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Diez postales de la clase trabajadora en el año de Macri

Un año de ajustes, tregua y resistencias. El primer año de Macri ha dejado imágenes, números y frases para no olvidar. Un repaso por los principales momentos de la clase trabajadora en el primer año de Macri.

Lucho Aguilar

@lukoaguilar

Domingo 11 de diciembre de 2016 | 01:53

1 - Cresta Roja: el primer globo de ensayo

La gestión macrista apenas pudo aguantar una semana. Días antes de la Navidad, liberó su instinto de clase para dejarlo marcado en los cuerpos de los obreros de Cresta Roja que reclamaban por sus puestos de trabajo, tras la estafa que había significado el plan del derrotado Scioli.

Sería el origen de la primera movilización de la izquierda y los sectores combativos a Plaza de Mayo. Además del primer ensayo del protocolo represivo de la gendarme Bullrich, era un intento de imponer una derrota a uno de los sectores combativos de la última etapa, pero también peores condiciones a la clase trabajadora: tras la quiebra, solo reingresaría una parte de los trabajadores, con contratos temporales y una drástica reducción salarial.

Sin embargo, aquella primera jornada los trabajadores nos dijeron “no tenemos que cambiar nuestros ideales combativos y confiar en ningún patrón que venga”. Quizás por eso el conflicto, un año después, sigue abierto.

2 - La revolución de los despidos

El discurso neoliberal contra “los ñoquis” buscó justificar el ataque contra miles de trabajadores del Estado. Desde el inicio de su gestión, fueron más de 70 mil los estatales despedidos. A pesar de las medidas tibias de la CTA y el rol traidor de UPCN, en muchas dependencias la resistencia de los sectores combativos logró defender muchos puestos de trabajo. La angustia llevó a algunos a una decisión trágica, ante la que Macri con desprecio evitó la explicación: “te la debo”.

Como denunciaba la referente de la Marrón Clasista de ATE, Ana Laura Lastra, “los despidos vienen desde todos los signos políticos, desde Cambiemos al Frente para la Victoria en Santa Cruz y Tierra del Fuego. Pero son muchas las dependencias donde hay asambleas masivas y cierta resistencia que necesita unificación y contundencia”.

Según diversos estudios, en los estados nacional, provinciales y municipales fueron despedidos 70.145 empleados en la gestión Macri. Las compañías privadas dejaron en la calle a 162.141. Los albañiles, metalúrgicos, mecánicos, gráficos y textiles estuvieron entre los más golpeados. 232.286 familias en la calle entre públicos y privados (Fuente CEPA).

3 - El protocolo antipiquetes: de la amenaza a la resistencia

Patricia Bullrich, vestida de combate, dijo que “los piquetes no iban a durar 5 minutos”. El Protocolo Antipiquetes prometía disputarle la calle a los trabajadores, movimientos sociales y la izquierda que querían resistir. El 24 de febrero fue el primer test. En el marco de un paro y movilizaciones de estatales, la izquierda desafíó la amenaza del macrismo. Como decía Nicolás del Caño en un piquete esa mañana: “quieren prohibir la protesta del pueblo trabajador”.

Pero el gobierno de derecha seguiría buscando golpes ejemplificadores. La detención de Milagro Sala en medio de una protesta y la persecución de trabajadores en lucha también en Jujuy, era un nuevo ensayo, aún más brutal. Myriam Bregman acertaría, tempranamente, en definir a Jujuy como “la capital nacional de la represión y la impunidad”. Los hechos de estos días lo confirman.

La represión a los obreros de El Tabacal, Línea Este y a cortes de organizaciones piqueteras confirman que el plan de Macri sigue vigente.

4 - El triunvirato de la tregua

La CGT había dividido adhesiones en el ballotage. Pero el teorema de Oscar Lescano (“siempre fuimos oficialistas”) los empezaría a reunificar desde el 10 de diciembre. El pacto entre el sindicalismo peronista y los gorilas cumple un año y hubo brindis. La película incluyó escenas de acción como la movilización del 29 de abril, de suspenso como el comité confederal del 22 de agosto, de comedia como los discursos combativos ante los micrófonos y de ciencia ficción como los paros que desaparecieron. La superproducción es financiada con los 29 mil millones de fondos “para las obras sociales” que manejarán las cúpulas.

La Izquierda Diario siguió atentamente los entretelones de la estrategia del sindicalismo peronista.

