Miedo, y por esta vía el MTST y el PSOL, fueron peones en el juego de ajedrez de Lula.

Vannuchi mostró con todas las letras la verdadera política lulista en un órgano ligado a la CUT, cuando ni siquiera la CUT había impreso algún diario con su grito “Fuera Levy”. La política económica defendida es la liberación de créditos para el consumo al mismo tiempo que puedan seguir los cortes en el presupuesto de educación, salud, los cambios que dificultan el acceso al seguro desempleo, medidas que llevan a despidos y quita de derechos en la industria.

Esta política de ajuste “lulista” no es del todo contradictoria con la propuesta levantada por la CUT en su congreso días atrás. En ella se plantearon algunos adornos para agradar a sus aliados de “frente”, el MTST y el PSOL, como el impuesto sobre las grandes fortunas, para sin embargo conceder entrevistas de prensa y estampar en todos los materiales otra política, la verdadera, que es “planes inflacionarios de mediano plazo, crédito y Programa de Protección del Empleo”, que reducen salarios.

Para que haya crecimiento económico en país según la CUT, necesitaríamos convivir con pérdidas salariales. Los trabajadores deben apretar sus cinturones, pasar hambre o como mínimo vergüenza en la fila del supermercado. Las pérdidas salariales podrían darse a través de PPE o de la inflación. Es la misma CUT que junto a otras burocracias sindicales han logrado aprobar acuerdos salariales que no reponen la inflación. La misma CUT que logró aceptación del PPE en diversas automotrices donde los trabajadores estaban luchando contra él.

Hay matices entre Levy, Dilma, Lula y la CUT pero hay acuerdos profundos. Uno de ellos es que los trabajadores paguemos la cuenta de la crisis. En cuánto y de qué manera, divergen. Se especula que Lula quiera a Meirelles, pero mientras tanto la política es “Levy negocia” y cerremos toda posición en varios elementos del ajuste.

En esta situación, en la que se explicita cómo la CUT, al igual que Lula, al igual que Dilma y al igual que Levy, defiende los ajustes, es criminal seguir defendiendo el Frente del Pueblo Sin Miedo justamente con la excusa de reagrupar fuerzas contra los ajustes. Este frente es para paralizar a los sectores de trabajadores, de la juventud y de los movimientos populares por tierra y vivienda que están rompiendo con el gobierno del PT. Seguir en este frente como hace el PSOL ayuda a defender a los ajustadores. Por eso reafirmamos que el PSOL rompa con ese frente, o estará ayudando a defender justamente a los que deben ser derrotados: el gobierno petista de Dilma y Lula que nos ataca.







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