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Dilma apoya una “agenda positiva” que podría acabar con la salud pública

Mientras el presidente del senado de Brasil, Renan Calheiros del PMDB, anunciaba que podría frenar el pedido de juicio político a Dilma Rousseff, la mandataria daba el visto bueno a un paquete de ajuste presentado por Calheiros que podría terminar acabando con la salud pública.

Flávia Ferreira

San Paulo | @FFerreiraFlavia

Jueves 13 de agosto de 2015 | Edición del día

Fotografía: Esquerda Diario

El pasado lunes 10 de agosto el presidente del senado Renan Calheiros (PMDB) entregó una serie de propuestas para “retomar el crecimiento”, que es en realidad un “paquetazo” de medidas de ajuste contra los trabajadores y el pueblo pobre.

Las propuestas de Renan fueron anunciadas la semana posterior a la primera votación de las llamadas “pauta-bomba” en el Congreso, representando una nueva derrota para el gobierno de Dilma, que además perdió el apoyo de las bancas parlamentarias del PDT y el PTB en el Congreso. Según Renan, las medidas de profundización del ajuste fiscal y los recortes indirectos de gastos sociales son parte de la agenda construida junto al gobierno federal.

Dilma hizo declaraciones a la prensa el pasado 11 de agosto afirmando que las propuestas del senador Renan eran bienvenidas y representan la mejor relación posible entre el Ejecutivo y el Legislativo (una crítica velada a la crisis entre el gobierno y la Cámara de los diputados, especialmente a partir de la ruptura de Eduardo Cunha con Dilma) y que representaban una “agenda positiva” para el país.

El “paquetazo de Renan” contra los trabajadores

Las propuestas de Renan fueron elogiadas por la presidenta, quien señaló que coinciden ampliamente con varias medidas que el gobierno estudia implementar. El ajuste fiscal de Renan está dividido en tres áreas: “mejora del ambiente de negocios”, “equilibrio fiscal” y “protección social”.

El documento incluye propuestas de reforma a la Ley de Licitaciones (facilitando los procesos de privatizaciones y concesiones) y sobre aspectos de la reforma tributaria de impuestos como el Impuesto sobre Circulación de Mercancías y Servicios (ICMS) y otros como el PIS/Confins (Programas de Integración Social/Contribución para el Financiamiento de la Seguridad Social), que no suponen necesariamente la reducción de impuestos a la población sino nuevas medidas pensadas desde el punto de vista de los empresarios.

El texto también propone la implantación de la Institución Fiscal Independiente, la aprobación de la Ley de Responsabilidad de las Estatales y medidas para la repatriación de activos financieros del exterior, incluyendo impuestos evadidos por empresarios y ricos en paraísos fiscales.

En el paquete de ajustes presentado por Renan se destacan las medidas de austeridad económica contra los trabajadores como el aumento de la edad mínima para la jubilación. El documento, irónicamente llamado “agenda positiva” por Dilma, se presenta en el área de “protección social” una propuesta de cambio en el Sistema Único de Salud (SUS), con la posibilidad de poner fin a la gratuidad del servicio de salud, con “cobro diferenciado” de procedimientos por nivel de ingresos, además de ser un estímulo a su privatización.

Otra medida es la reducción de los ministerios. Para Renan, que no difiere demasiado de Eduardo Cunha en sus vinculaciones con diversos escándalos de corrupción, el ajuste fiscal realizado por el gobierno debe llevar al “máximo achicamiento” de la maquinaria y los gastos públicos (léase gastos con las empresas y servicios del estado como salud, educación y previsión social). Ni Renan, ni Dilma ni el PT tienen interés en presentar medidas de ajuste que recorten sus privilegios como los altos salarios que ganan, beneficios y cargos comisionados. Estos políticos actúan para preservar sus privilegios y defender las ganancias y rentas de los capitalistas y empresarios.

Contra los ajustes: ni con el gobierno, ni oposición de derecha

El paquete de medidas neoliberales de ajuste fiscal de Renan cuenta con total apoyo de Dilma y apunta a avanzar en la articulación entre los políticos representantes de la burguesía y Dilma sobre los rumbos del ajuste, respondiendo a las exigencias de los grandes medios burgueses y las agencias de riesgo, representantes de los grandes bancos y acreedores internacionales. Estos signos de mayor unidad burguesa en torno al ajuste son, en primer lugar, contra los trabajadores y tienen lugar a pesar de las aparentes divergencias entre los partidos de la burguesía.

Al contrario de lo que sostienen los sectores oficialistas, que levantan la bandera de la amenaza de golpe de la derecha contra Dilma y el PT, las medidas de ajuste anti-obreras y reaccionarias de Renan Calheiros (como el fin de la gratuidad del SUS y el aumento de la edad mínima para la jubilación), tienen el apoyo de Dilma. Es decir, contradiciendo el discurso petista, la derecha se expresa más que nunca y claramente dentro del propio gobierno que ha demostrado ser enemigo de los intereses de la clase trabajadora y los más pobres.

Está a la orden del día, para la clase trabajadora y la juventud, construir una tercera fuerza que se transforme en un polo de lucha antiburocrático e independiente del gobierno y de los patrones. Ni los actos del próximo 16 de agosto ni los del día 20, pueden responder a esta necesidad. Es necesario construir un polo por la independencia de clase de los trabajadores y contra el gobierno de Dilma que adopta medidas anti-obreras e impopulares para preservar las ganancias empresariales y pagar intereses a los grandes bancos internacionales.







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