Ante esta situación para la izquierda era fundamental exigir un paro nacional que unifique a la clase trabajadora para enfrentar el ajuste, y al mismo tiempo desnudar el pacto de la burocracia. Como dijo ante cada aparición pública Claudio Dellecarbonara, “que las centrales rompan la tregua, necesitamos una huelga general de 36 horas, un paro activo con los trabajadores en la calle para que nos podamos expresar en todos los centros políticos del país.” La izquierda y el sindicalismo positivo se movilizaron con esa posición.

5 – Los salarios por la escalera, la pobreza por el ascensor

Macri eligió el acto del Bicentenario para decir que “hay que bajar los costos y los salarios son un costo más”. Ese mismo día atacó duramente “el ausentismo, las licencias, las jornadas horarias reducidas”. Tras la devaluación, la inflación y los tarifazos, la caída del salario real llegó a tocar un techo de 12,1% a mediados de año (Fuente CIFRA).

Hoy el ingreso promedio de los ocupados no llega a los $ 10.000 y el 50% cobra menos de $8.000 mensuales. La caída promedio del poder adquisitivo es mucho más brutal en los sectores más empobrecidos: desocupados, trabajadores informales, tercerizados.

El golpe al bolsillo y las declaraciones de funcionarios y empresarios abre un interrogante para las paritarias de 2017. “17%” dicen desde los despachos. En el trabajo y el supermercado los trabajadores mastican bronca y esperan recuperar lo perdido. Se viene una dura pulseada. Pero algunos sectores combativos no quieren esperar. Esta semana la nueva comisión interna de Mondelez Victoria (Stani) bloqueó la fábrica por un bono de fin de año.

6 - La vida obrera en peligro

Macri se quejó este año del ausentismo y la industria del juicio: “nuestra estrella polar es la productividad”.

Pero es imposible retratar el dolor de los compañeros de David Ramallo, de Matías Kruger, de Nelson Ruiz. Imposible saber los nombres de los miles de trabajadores en negro que no tienen derecho a la estadística. Este año la maquinaria capitalista se cobrará cerca de 1000 vidas obreras y decenas de miles quedan rotos, descartados, sin poder levantar a sus hijos en brazos. Como dijo la madre de David en este diario: “esto fue un crimen”.

El plan de Macri y los empresarios, como de las anteriores gestiones, es seguir anotando las vidas obreras en uno de los casilleros de sus libros contables. La CGT miró para otro lado y dijo que “estamos conformes con las modificaciones en el proyecto de ART”. Pero las muertes han despertado rebeliones, como la de los trabajadores de la Línea 60 o del Subte.

7 - Vivas las queremos

2016 ha visto emerger un fenómeno impresionante, replicado en el mundo. La lucha contra la violencia machista. El 19 de octubre el femicidio de Lucía Pérez desató un grito de bronca que atravesó más que nunca los portones de las fábricas, las puertas de las oficinas. En la madrugada de ese miércoles histórico, las obreras y los obreros de las grandes multinacionales Pepsico y Kraft iniciaron el primer paro contra los femicidios. “Ni una menos”.

Como decía Lorena Gentile junto a otras trabajadoras, “hoy le pedimos a nuestros compañeros trabajadores que nos acompañen, que peleen junto a nosotras para que no haya más muertas por violencia machista, pero también para que no sigamos dejando nuestras vidas en las fábricas ni trabajando como esclavas para los patrones y patronas”.

La pelea por la vida y los derechos de las mujeres dio un nuevo paso este año.

8 – La “emergencia” de la división

¿Cuánto gana un trabajador cooperativista que hace obras de infraestructura en su barrio? 3.200 pesos. ¿Cuánto un trabajador de la construcción bajo convenio? 13.000 pesos el básico. ¿Cuánto un obrero de la construcción tercerizado en el petróleo? 25.000. ¿Y uno bajo convenio petrolero?

La división de la clase trabajadora se profundiza y cuenta con el aval de las burocracias obreras. De la CGT, que ha entregado parte de los convenios y permitido la proliferación de los “trabajadores de segunda” (mujeres, tercerizados, inmigrantes). Pero también de una burocracia “piquetera” que alentó el kirchnerismo y a pesar de los discursos hoy se fortalece en los despachos del gobierno de derecha.

