Política

CASTA POLÍTICA

Dietas que engordan: nuevo aumento de sueldos en el Congreso

El aumento del 47 % en las dietas de diputados y senadores generó gran indignación popular. La diputada Myriam Bregman del PTS-FIT presentó un proyecto para derogar los aumentos y terminar con los privilegios.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Martes 1ro de noviembre de 2016 | Edición del día

“En la carrera de los salarios contra la inflación de este año, los legisladores nacionales se colocan claramente en el podio de los triunfadores”, sentenció La Nación este domingo al referirse al aumento en los salarios de los diputados y senadores nacionales que despertó rechazo e indignación.

“En medio de la discusión por un bono de fin de año, como los pedidos de algunos sindicatos para que se reabran las paritarias y así compensar la caída del salario frente a la inflación, trascendió que los senadores y diputados cobraron este mes con un aumento que ronda el 47%”, sostuvo por su parte Clarín.

Es que la maniobra para garantizarse cada vez más privilegios por parte de los “representantes del pueblo” en el Congreso, no puede ser maquillada con ningún tipo de relato, cosa de la que no han sido capaces ni las corporaciones periodísticas acostumbradas a blindar mediáticamente el avance ajustador de Cambiemos.

Acá no hay eufemismo, ni metáfora, ni artilugio discursivo que valga. “Sinceramiento” podría llamarse quizás, si la decisión de aumentarse de tal manera las dietas es interpretada como una admisión de la única intención que parece mover a esta casta de funcionarios: enriquecerse con la función pública y hacer crecer día a día sus ya abultados privilegios.

Leé también Una casta política que hace años la levanta en pala

Caraduras

En un comunicado, la diputada nacional del PTS-FIT, Myriam Bregman, sostuvo que “hoy un legislador puede llegar a percibir $ 141.000 de bolsillo. Un escándalo, mientras el 50 % de los trabajadores ganan menos de siete mil doscientos pesos por mes y el Gobierno y las patronales se niegan a la reapertura de las paritarias para recuperar el salario perdido por el ajuste”.

$141.000 es el monto al que podría llegar un legislador que cobra su salario más los adicionales por desarraigo y viáticos (pasajes terrestres y de avión), pudiendo canjear estos últimos por dinero en caso de no ser utilizados. El aumento fue acordado de manera conjunta por ambas cámaras, presididas por Gabriela Michetti (Senado) y Emilio Monzó (Diputados).

Algunos de los beneficiarios de esta decisión, salieron a defender su “derecho” a percibir el aumento. El diputado nacional del PRO, Daniel Lipovetzky, explicó que el aumento de las dietas de los diputados y senadores “está atado a las paritarias del gremio legislativo”. Por su parte, si bien desde los bloques del FpV y FR hicieron críticas parciales, en su mayoría aceptaron el aumento y algunos lo defienden públicamente.

Las paritarias de los trabajadores estatales del poder legislativo cerró con una miseria: un 31 % en dos cuotas. Esto, para quienes cobran salarios que no alcanzan el costo de la canasta básica familiar, implica una pérdida de poder adquisitivo y una derrota en la carrera por ganarle a la inflación. No es el caso de los legisladores nacionales, que aunque atados a la misma negociación paritaria, ya gozaban de salarios muy por arriba de la inflación y que multiplicaban varias veces el salario de cualquier estatal.

No obstante esto, lo que los legisladores como Lipovetzky no detallan, es que los beneficios de los que sí gozan ellos no alcanzan al resto de los trabajadores del poder legislativo. Precisamente, lo que implicó un incremento que supera por mucho el mísero porcentaje de 31 puntos, son los adicionales que se disparan automáticamente con el aumento del salario y que cobran solo los senadores y diputados. Para algunas cosas sí funciona la “cláusula gatillo”.

“Se buscó recomponer un poco porque estaban atrasados respecto de los otros poderes, y de acercarse a lo que perciben los ministros”, reconoció el jefe de una importante bancada según publicó La Nación, quien evidentemente no se atrevió a dar la cara.

La diputada nacional mendocina por Cambiemos, Susana Balbo, aseguró que las cifras que trascendieron en los medios no son verdaderas. “La paritaria está atada a la del poder Legislativo nacional, que se hizo en dos veces para ver la evolución de la inflación y se aumentó un 18 % en marzo y un 13 % a partir de agosto, lo que cerró en un 31 %. Además nosotros tenemos el ítem desarraigo en un 14,24 % al que se le aplica la misma paritaria”, indicó a medios de su provincia. Básicamente, Balbo dice lo mismo que se está denunciando pero con otras palabras.

“Somos los representantes del pueblo”, se atrevió a afirmar Lipovetzky y fue más lejos: “hay que decir además que los diputados no cobramos aguinaldo, como sí lo perciben otros poderes del Estado”. Balbo no se quedó atrás y recordó que mientras su función legislativa está alcanzada por el impuesto a las Ganancias, la de los trabajadores del Poder Judicial no. A privilegio de casta, privilegio de casta mayor.

Voz autorizada contra los privilegios de casta

Además de señalar el enfático rechazo de su espacio político a estos incrementos escandalosos, Bregman presentó ayer un proyecto de resolución para que sean derogados. Además, exige que sea tratado en el recinto el proyecto presentado por los diputados del PTS-FIT, que propone la igualación de las dietas con el sueldo de una maestra.

“Desde el primer día que llegamos al Congreso con mi compañero Nicolás del Caño presentamos un proyecto para que los diputados cobren el equivalente a un sueldo docente. Eso hacemos los diputados del PTS-FIT, y además destinamos el excedente al apoyo a las luchas de los trabajadores y causas populares”.

