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Diez cosas que Scioli no hizo por Luciano Arruga

El adolescente de Lomas del Mirador (La Matanza) estuvo desaparecido 5 años y 8 meses. El 17 de octubre del año pasado hallaron su cuerpo, enterrado como NN, en el cementerio de Chacarita. Daniel Scioli gobierna la Provincia de Buenos Aires desde el 10 de diciembre de 2007. Desde entonces es, también, el jefe de la Policía que mató a Luciano. ¿Qué podría haber hecho Scioli por Luciano en todos estos años?

Florencia Sciutti

@FlorSciutti

Martes 4 de agosto de 2015 | Edición del día

Ya pasaron 2374 días de aquella calurosa madrugada de enero de 2009 en la que Luciano Nahuel Arruga desapareció luego de haber sido detenido y llevado al destacamento de Lomas del Mirador. Allí, según testigos, fue visto golpeado y ensangrentado por última vez, hasta el pasado 17 de octubre cuando encontraron su cuerpo.

Más de 2000 días de una incansable lucha de su familia, amigos, organizaciones de derechos humanos y de izquierda. Días de angustia y dolor para su madre Mónica Alegre y su hermana Vanesa Orieta. Meses de impunidad para todos los responsables. Años sin un sólo culpable de haberle arrebatado la vida.

¿Qué hizo, y qué dejó de hacer, Daniel Osvaldo Scioli en estos 2374 días?

1- Scioli no puso a disposición de la familia, amigos de Luciano un equipo interdisciplinario de profesionales, que cumplieran una tarea elemental de contención psicológica y social y brindaran todo lo que necesitaran para afrontar cada paso de su lucha, desde las necesidades materiales de la familia hasta las demandas de sus abogados para poder avanzar con la denuncia. Por el contrario, como jefe del Estado garantizó que se revictimizara a esta familia. La fiscal provincial de La Matanza Celia Cejas puso en el centro de la sospecha a la hermana, la madre y los abuelos de Luciano, pinchándoles los teléfonos durante un año y medio de forma ilegal y sin siquiera informarles del procedimiento. Mientras eso era avalado por el entonces juez de la causa, Gustavo Banco, no se avanzó nada sobre la hipótesis más firme: el accionar policial como causante de la desaparición de Luciano. Hasta el momento Scioli no tomó ninguna medida para resarcir a la familia y mucho menos para castigar a los funcionarios involucrados en esas operaciones.

2- Scioli permitió que la fiscal Roxana Castelli (quien primero se hizo cargo de la causa) cajoneara el caso durante los 37 días posteriores a la desaparición de Luciano. Es harto sabido que las horas y días siguientes a la desaparición de una persona son claves en toda investigación. Por el contrario, Scioli permitió que la primera investigación fuese llevada adelante por la propia Policía Bonaerense de Lomas del Mirador, principal sospechosa de haber secuestrado y desaparecido a Arruga.

Demoras, inacción y ausencia de resultados en la investigación fueron las constantes denuncias de la familia de Luciano y de quienes los acompañaron. Denuncias reflejadas con lujo de detalles en los informes sobre derechos humanos publicados por el CELS en estos años.

3- Scioli no recibió a la familia de Luciano, pese a los pedidos expresos de ésta, durante tres años y medio. Recién, y por única vez, lo hizo el 17 de agosto de 2012.

En esa reunión familiares y amigos solicitaron tres puntos básicos y urgentes: que se aparte de la fuerza a los ocho policías que se desempeñaban en el destacamento donde fue visto Arruga por última vez; que se garantice la participación activa de los familiares y amigos de Luciano en la gestión del espacio donde funcionaba el destacamento de Lomas de Mirador y que se impulse el esclarecimiento de la causa por la desaparición de Luciano Arruga.

4- Scioli nunca cumplió con esas tres demandas.

5- Scioli no promovió investigación alguna sobre los ocho agentes de la Policía implicados en la causa. Por el contrario, el informe del CELS de 2010 dice que “en abril de 2009, ocho policías bonaerenses pertenecientes al destacamento de Lomas del Mirador -que habían estado presentes la noche del 31 de enero- fueron pasados a disponibilidad por decisión del Ministerio de Seguridad de la provincia, por su presunta vinculación con los hechos. Ellos son los oficiales Damián Sotelo, Ariel Herrera, Daniel Vázquez, Sergio Fecter, Emiliano Márquez, Néstor Díaz, Hernán Zeliz y otro de apellido Borrego. (…) Sin embargo, a fines de octubre de 2009 y cuando todos los indicios de la causa confirmaban la responsabilidad del personal del destacamento policial de Lomas del Mirador, el mismo ministro que había separado a los efectivos de su cargo los reincorporó en la misma policía en otros servicios. La familia se enteró cuando los agentes llegaron uniformados y con sus armas a una audiencia”. Algunos de esos agentes hoy siguen patrullando las calles de La Matanza.