Con el apadrinamiento de la CGT y el Papa Francisco, en noviembre de este año la CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular) firmó un acuerdo que institucionaliza la división de la clase obrera. Fue en el marco de la discusión por la "Ley de emergencia social". Los trabajadores precarizados organizados en cooperativas, fuera de convenio, tendrá que conformarse con un salario que no llega al 20% de la canasta familiar, tendrá paritarias “sociales” y una obra social de segunda. Siempre que cumplan con otra condición: la "paz social".

Como señaló Raúl Godoy en este diario, "tenemos que unir las filas obreras para pelear por el pase a planta permanente de los tercerizados y contratados, el pase a convenio y jornada completa como reclaman los cooperativistas”.

9 - Rebeliones desde abajo

A pesar del ajuste encarado, Macri y la clase capitalista no ha podido concretar todo su plan. Pudo avanzar, con el inestimable auxilio de las cúpulas, hasta donde se lo permitió la “relación de fuerzas” y la voluntad de los trabajadores para defender condiciones que había conquistado en los últimos años. A falta de medidas de fuerza nacionales, en los sectores más perjudicados y donde se encuentra el sindicalismo de izquierda, no faltaron las rebeliones obreras. La Izquierda Diario llegó a publicar más de 35 notas diarias de corresponsales obreros que informaban sobre conflictos (así como denuncias y procesos de organización). Desde los obreros que decidían ocupar las fábricas para defender sus puestos de trabajo, la pelea de las gestiones obreras contra el ahogo capitalista, los que enfrentaban duramente los despidos, los docentes y estatales que resistían el ajuste, los tercerizados que reclaman iguales derechos, o los que se movilizaron para recuperar el salario perdido..

A pesar de la pasividad que logró imprimir la campaña del gobierno y la tregua de la burocracia, la cantidad de trabajadores que protagonizaron conflictos creció en un 400% en mayo comparado con igual mes de 2015. Fueron 3.304.050 asalariados, aunque la mayoría fueron estatales (Fuente Tendencias Económicas). Octubre registró 158 piquetes sólo en Provincia y Capital.

El ajuste tuvo que enfrentarse al límite de la disposición de lucha. "El que abandona no tiene premio", decían los choferes de Línea Oeste. O como cuenta un trabajador petrolero estos días: “a lo lejos se ven las fosas de quema largando un espeso humo, señal de que los últimos operarios han abandonado los lugares de trabajo y las maquinas que separan residuos ya están apagadas. Es un escenario de guerra”.

10 - No pueden frenar a "los troskos"

Antes de asumir, Macri endulzó a la CGT con el pacto de la rosa: “yo los voy a ayudar a frenar a los troskos”. Sin embargo, a los largo de un año de ajuste y pacto, las cúpulas han visto crecer su desprestigio en amplios sectores de trabajadores. “El sindicato se borra y la empresa hace lo que quiere” nos llegan denuncias todas las semanas.

La izquierda y los sectores combativos han mantenido muchos de los puestos de lucha conquistados en los últimos años. Las gestiones obreras de Zanon y MadyGraf, la Unión Ferroviaria de Haedo, la recuperación del SUTNA, los delegados y dirigentes clasistas en el Subte, las agrupaciones combativas como en la Línea 60, las comisiones internas en Jaboneros (Alicorp, Guma) y en las grandes fábricas de la Alimentación (Pepsico, Mondelez Victoria), cuerpos de delegados en Aeronáuticos, seccionales docentes y decenas de juntas internas estatales, solo por nombrar algunos casos. En recientes elecciones sindicales, tras la experiencia con el nuevo pacto de las cúpulas y dejando de lado temores, en muchos lugares de trabajo empiezan a elegir a delegados de izquierda para enfrentar el ajuste, como en la ex Stani, Textil Elemento, Aeroparque, Firestone, Sealy. El acto de Atlanta del 19 de noviembre concentró gran parte de esos fenómenos y mostró al Frente de Izquierda y decenas de agrupaciones clasistas como un fenómeno vigente, presto a disputarle la clase obrera al peronismo. En el caso del PTS, impulsando una fuerte corriente militante en más de 60 gremios.

El 2017, con la continuidad de la recesión y la incertidumbre por las medidas de Trump, anticipan nuevos intentos de ajuste, de pactos, pero también de rebeliones en los lugares de trabajo. El Presidente y el Ministro de Trabajo ya han adelantado su cruzada contra los "vetustos convenios colectivos", que conservan muchas conquistas obreras. La Izquierda Diario seguirá reflejando cada conflicto y los avances de la izquierda en construir una alternativa sindical y política de la clase trabajadora.







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