Otros legisladores y legisladoras, que se desarrollan en la actividad empresarial como Susana Balbo y son miembros de una clase acomodada, afirman donar sus dietas. Tal es el cado de Julio Cobos quien, supuestamente colabora con becas a estudiantes universitarios. Muy diferente es la postura de los legisladores del PTS y el Frente de Izquierda, quienes además de cobrar igual que un docente y donar el excedente para fortalecer las luchas, han presentado en cada banca provincial o nacional, una iniciativa para erradicar el privilegio.

“Que todo funcionario político cobre como una maestra” no fue sólo un slogan de campaña electoral: es una consigna que esos legisladores llevan a la práctica y a la que dieron forma de proyecto de ley. Claramente, este proyecto no ha sido tratado y como se ve con este aumento recientemente otorgado, toda la voluntad política de diputados y senadores va en sentido contrario.

Bregman presentó esta iniciativa este año en el Congreso, así como ya lo había hecho previamente el excandidato presidencial por el PTS-FIT Nicolás del Caño, en ejercicio de su función como diputado por Mendoza. De igual manera lo hicieron la senadora provincial mendocina Noelia Barbeito, la diputada provincial de Córdoba Laura Vilches y su par que ocupa una banca en la Cámara de Diputados de Neuquén, Raúl Godoy. También fue un proyecto impulsado por el exlegislador bonaerense Christian Castillo.

“Para ilustrar nuestro cuestionamiento (…) tomamos como referencia que una maestra de grado con 10 años de antigüedad percibe hoy en la provincia de Buenos Aires $7594 de bolsillo por cargo, es decir solo el 10% de lo que cobra por mes un legislador nacional. ¿Por qué un/a diputado/a o funcionario/a político/a puede cobrar por mes hasta trece veces más de lo que percibe un/a maestro/a de grado que tiene a su cargo entre veinte y treinta niños/as y cuya tarea es de gran importancia, puesto que hace a la educación de nuestros hijos e hijas? La explicación es sencilla. Para garantizar normas favorables a los intereses de los grandes empresarios, banqueros, terratenientes y operadores de bolsa, es necesaria una casta especial de políticos profesionales, que viva como los altos gerentes de las grandes empresas y a la que no le tiemble el pulso a la hora de gobernar y legislar en favor de los grandes capitalistas y grupos económicos”, denuncia el proyecto presentado por la banca del PTS-FIT.

Miseria para muchos

“Ahora el Gobierno aceptaría ampliar el alcance del bono para la Asignación Universal” tituló Clarín el sábado pasado. El “gran diario argentino” aseguró que una fuente oficial le admitió que “los mil pesos por hijo seguro que no, pero algo va a haber”. Las organizaciones sociales piden que los beneficiarios de la asignación familiar reciban un bono por hijo de $ 1.000, pero el Gobierno estaría barajando la posibilidad de otorgar una suma de $ 200 por hijo. “Se trata de una concesión, luego de que, tal como contó este diario días atrás, en el Gobierno rechazaran ampliar el bono”, aclara Clarín.

Precisamente, lo que el Gobierno está dispuesto a dar no son más que migajas, un bono fantasma y sumas irrisorias como la que Clarín hizo trascender. “Hoy en la Argentina, según datos del propio INDEC, la mitad de los trabajadores perciben menos de $ 7.200 por mes y el 80 % de los jubilados apenas cobra la mínima de $ 5.900 mensuales”, denuncia el proyecto de resolución presentado por Bregman.

Privilegio como política de Estado

Recientemente, continúa la fundamentación de la iniciativa de la diputada de izquierda, “se dio a conocer la noticia de que el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, cobró su primer sueldo bruto con un 30,06 % de aumento respecto al percibido en 2015 por Cristina Fernández de Kirchner, pasando de los $ 100.624 que cobró durante ese año la exjefa de Estado a los $ 131.421,89 percibidos en el mes de enero por el actual mandatario. Pasado a sueldo neto, esto significa que el Presidente de la Nación cobra de bolsillo $ 77.855,65, casi 13 veces más que el salario mínimo, vital y móvil fijado hoy en los $6.060”.

“Aumentaron un 100 % sus dietas senadores y diputados. Sus sueldos netos ahora van de $ 30.000 a $ 35.000; argumentan que estaban muy atrasados”. De esta forma titulaba el diario La Nación del día lunes 13 de febrero de 2012.

El aumento había sido autorizado pocos días después de que de que el entonces vicepresidente, Amado Boudou, y el presidente de la Cámara Baja, Julián Domínguez, asumieran sus funciones. El incremento era reclamado por los legisladores dado que sus dietas eran similares a las de cualquier empleado con cargo jerárquico dentro del Congreso. Por esto, las nuevas autoridades crearon una cláusula que establece que la dieta de los legisladores deberá ser un 20 % más alta que el sueldo de un personal con alto rango en las cámaras.

Como se ve, el sostenimiento de los privilegios de casta es política del Estado que trasciende los gobiernos de turno y se sostiene. Grata herencia dejaron los “nacionales y populares” al Gobierno de los CEO.







Temas relacionados

Emilio Monzó   /    Cambiemos   /    Casta política   /    Dietazo   /    Cámara de Diputados   /    Senadores   /    Frente de Izquierda   /    Gabriela Michetti   /    Myriam Bregman   /    Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS)   /    Parlamentaria   /    Política

Comentarios

DEJAR COMENTARIO