6 - Scioli no mostró la más mínima preocupación ni mucho menos tomó ninguna medida ante las reiteradas amenazas sufridas por familiares y amigos de Luciano, que son constantes desde la misma desaparición del adolescente hasta la actualidad. Sin ir más lejos, en junio pasado, luego del juicio al comisario Torales, Vanesa Orieta sufrió la quema de su automóvil en un ataque dirigido y artero. Como la sospecha de la desaparición y posterior asesinato de Luciano es casi total sobre la Bonaerense, las amenazas no pueden provenir de otro lugar que de las propias cuevas policiales. Incluso algunos hechos violentos sobre la familia y amigos, lejos de todo camuflaje, fueron realizados por propios agentes con uniforme que deliberadamente se ensañan cuando tienen frente a sí a cualquiera que pida justicia por Luciano. También hubo amenazas y aprietes a testigos para que no declaren o lo hagan con miedo. Frente a esto Scioli calló, miró para otro lado y siguió fomentando el poder criminal de la fuerza represiva que conduce.

7– Scioli nunca puso a disposición de la familia, de sus abogados y del conjunto de las reconocidas organizaciones de derechos humanos el material de la causa, los elementos de prueba y las medidas de investigación adoptadas. Así impidió deliberadamente que los únicos interesados en llegar a la verdad pudiesen investigar qué pasó con Luciano, de manera independiente del Estado y sin intromisión de las mismas instituciones garantes de la impunidad. Por el contrario, cada uno de estos 2374 días el gobernador se encargó de esconder la verdad debajo de las sucias alfombras de las instituciones del Estado. Si desde el principio la tesis más fuerte es que Luciano fue desaparecido por la Policía Bonaerense, motivo por el cual la causa posee tantas irregularidades y lentitud, la acción de Scioli resultó inobjetablemente cómplice y encubridora.

8- Scioli no tomó ninguna medida concreta una vez hallado el cuerpo de Arruga en el cementerio de la Chacarita. Ya pasaron más de nueve meses de que fuera exhumado el cuerpo del adolescente pobre de Lomas del Mirador que encontró la desgracia tras negarse a robar para los empleados uniformados de Scioli. Sin embargo, el probable futuro presidente no activó ninguna investigación para que, hallado el cuerpo del delito, se avance en determinar qué pasó, cómo pasó, quién lo hizo y quiénes fueron sus cómplices.

Obviamente eso, a esta altura del partido, no sorprende. Por el contrario, no hace más que confirmar lo que ya han denunciado en innumerables ocasiones un amplio arco de organismos de derechos humanos y la izquierda: que “la política criminal impulsada por el gobierno de la Provincia ha desencadenado una situación de grave crisis en materia de derechos humanos”.

9- Scioli no resolvió, en ocho años de gobierno y manejando todos los recursos del Estado, los problemas estructurales que llevan a que miles de pibes de los barrios pobres sean presa fácil de la trama delictiva organizada por la “maldita” Policía Bonaerense junto a capitalistas del mercado ilegal. Por el contrario, entre los años 2012 y 2014 creó más de 30 escuelas de policía "descentralizada" Juan Vucetich, con capacidad para lanzar por año a la calle 4.500 nuevos efectivos armados hasta los dientes, en los diversos partidos de la provincia de Buenos Aires. Así, toda la oferta “laboral” que impulsa el Frente para la Victoria a decenas de miles de jóvenes que no estudian ni trabajan se reduce a transformarlos en los futuros represores de pibes como ellos, como Luciano.

10- Scioli no hizo lo más importante: reconocer frontalmente que no tiene el más mínimo interés en preservar la vida de los millones de jóvenes, mujeres y hombres que viven sumergidos en la pobreza en la Provincia de Buenos Aires. Por el contrario, su verdadero interés está atado al de las clases dominantes, para las cuáles pone a disposición un ejército con cada vez mayor poder de fuego. Un ejército que, a cambio de sus servicios, tiene vía libre para controlar y criminalizar a la población trabajadora y pobre. Si Scioli hubiera dicho alguna vez lo que realmente piensa y hace, es más que probable que muchas y muchos no lo votarían el próximo domingo creyendo que con él la “victoria” es de la educación, la salud, el trabajo y la familia. Todo lo que sus asesinos uniformados le arrebataron, siquiera como posibilidad, al adolescente Luciano Arruga aquella calurosa madrugada de 2009 en Lomas del Mirador.








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