Política

UNA DÉCADA DESAPARECIDO

Diez años sin Julio López, diez años de un monumento a la impunidad

El 18 de septiembre se cumple una década de la desaparición del testigo del juicio contra Miguel Etchecolatz. Aquí se da inicio a un dossier que se irá enriqueciendo semana a semana.

María Luz Santos Morón

Abogada CeProDH // Integrante de la querella de Justicia Ya!

Jueves 18 de agosto de 2016 | Edición del día

Fotografía: María Paula Ávila

Mirá el Dossier Especial sobre los diez años sin Jorge Julio López

A un mes de cumplirse diez años de la segunda desaparición forzada de Jorge Julio López, La Izquierda Diario lanza de la mano de un grupo de colaboradoras y colaboradores un dossier sobre el caso, el entramado de complicidad, encubrimiento e impunidad, la historia de lucha por su aparición con vida y el reclamo de juicio y castigo a los responsables.

Jorge Julio López brindó testimonio por última vez en el marco del juicio oral contra el excomisario y jefe de Investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Osvaldo Etchecolatz.

Un testimonio clave y contundente que llevó a un fallo histórico donde se condenó a prisión perpetua al represor y se reconoció por primera vez en un juicio por delitos de lesa humanidad la figura de “genocidio”.

Pero López, querellante y testigo, nunca pudo llegar a escuchar la sentencia porque fue secuestrado y desaparecido por segunda vez en la madrugada del 18 de septiembre de 2006.

Al “Viejo”, como le decían cariñosamente sus compañeras y compañeros, lo desaparecieron cuatro veces: primero durante la dictadura y luego tres veces en democracia: físicamente aquel 18 de septiembre; en la causa judicial donde no hay un solo imputado; y en los medios masivos de comunicación.

La Izquierda Diario se propone ser una voz intensa que, durante todo este mes, hable sobre López, sobre el caso de su desaparición y sobre la responsabilidad del Estado.

Con artículos, notas de opinión, difusión de actividades a diez años de su desaparición, entrevistas a referentes de derechos humanos, a quienes investigaron la causa, a abogadas y abogados, a trabajadoras y trabajadores, a estudiantes.

El Estado es responsable

Los gobiernos pasan y Julio López sigue faltando. El gobierno kirchnerista primero negó la segunda desaparición forzada y luego directamente lo desapareció de su discurso, sin disponer ninguna medida que aporte a la investigación del caso. Hoy con Macri en el poder el panorama no es muy distinto.

¿Qué se puede esperar de Macri, si su familia ha sido una de las beneficiadas económicamente por la dictadura genocida y en lo que va de gobierno el presidente y los más altos funcionarios no han perdido oportunidad para hablar de reconciliación, negar los 30.000 desaparecidos diciendo que fue una “guerra sucia” y pronunciarse a favor de las prisiones domiciliarias a los genocidas?

El valioso testimonio de Jorge Julio López se dio en el marco del primer juicio oral que se llevara a cabo en Argentina por los crímenes de lesa humanidad cometidos en la última dictadura cívico-militar, con posterioridad a la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final. Nulidad que fue producto de la lucha incansable de víctimas, familiares y organismos de derechos humanos en contra de la impunidad.

El “Viejo” sobrevivió a los campos de exterminio, aguantó sus terribles recuerdos por años a pesar de que lo atormentaban, hasta que tomó coraje para enfrentar a sus verdugos junto a los demás sobrevivientes, que lo fueron rodeando de la contención necesaria para armar el rompecabezas de datos y detalles que había en su cabeza.

A pocos meses de brindar su testimonio fue desaparecido el mismo día donde debían exponerse los alegatos de sus abogadas querellantes, integrantes del colectivo de organismos Justicia Ya!, entre las que se encontraba la actual diputada del PTS-FIT Myriam Bregman.

López no se hizo presente en la sala de audiencias aquel 18 de septiembre de 2006, lo cual despertó una gran incertidumbre y poco después desató la gran movilización de miles en las calles que, nuevamente, gritaban “¡aparición con vida!” Grito que aún continúa.

A pesar de todas las maniobras del Estado y de la ola de amenazas que sobrevino a la desaparición de López no pudieron frenar los procesos que se ponían en marcha para juzgar los delitos cometidos durante la dictadura cívico militar.

A casi diez años de ocurrida la desaparición aún el caso no ha sido esclarecido. Ni siquiera ha existido imputación de responsabilidad alguna, ni una investigación seria, ordenada y consecuente con el delito a investigar de desaparición forzada de persona, lo cual demuestra que el manto de encubrimiento e impunidad sigue intacto.

En lo que constituiría una medida elemental, no se han abierto lo archivos del Estado que permitirían esclarecer lo que pasó, no se investigó la continuidad del aparato represivo que se mantiene desde hace décadas con efectivos tanto en la Bonaerese, el Servicio Penitenciario y el resto de las fuerzas represivas del país.

Es más, Miguel Osvaldo Etchecolatz, como principal sospechoso de la desaparición de López, jamás ha sido indagado por la justicia.

Frente a tanto encubrimiento, la diputada Myriam Bregman (referente a su vez del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos, CeProDH) presentó un proyecto de apertura de los archivos de inteligencia del Estado relacionados al caso López, que debe ser tratado en la Cámara de Diputados de forma urgente.

Por todas estas razones, es necesario mantener la memoria activa reclamando verdad y justicia. La Izquierda Diario te invita a sumarte como corresponsal para participar en este dossier que se publicará cada jueves durante un mes.


DOSSIER

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