Internacional

FORO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO

Dilma Rouseff y su propuesta de cómo enfrentar a la derecha

Dilma Rousseff fue una de las figuras importantes de la primera jornada del Foro del Pensamiento Crítico. Su intervención giró en torno al balance sobre el triunfo de Bolsonaro, qué alternativas hay y qué política tener.

Elizabeth Yang

@Elizabeth_Yang_

Lunes 19 de noviembre de 2018 | 21:06

Una de las figuras importantes de la primera jornada del Foro del Pensamiento Crítico fue Dilma Rousseff. La preocupación por el nuevo gobierno del derechista Jair Bolsonaro centralizó la atención sobre su discurso, propuestas, y también del balance de cómo la derecha imperialista logró el triunfo electoral, qué alternativas hay o cuál política tener.

Rousseff comenzó explicando que no fue un golpe clásico. Una ruta trágica que tuvo varias etapas. Usó la metáfora de que fue como una plaga que iba corroyendo el “árbol de la democracia” con hongos y parásitos. El primer acto fue el impeachment en 2016, luego vino el recorte de gastos y otras medidas que aunque no tenían consenso se aplicaron igual, como la reforma de los derechos de los trabajadores que retrotraen la legalidad a situaciones de esclavitud. Y finalmente, la prisión de Lula, quien además no goza de ningún derecho ni de sacar comunicados públicos.

Para Dilma este proceso golpista es consecuencia de la poca transición hecha en Brasil en relación al terrorismo de Estado de la última dictadura. Y que lo mismo pasó con la esclavitud, en que el régimen cambió sin balance previo. Tal vez sea esta una interesante reflexión, pero al decirlo un partido político como el Partido de los Trabajadores que estuvo en el poder desde el 2003, con Lula como líder y luego con la propia Dilma en el gobierno, contando con el apoyo de los principales sindicatos del país, deja de ser una reflexión interesante para pasar a ser un excusa sin razón.

Una conjetura también interesante es que la operación política llamada de “Lava Jato” en la que se denunció un esquema de corrupción en el gobierno, apunta a dejar a la política como una actividad perjudicial, mala, que arrastraría hacia la no participación, sobre todo de sectores populares.

Aunque para Dilma la derrota electoral no es una derrota estratégica porque se mantienen en gobernaciones y con una importante bancada petista en el Congreso, aún lo peor está por venir. “Quieren destrozarnos” advirtió, pero no solo al PT que lo consideran “comunista” sino a las organizaciones sociales como los sin tierra MST, o los sin techo MTST. Es decir las organizaciones que plantean los problemas más estructurales en los países de capitalismo dependientes. La cuestión de la tierra, y en el ámbito urbano es el problema de la vivienda, los sin techo.

Para el marxismo revolucionario, o sea los trotskistas, este planteo muy importante no tiene solución estratégica en los marcos del capitalismo. Existen los movimientos organizados para la reivindicación, pero la solución “integra y efectiva” está muy lejos de los programas de los gobiernos pos neoliberales, como es el caso del PT en Brasil.

Una cierta redistribución de la riqueza o la humanización del capitalismo son impotentes al dejar expuesto el problema pero al mismo tiempo intentar negociar las soluciones en un gobierno burgués que sostiene el régimen capitalista. O en un plano electoral, donde las reglas y formas burguesas dominan ampliamente. La expropiación de los terratenientes a favor de los Sin Tierra nunca estuvo planteado bajo el gobierno de Lula. Menos aún una reforma urbana que terminase otorgando a los Sin Techo una vivienda digna.

De todos modos planteó una política congruente con Cristina Kirchner en el sentido de la formación en este caso de un Frente Democrático y Popular para combatir al neoliberalismo, la pérdida de soberanía contra las privatizaciones, y la pérdida de derechos democráticos, toda la política hoy encarnada en Bolsonaro . Para este objetivo estaría dispuesta a una alianza “hasta con el diablo si es necesario”, e intentó parafrasear a Trotsky. Pero el texto donde el revolucionario ruso plantea esta política es en “Por un frente único obrero contra el fascismo” en 1931, frente a un verdadero fascismo en Europa, algo muy diferente a la actual situación.

De todos modos, veamos lo que recomendaba Trotsky inclusive en esas situaciones: “¡Ninguna plataforma común con la socialdemocracia o los dirigentes de los sindicatos alemanes, ninguna publicación, ninguna bandera, ningún cartel común! ¡Marchar separados, golpear juntos! ¡Ponerse de acuerdo únicamente sobre la manera de golpear, sobre quién y cuándo golpear! Uno puede ponerse de acuerdo con el diablo, con su abuela e incluso con Noske y Grzesinsky. Con la única condición de no atarse las manos.”

Es decir, golpear juntos con acciones comunes, pero sin mezclar las banderas, sin confundir los programas, porque las estrategias son bien diferentes. Aunque, muy probablemente, la propuesta frentista de Dilma sea preparar otro giro a la derecha, y el “diablo” serían los Tucanos, que si bien perdieron las elecciones, están divididos y gobiernan algunos estados.

De todos modos, el PT en su momento no ofreció realizar contundentes acciones conjuntas contra el golpe a Dilma, su política fue muy débil. Lo mismo cuando fue el ataque a las leyes de los trabajadores, el PT y la CUT no convocaron a grandes acciones y un verdadero plan de lucha a los sindicatos y organizaciones sociales populares como los sin tierra y sin techo hasta derrotar al gobierno. De hecho, por estas contrarreformas antipopulares contra los trabajadores, el gobierno de Temer quedó extremadamente debilitado. Sin embargo, el PT siguió apostando a la estrategia electoral y de confianza a la justicia burguesa que ya se había demostrado funcional a los objetivos imperialistas con el apoyo al golpe institucional. Así se fue allanando el camino al ascenso de la ultraderecha del gobierno de Bolsonaro, hoy tan temida.

Pese a todo, y siempre pensando en el mejor diálogo y la mejor política para las masas brasileñas, nuestro partido hermano, el MTR en Brasil, llamó a votar muy críticamente al candidato del PT, Fernando Haddad, también invitado al Foro, junto a la candidata a la vicepresidencia Manuela D’Avila.

En un manifiesto del MTR proponemos una unidad realmente efectiva para derrotar a la derecha:

¡Que la CUT, el PT y todas las organizaciones de masas convoquen asambleas y comités de base para preparar la resistencia a los ataques de Bolsonaro, en cada lugar de trabajo y estudio, con un plan para garantizar acciones nacionales masivas!

Unamos a toda la clase trabajadora, la juventud, al movimiento de mujeres y las organizaciones del movimiento negro y la comunidad sexodiversa para revolucionar los sindicatos y las organizaciones estudiantiles desde la base.

Este sería un verdadero plan para unir las fuerzas disponibles que ya se vienen expresando contra el ascenso de la derecha en Brasil, es el movimiento de mujeres y la juventud, son los 47 millones que votaron contra Bolsonaro, los sindicatos dirigidos por los partidos que conquistaron esos votos. Falta una izquierda que luche en serio para derrotar a la derecha.

El manifiesto completo está en Construir una fuerza antiimperialista de la clase trabajadora para enfrentar los planes de Bolsonaro, de los golpistas y del autoritarismo judicial.







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